El especialista explicó en TN qué hacer ante los diferentes tipos de dolor lumbar, cuándo conviene descansar y qué zonas del cuerpo es importante fortalecer para favorecer la recuperación.
La lumbalgia es uno de los problemas de salud más comunes. Según el kinesiólogo Eladio Vecchi, 8 de cada 10 personas experimentan dolor lumbar en algún momento de su vida. Este malestar puede ser tan intenso que, en algunos casos, limita la movilidad y dificulta las actividades cotidianas.
Saber cómo actuar es clave para evitar que el cuadro empeore. El especialista explicó que, cuando el dolor es muy agudo, hay que evitar los movimientos que lo provocan. También desaconsejó hacer abdominales o ejercicios que sobrecarguen el cuerpo durante esa etapa.
Lo ideal es escuchar al cuerpo y no forzar los movimientos. Si es posible caminar sin que el dolor aumente, se puede mantener esa actividad. Si solo se tolera el movimiento durante períodos cortos, conviene alternar las posturas y respetar los límites de cada persona.
Qué ejercicios y posturas ayudan durante la etapa aguda
En los momentos de mayor dolor, es importante evitar los movimientos que agraven los síntomas. Según Vecchi, la flexión de la columna hacia adelante puede empeorar algunas molestias, especialmente en determinados cuadros asociados con protrusiones o hernias de disco.
Sin embargo, no existe una postura o un ejercicio que sirva para todos los casos. La conducta adecuada depende del origen del dolor y de la evaluación de cada paciente.
Una vez que el cuadro comienza a mejorar, el kinesiólogo recomienda retomar los movimientos de manera gradual y sin llegar al punto de dolor.
Entre las pautas que pueden considerarse, según cada caso, se encuentran:
- Realizar movimientos suaves y controlados: evitar aquellos que aumenten las molestias y no forzar la columna.
- Probar posturas de alivio: acostarse boca arriba con las piernas apoyadas sobre una superficie elevada, de modo que las caderas y las rodillas queden flexionadas, puede resultar cómodo para algunas personas.
- Retomar la actividad de forma progresiva: caminar y cambiar de postura según la tolerancia puede ayudar a evitar períodos prolongados de inmovilidad.

Cómo prevenir nuevas crisis y fortalecer la zona lumbar
Una vez superada la etapa aguda, el siguiente paso es fortalecer la zona media del cuerpo, que se conoce como “faja natural” y está compuesta por los siguientes músculos:
- Abdominales: ayudan a estabilizar el tronco cuando nos movemos.
- Glúteos: reparten la carga entre la cadera y la espalda baja.
- Transverso del abdomen: es el músculo más profundo del abdomen y funciona como un cinturón que rodea el tronco.
Después de fortalecer, se puede avanzar con ejercicios de flexibilidad, pero siempre evitando flexionar hacia adelante.
Para quienes se recuperan de un dolor de espalda, la clave es progresar de manera gradual y bajo control, así se evita volver a caer en el dolor. Por eso, lo más recomendable es contar con la ayuda de un profesional que arme una rutina adaptada a las necesidades de cada cuerpo.



















































