Connect with us

Hi, what are you looking for?

Bienestar

Heidi Bender, neuropsicóloga: “La sobreestimulación no tiene cura, pero hay maneras de controlarla”

Cuando el ruido, la luz intensa y las multitudes se combinan, el cerebro entra en pánico real. Una neuropsicóloga estadounidense explica por qué los adultos sufren esta sobrecarga sensorial en la vida cotidiana y qué se puede hacer concretamente para recuperar el control.

Estás en el supermercado un viernes al mediodía. Las luces fluorescentes zumban sobre tu cabeza, la música de fondo no para, hay gente en todos lados, los carritos chocan, los chics gritan, y de pronto los aromas de la panadería se mezclan con químicos de limpieza. El corazón se acelera. Las manos sudan. Querés huir pero no sabés hacia dónde.

Eso que acabas de leer no es dramatismo: es lo que le ocurre al cerebro durante una sobrecarga sensorial. Y ocurre en adultos más a menudo de lo que imaginamos.

Supermercados abarrotados, luces brillantes y ruidos simultáneos son desencadenantes comunes de sobrecarga sensorial en adultos. REUTERS/Eloisa Lopez
Supermercados abarrotados, luces brillantes y ruidos simultáneos son desencadenantes comunes de sobrecarga sensorial en adultos. REUTERS/Eloisa Lopez

“Si bien no existe una ‘cura’ para la sobreestimulación, hay maneras de prevenirla o controlarla”, explica la Dra. Heidi Bender, neuropsicóloga clínica de la Universidad de Cornell, Estados Unidos. La especialista aclara que esto no es debilidad mental ni berrinche: es un colapso neurológico real.

Los detonantes que nos atrapan

Algunos espacios son pozos de sobrecarga. Los desencadenantes más comunes incluyen:

  • Luces brillantes (supermercados, centros comerciales, oficinas con iluminación led despiadada)
  • Ruidos simultáneos y música de fondo mal regulada
  • Ambientes abarrotados con demasiada actividad
  • Olores fuertes y repentinos (perfumes, químicos de limpieza)
  • Comidas con demasiadas texturas o sabores contradictorios
  • Texturas inesperadas en la ropa o contacto físico no deseado
  • Sonidos agudos y bruscos (alarmas, llanto de niños, bocinas en la calle)

Lo peculiar es que no todos reaccionamos igual. “Cualquier persona neurodivergente —por ejemplo, aquellas con autismo o TDAH— suele tener más probabilidades de sentirse sobreestimulada, porque sus cerebros ya reciben o responden a mucha información sensorial de forma basal. Se necesita menos información para sobreestimularlos”, advierte la especialista.

Pero no hay que ser neurodivergente para sufrir esto. Un adulto con estrés acumulado, privación de sueño o hambre es muchísimo más vulnerable. El cuerpo que está “en alerta máxima” se vuelve hipersensible a todo.

Siete formas de recuperar el equilibrio

“Conocer los factores desencadenantes y estar preparado puede ser de gran ayuda”, subraya Bender. Aplicar estrategias prácticas hace la diferencia:

1. Anticipate. Si sabés que ciertos espacios te disparan (recitales, viajes en hora pico), preparate: auriculares con cancelación de ruido, gafas de sol, un libro para enfocarte.

2. Cuidá lo básico. Dormir suficiente, hidratarse y alimentarse bien no es trivial: son pilares contra la sobrecarga. La fatiga y el hambre multiplican la sensibilidad.

3. Reducí lo innecesario. Desactivá notificaciones del teléfono en casa, apaga la tele de fondo, limitá sonidos repetitivos. Cada pequeño ruido se acumula.

4. Tomate respiros. No esperes a que la crisis llegue. Alejate un momento, respirá, retirate a un espacio tranquilo antes de que se complique.

5. Buscá una distracción consciente. Masticar chicle, leer algo familiar, apretar un juguete antiestrés. Una distracción sensorial o táctil genuina devuelve la sensación de contr

6. Buscá espacios bajos en estímulos. Muchos museos, parques y hasta restaurantes ahora ofrecen “zonas tranquilas” o con baja estimulación. Esos refugios son reales.

7. Sé honesto socialmente. En una reunión abrumadora, está permitido decir: “Esto es mucho para mí ahora. ¿Bajamos la música?”. No es debilidad; es autocuidado.

Para quienes acompañan a alguien en crisis: mantené la calma, sé breve, no hagas preguntas. Solo mencionar: “Parece que estás saturado. ¿Necesitas un respiro?”. Reducir estímulos, no sumarlos, es el objetivo.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MIRA LO QUE TE PERDISTE

Deportes

Luego de las fuertes críticas tras el partido frente a Riestra en el Torneo Clausura, que terminó con los jueces sancionados, el entrenador del...

Deportes

El británico se robó todas las miradas al ingresar con el icónico superdeportivo, que estuvo más de 30 años guardado y fue reparado en...

TENIS

Tras superar la segunda ronda del Abierto de Estados Unidos en su regreso a las canchas, el tenista español criticó con dureza la exigencia...

Deportes

El DT de Boca habló con humor sobre la polémica consagración ante Rosario Central hace 11 años y contó un detalle sorpresivo de aquella...