El Gobierno intimó a Londres a detener en dos semanas la explotación petrolera del proyecto Sea Lion. Además, denunció vuelos no autorizados entre las Islas y Chile, y advirtió que recurrirá al Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
El gobierno de Javier Milei elevó la tensión diplomática al intimar formalmente este lunes al Reino Unido para que, en un plazo máximo de dos semanas, frene las actividades de explotación de hidrocarburos vinculadas al proyecto Sea Lion en las Islas Malvinas. A la par, el Ejecutivo activó un procedimiento de arbitraje internacional para detener lo que el Presidente calificó como un “saqueo ilegal de nuestros recursos”.
A través de una instrucción directa a la Cancillería y a sus equipos jurídicos, Milei ordenó iniciar el arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). El objetivo primordial es bloquear la extracción petrolera en la Cuenca Malvinas Norte y evitar que se sigan otorgando permisos unilaterales sobre la Plataforma Continental Argentina.
El mandatario fue categórico: si en quince días Londres no detiene esta “explotación ilegítima”, la Argentina solicitará al Tribunal Internacional del Derecho del Mar el dictado de medidas provisionales de urgencia. Desde el Gobierno afirmaron que el accionar británico es “contrario al derecho internacional” y genera un “perjuicio irreversible e irreparable”.
Vuelos ilegales hacia Chile y denuncias penales
En paralelo al conflicto por los recursos hidrocarburíferos, la Casa Rosada detectó operaciones aéreas irregulares por parte de la empresa británica Thales UK Limited. Se trata de vuelos realizados en la ruta que une las Islas Malvinas con Punta Arenas (Chile) utilizando una aeronave con matrícula del Reino Unido, sin la correspondiente autorización de las autoridades argentinas.
Ante esta situación, el Presidente ordenó “dar inicio de forma urgente a los procedimientos sancionatorios y las denuncias penales correspondientes”, además de intensificar las gestiones diplomáticas.
Firmeza diplomática en la ONU
La postura de la administración libertaria se fundamenta en las históricas resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General de la ONU, las cuales reconocen la disputa de soberanía e instan a las partes a abstenerse de tomar medidas unilaterales. El Gobierno también rechazó de plano la respuesta británica tras el reciente discurso de Milei ante Naciones Unidas, dejando en claro que el referéndum isleño de 2013 y la figura de “Territorio Británico de Ultramar” carecen de validez para alterar el reclamo argentino.
“La República Argentina no se quedará de brazos cruzados y continuará defendiendo sus derechos soberanos con firmeza”, concluyó el comunicado oficial, línea que el propio jefe de Estado reforzó a través de sus redes sociales con un mensaje contundente: “Las Malvinas son argentinas y se defienden con hechos, no con palabras”.

















































