La oposición redobló críticas contra la decisión de Downing Street de ceder la soberanía de las Islas Chagos a Mauricio. “Ahora otros países están probando suerte”, indicó Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador.
El renovado reclamo de Javier Milei por la soberanía de la Argentina por las Islas Malvinas profundizó la disputa política en el Reino Unido. La oposición conservadora y dirigentes del partido Reform UK aprovecharon las nuevas declaraciones del Presidente para cuestionar al gobierno de Andy Burnham, primer ministro británico. Lo acusan de haber mostrado debilidad frente a otros países y sostienen que esa imagen pudo haber alentado el endurecimiento del reclamo argentino.
Una de las principales críticas llegó de Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador. La dirigente vinculó las últimas amenazas de la Argentina con la decisión del gobierno británico de transferir la soberanía de las Islas Chagos a Mauricio, un archipiélago del océano Índico donde se encuentra la base militar de Diego García, utilizada por el Reino Unido y Estados Unidos. Según su argumento, el acuerdo para ceder las islas envió una señal de debilidad que ahora otros países podrían intentar aprovechar.
Badenoch apuntó directamente contra el gobierno laborista en un mensaje publicado en su cuenta de X. La dirigente sostuvo que el Reino Unido no debe ceder ante quienes la desafían y cuestionó a Milei por reivindicar a Margaret Thatcher mientras reclama la soberanía de las islas. También afirmó que, si la Argentina quiere fortalecerse, debería concentrarse en mejorar su economía y no en amenazar a otros países.
La líder conservadora fue todavía más dura con el gobierno de Burnham. A su entender, la decisión sobre Chagos dejó una enseñanza para Londres: si el Reino Unido no defiende sus propios intereses, tanto territoriales como energéticos, otros actores pueden interpretar esa actitud como una señal de vulnerabilidad.

Robert Jenrick, referente de Reform UK, también cargó contra el primer ministro y el secretario de Defensa, Wes Streeting. El dirigente sostuvo que los argentinos pudieron interpretar que ambos son demasiado débiles para defender las islas. Su crítica incluyó una referencia irónica a Milei y apuntó contra la capacidad del gobierno para responder ante una eventual escalada.

La discusión tomó fuerza después de la cadena nacional de Milei, en la que el Presidente volvió a afirmar que las Malvinas son argentinas y aseguró que existen “vientos de cambio” favorables a la posición de la Argentina. También anunció sanciones contra empresas que explotan petróleo en la zona y adelantó planes para construir una nueva base naval en Tierra del Fuego.
El petróleo y la defensa de las islas, en el centro de la disputa
Uno de los puntos que más preocupa al Reino Unido es el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado frente a las islas. Las compañías Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum tienen previsto comenzar la extracción de crudo en 2028 y sostienen que cuentan con las autorizaciones del gobierno de las Malvinas y el respaldo británico. El proyecto tendría reservas estimadas en unos 1.700 millones de barriles.
La tensión también tuvo consecuencias en los mercados. Las acciones de empresas vinculadas con la exploración petrolera alrededor de las islas registraron bajas en Londres después de las nuevas amenazas de sanciones anunciadas por Milei. La disputa por la soberanía volvió así a cruzarse con los intereses económicos que genera el petróleo en el Atlántico Sur.
Frente a las críticas, el gobierno británico buscó mostrar una posición firme. Wes Streeting, secretario de Defensa, aseguró que el compromiso del Reino Unido con las Malvinas es “absoluto e inquebrantable” y defendió la capacidad de Londres para proteger a los habitantes del archipiélago.
También Ed Miliband, secretario de Asuntos Exteriores, ratificó la postura británica. El funcionario afirmó que las Malvinas son y seguirán siendo británicas porque esa es la voluntad mayoritaria de sus habitantes. Además, sostuvo que el Reino Unido defenderá de manera firme el derecho de los isleños a la autodeterminación, respaldado por el derecho internacional.



















































