Ambas tienen 29 años y consiguieron que el Estado reconociera su unión luego de llevar su reclamo hasta el Tribunal Constitucional.
Después de casi cuatro años de presentaciones, rechazos y recursos judiciales, Scarlett Rocha y Fabiana Justiniano se convirtieron en las protagonistas del primer matrimonio civil entre dos personas del mismo sexo reconocido legalmente en Bolivia. La pareja se casó el 7 de agosto en Santa Cruz y recibió el certificado de matrimonio y la libreta familiar.
El camino hasta ese momento había comenzado a fines de 2022, cuando solicitaron formalmente al Registro Civil poder casarse. La legislación boliviana representaba el principal obstáculo: tanto la Constitución como el Código de Familia definen al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.
La estrategia de sus abogados fue recurrir a otra disposición constitucional, que establece la aplicación preferente de los tratados internacionales de derechos humanos cuando brindan una protección mayor que las normas nacionales.
En ese marco, invocaron un pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que establece que las parejas del mismo sexo deben acceder a las mismas protecciones jurídicas que las heterosexuales.

El expediente atravesó distintas instancias hasta llegar al Tribunal Constitucional, en La Paz. Finalmente, el 13 de marzo la corte falló a favor de Scarlett y Fabiana, abriendo la puerta para que pudieran formalizar su matrimonio.
“Hubo muchísimos obstáculos”, reconoció Scarlett al recordar el proceso. Fabiana coincidió: “Sabíamos que iba a ser difícil, pero no pensábamos que tanto”.
Scarlett nació en Estados Unidos, es hija de padres bolivianos y estudió neurociencias. Fabiana, en tanto, cursó psicología en una universidad estatal de Santa Cruz. Se conocieron a través de amigos en común después de que Scarlett regresara a Bolivia.
Las dos crecieron en familias conservadoras y contaron que hablar abiertamente sobre su orientación sexual fue uno de los momentos más difíciles de sus historias personales.

“Mi familia en Estados Unidos lo tomó más abiertamente, lo pudieron entender. Cuando llegué acá y me tocó salir del clóset de vuelta con mi familia de aquí, ahí me di cuenta de los privilegios, porque fue mucho más difícil”, relató Scarlett.
Para Fabiana, uno de los mayores temores fue contarle a su abuela, quien había sido la encargada de criarla. Con el tiempo, sin embargo, se convirtió en uno de sus principales apoyos.
El 7 de agosto, ambas se vistieron de blanco y dieron el “sí” ante un oficial del Registro Civil. “No esperábamos que fuera tan bonito”, recordó Fabiana. Para Scarlett, tener finalmente el documento en sus manos significó terminar de comprender el alcance de lo conseguido. “Cuando vi esto físicamente en la mesa, supe que ahora es realidad”, expresó.
Un precedente para otras parejas
Bolivia ya había dado un paso en 2020, cuando se registró por primera vez la unión civil de dos hombres. Tres años más tarde, el Tribunal Constitucional ratificó ese reconocimiento, lo que permitió que otras parejas del mismo sexo pudieran acceder a esa figura.
Sin embargo, Rocha y Justiniano decidieron avanzar más allá. Buscaban el reconocimiento legal y simbólico del matrimonio y, en el caso de Scarlett, también la seguridad de que el vínculo pudiera ser reconocido si en algún momento se instalaban en Estados Unidos.

Ahora, su caso podría servir como antecedente para nuevos reclamos. “Han sido las únicas valientes que han decidido enfrentarse a todo el sistema y sufrir todo lo que han sufrido para lograr esto”, sostuvo Mateo Rodrigo, abogado de la ONG Igual, que acompañó el proceso.
Según explicó, lo conseguido por ambas permite “abrir una esperanza y una puerta” para que otras parejas intenten obtener el mismo reconocimiento por la vía judicial.
Paola Tapia, responsable de la Unidad de Poblaciones de la Defensoría del Pueblo, aseguró que “el matrimonio es legal” y que, como esposas, tienen los mismos derechos que una pareja heterosexual. Advirtió, de todos modos, que todavía quedan aspectos que deberán resolverse, entre ellos el registro de hijos y cuestiones vinculadas con la seguridad social.
El reconocimiento también provocó reacciones encontradas. Organizaciones de la comunidad LGBTI celebraron la decisión, mientras que sectores conservadores y grupos evangélicos cuestionaron el fallo y sostuvieron que contradice la Constitución.
Bolivia se suma así a una discusión que lleva años atravesando a América Latina. La Argentina fue en 2010 el primer país de la región en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Para estas mujeres, en cambio, el reconocimiento llegó después de años de litigio y con una resolución que, además de modificar su situación personal, podría marcar el camino para otras parejas bolivianas.










































