Más de 100.000 personas aplicaron al puesto de trabajo: “consultor de masturbación”
La inteligencia artificial está generando trabajo, incluso en cargas totalmente inesperados. Joi AI, una empresa dedicada a crear compañeros virtuales, publicó una oferta laboral difícil de creer: buscan contratar a diez personas para el puesto de “consultor de masturbación”.
El empleo consistía en probar una función de audio para adultos y entregar breves informes semanales sobre la experiencia, a cambio de una paga de 2.000 dólares por cuatro semanas de trabajo.
La propuesta, que podría parecer una broma, es una de las necesidades de las empresas tecnológicas que desarrollan productos basados en inteligencia artificial. Estas compañías requieren testers y entrenadores humanos para mejorar la interacción de sus sistemas, incluso cuando el contenido es explícitamente para adultos.
El puesto ofrecido por Joi AI exigía ser mayor de 18 años y disponibilidad para realizar sesiones diarias guiadas por audio a través de la nueva función experimental. Los participantes debían entregar reportes semanales detallando su experiencia íntima, posibles interrupciones y cualquier inconveniente surgido durante el proceso.

La publicación de la vacante en redes sociales provocó una reacción masiva. Julie Levin, responsable de la marca radicada en Chipre, explicó a Bussines Insider que recibieron más de 100.000 aplicaciones en solo unos días.
La magnitud de la respuesta sorprendió incluso a la propia empresa, que no esperaba semejante avalancha de interesados. “¿Qué se supone que hagamos con 100.000 aplicaciones?”, comentó Levin, quien describió la competencia como feroz.
Joi AI confirmó que el puesto es real. La empresa administrará el estudio junto con su equipo de recursos humanos y planea consultar a los seleccionados tanto sobre su bienestar general como sobre aspectos técnicos del producto. Levin aclaró que buscan generar una reflexión sobre cómo la masturbación incide en la vida de los participantes, ya sea de manera positiva o negativa.
Cómo la IA ha creado nuevas relaciones
La irrupción de aplicaciones como Joi AI revela una tendencia creciente: la monetización de relaciones con inteligencias artificiales. El fenómeno no es nuevo, pero se ha sofisticado en los últimos años.

Joi AI, antes conocida como Eva AI, se posiciona en el mercado de “AI-lationships”, es decir, vínculos afectivos, intelectuales e íntimos con sistemas artificiales.
La empresa opera tanto en la web como a través de un modelo de pago por monedas virtuales. Por 13,99 dólares al mes, el usuario recibe 1.000 monedas que puede gastar en interacciones con los avatares. Si se agotan, es posible adquirir más monedas para seguir utilizando el servicio.
Desde su fundación en 2023, Joi AI ha recaudado cerca de 4 millones de dólares en financiación, según PitchBook. El equipo actual está compuesto por 70 empleados y, según Levin, la plataforma cuenta con millones de usuarios mensuales.
El ecosistema de la intimidad artificial incluye otras aplicaciones de gran popularidad, como Replika, que suma dos millones de usuarios activos, y OhChat, un entorno similar a OnlyFans donde actrices de contenido para adultos retiradas continúan interactuando a través de avatares virtuales. Estas plataformas exploran distintas variantes de la interacción humano-IA, desde la conversación emocional hasta el contenido sexual explícito.

Tras lanzar la oferta laboral, Joi AI compartió en sus redes sociales algunas respuestas de los candidatos a la pregunta sobre el autoconocimiento, buscando generar conversación y atraer nuevos usuarios.
Entre las motivaciones expresadas por los postulantes se encuentran el deseo de “ser parte de la historia” o la expectativa de “ganar dinero con un hábito oculto”. Levin, cuya dirección de correo fue divulgada públicamente, recibió numerosos currículos directamente de los interesados. Según relató, la mayoría de los aspirantes son hombres entre los 20 y 30 años.
La empresa insistió en la legitimidad de la convocatoria, aunque la sospecha de que todo forme parte de una estrategia publicitaria persiste.
















































