Chaco vivió un nuevo 25 de Mayo marcado no solamente por los actos oficiales y las banderas patrias, sino también por un creciente clima de críticas, descontento social y fuerte rechazo hacia distintos sectores del poder político.
Mientras el gobierno provincial intentó mostrar una imagen institucional y de cercanía con la gente, en las calles, en redes sociales y en distintos sectores sociales volvió a sentirse con fuerza el malestar por la situación económica, los conflictos sociales y las polémicas que vienen rodeando a la gestión de Leandro Zdero y también a la administración municipal de Resistencia.
Para muchos chaqueños, la fecha patria encontró a la provincia atravesada por un clima cada vez más tenso:
conflictos salariales, cuestionamientos a la Policía, denuncias de persecución a periodistas, problemas en salud pública, demoras en medicamentos, inseguridad y una sensación creciente de desconexión entre la dirigencia y la realidad cotidiana de la gente.
En ese contexto, comenzaron a multiplicarse las críticas hacia formas de ejercer el poder que distintos sectores consideran cada vez más autoritarias.
Porque cuando periodistas son detenidos o cuestionados por preguntar, cuando voces críticas denuncian hostigamiento, cuando el uso de la pauta oficial genera sospechas de favoritismos y cuando el gobierno parece reaccionar mal frente a los cuestionamientos, inevitablemente aparecen comparaciones preocupantes sobre la calidad democrática.
Muchos ciudadanos expresan temor a que se intente instalar un clima donde opinar distinto tenga consecuencias políticas, económicas o institucionales.
Y eso genera una fuerte alarma democrática.
A la vez, distintos analistas políticos y dirigentes opositores sostienen que tanto la imagen del gobernador como la del intendente de Resistencia atraviesan uno de sus peores momentos desde que asumieron, con niveles de rechazo social que —según distintos sectores políticos y mediciones que circulan informalmente— rondarían cifras muy altas de imagen negativa.
La bronca social también se alimenta de una realidad económica cada vez más difícil:
salarios deteriorados, aumento constante de tarifas, caída del consumo, trabajadores municipales cobrando cifras bajísimas y familias que sienten que el Estado aparece más preocupado por la propaganda política que por resolver problemas concretos.
Por eso, este 25 de Mayo dejó una postal distinta en el Chaco:
menos clima festivo y más sensación de incertidumbre, enojo y desencanto político.
Porque para gran parte de la sociedad, la verdadera libertad no se celebra solamente en discursos patrióticos.
Se construye todos los días con respeto institucional, libertad de expresión, transparencia y gobiernos capaces de escuchar las críticas sin intentar silenciar al que piensa distinto.
Chaco vivió un nuevo 25 de Mayo marcado no solamente por los actos oficiales y las banderas patrias, sino también por un creciente clima de críticas, descontento social y fuerte rechazo hacia distintos sectores del poder político.
Mientras el gobierno provincial intentó mostrar una imagen institucional y de cercanía con la gente, en las calles, en redes sociales y en distintos sectores sociales volvió a sentirse con fuerza el malestar por la situación económica, los conflictos sociales y las polémicas que vienen rodeando a la gestión de Leandro Zdero y también a la administración municipal de Resistencia.
Para muchos chaqueños, la fecha patria encontró a la provincia atravesada por un clima cada vez más tenso:
conflictos salariales, cuestionamientos a la Policía, denuncias de persecución a periodistas, problemas en salud pública, demoras en medicamentos, inseguridad y una sensación creciente de desconexión entre la dirigencia y la realidad cotidiana de la gente.
En ese contexto, comenzaron a multiplicarse las críticas hacia formas de ejercer el poder que distintos sectores consideran cada vez más autoritarias.
Porque cuando periodistas son detenidos o cuestionados por preguntar, cuando voces críticas denuncian hostigamiento, cuando el uso de la pauta oficial genera sospechas de favoritismos y cuando el gobierno parece reaccionar mal frente a los cuestionamientos, inevitablemente aparecen comparaciones preocupantes sobre la calidad democrática.
Muchos ciudadanos expresan temor a que se intente instalar un clima donde opinar distinto tenga consecuencias políticas, económicas o institucionales.
Y eso genera una fuerte alarma democrática.
A la vez, distintos analistas políticos y dirigentes opositores sostienen que tanto la imagen del gobernador como la del intendente de Resistencia atraviesan uno de sus peores momentos desde que asumieron, con niveles de rechazo social que —según distintos sectores políticos y mediciones que circulan informalmente— rondarían cifras muy altas de imagen negativa.
La bronca social también se alimenta de una realidad económica cada vez más difícil:
salarios deteriorados, aumento constante de tarifas, caída del consumo, trabajadores municipales cobrando cifras bajísimas y familias que sienten que el Estado aparece más preocupado por la propaganda política que por resolver problemas concretos.
Por eso, este 25 de Mayo dejó una postal distinta en el Chaco:
menos clima festivo y más sensación de incertidumbre, enojo y desencanto político.
Porque para gran parte de la sociedad, la verdadera libertad no se celebra solamente en discursos patrióticos.
Se construye todos los días con respeto institucional, libertad de expresión, transparencia y gobiernos capaces de escuchar las críticas sin intentar silenciar al que piensa distinto.


















































