El Gobernador sentencia el salario docente al arbitrio de la recaudación, pero su Ministra de Educación prefiere ignorar la crisis para centrarse en una narrativa de éxitos institucionales. El contraste es obsceno: mientras el bolsillo del trabajador pierde su única garantía, el ministerio se dedica a la autoalabanza de una gestión que no pisa el barro de las aulas.
En el Gobierno del Chaco, el Gobernador y su Ministra de Educación han logrado la proeza de habitar dos realidades paralelas, ambas igualmente ajenas al barro, a la tiza y a la heladera vacía de quienes sostienen el aula. En la política, como en la física, es imposible que dos cuerpos ocupen el mismo espacio al mismo tiempo: al parecer no entienden de política ni de física.
La sinfonía de la incongruencia
Estamos ante una sinfonía de la incongruencia. Por un lado, Leandro Zdero ha comenzado este 2026 con un discurso de un pragmatismo casi contable. Al referirse a la educación, ha acuñado el término de “recomposición cualitativa”. En el lenguaje del poder, “cualitativo” se traduce hoy como el eufemismo para no decir “insuficiente”. Al sentenciar la Cláusula Gatillo a la arbitrariedad de la recaudación, el Gobernador no solo rompe un contrato social con el docente, sino que demuestra un desconocimiento peligroso: cree que la calidad educativa es una entelequia que se puede alcanzar por decreto.
Zdero habla de “recursos finitos”, pero nuestra investigación confirma que el Estado es un cliente generoso para pagar sobreprecios en servicios y sostener burocracias obsoletas. El Gobernador llora miseria frente al guardapolvo, pero guarda silencio frente a las cajas millonarias que financian la ineficiencia de las empresas públicas.
El “Diario de Yrigoyen” de Petcoff Naidenoff
En la otra punta de este teléfono descompuesto aparece Sofía Petcoff Naidenoff. La Ministra es la voz de un “diario de Yrigoyen” redactado con la tinta de la autoalabanza. Mientras las bases docentes se movilizan denunciando un salario de indigencia, Petcoff Naidenoff se dedica a colgarse medallas por “logros sustanciales” y “avances históricos”.
Es una bofetada a la inteligencia del trabajador: la Ministra celebra un éxito que solo existe en los folletos de su ministerio, desmintiendo, quizás sin quererlo, el propio discurso de crisis de calidad de su jefe. Aquí está la contradicción expuesta: ¿De qué calidad habla el Gobernador si su propia Ministra dice que ya ganamos la batalla educativa, ignorando que se acaba de herir de muerte a la Cláusula Gatillo?
La verdad es cruda
La “Educación Cualitativa” de Zdero es una cáscara vacía sin la dignidad del salario, y los “Logros” de Naidenoff son espejismos de una gestión que prefiere el autoelogio a la autocrítica.
El docente chaqueño hoy no necesita que le expliquen la macroeconomía ni que le cuenten cuentos de alfabetización ideal. Necesita que quienes lo gobiernan sepan, al menos, cuánto cuesta un litro de leche y cuánto duele ver una escuela que por dentro tiene trabajadores que acaban de perder su única herramienta de justicia laboral: la Cláusula Gatillo.
chacotodoeldia









































