Mientras el vecino del área metropolitana todavía intenta rescatar lo poco que le queda entre el barro, el Ministerio de Desarrollo Humano activó su maquinaria de marketing. El desfile de funcionarios con botas de goma nuevas —esa imagen grabada en el inconsciente colectivo como un “héroe” que llega con superpoderes de utilería— es el contraste irrisorio y quijotesco frente a la pérdida real.
💰 Asistencia a precio de oro
El vecino conoce bien el detalle: los artículos que el Estado entrega en estas emergencias suelen llegar con valores triplicados para quien hace la compra oficial.
Es la economía de la desgracia: lo que se le entrega al damnificado tiene un costo inflado para las arcas públicas, mientras que lo que el vecino pierde —su herramienta, su recuerdo, su techo— se mide en un futuro arrebatado.
“La economía de la desgracia: lo que el Estado paga caro, el vecino lo pierde para siempre.”
📸 La fotografía del momento
La recorrida del ministro Diego Gutiérrez y sus equipos técnicos por las zonas anegadas busca “relevar necesidades”, pero en la práctica se percibe como una puesta en escena.
Se habla de una “respuesta ordenada y eficiente”, pero para el vecino que ve cómo el agua arruina el esfuerzo de años, la bota de goma del funcionario es solo un accesorio para la fotografía del día.
“Para el funcionario, las botas son un accesorio; para el vecino, el barro es su vida.”
🥾 Paliativos contra realidades
Desde el Ministerio destacan que el objetivo es brindar contención rápida.
Sin embargo, mientras al Estado le costó tres veces más lo que entrega, a los damnificados les costó horas y días de andar charcos descalzos 👣 o en zapatillas 👟.
Para el funcionario, las botas son apenas una vestimenta de ocasión; para el vecino, el barro es la realidad que queda cuando los flashes se apagan.
🔎 Conclusión
La firma de convenios y recorridas oficiales son herramientas de gestión, pero no pueden ser el único recurso ante una crisis que se palpa en la calle.
El sistema necesita articulación, sí, pero los vecinos necesitan hechos.
“Cuando los flashes se apagan, el barro sigue ahí. Y el vecino, sin botas, sigue esperando respuestas.”
CHACO TODO El DIA













































