El alto salario en la cúpula del Nuevo Banco del Chaco genera fuertes cuestionamientos en un contexto social crítico
La designación de Livio Gutiérrez como presidente del Nuevo Banco del Chaco abrió un nuevo foco de polémica en la provincia. En las últimas horas, trascendió que su remuneración mensual rondaría los 23 millones de pesos, una cifra que despertó indignación en distintos sectores, especialmente por el contraste con la situación económica que atraviesan miles de chaqueños.
El dato, que rápidamente comenzó a circular en ámbitos políticos y sociales, pone el foco en los niveles salariales de los cargos jerárquicos dentro de organismos estatales o con participación pública. En este caso, el NBCH —entidad clave en el sistema financiero provincial— vuelve a estar en el centro del debate.
Las críticas no se limitan únicamente al monto, sino al contexto en el que se da. La provincia del Chaco enfrenta un escenario marcado por dificultades económicas, con sectores que denuncian aumento del desempleo, caída del poder adquisitivo y dificultades para afrontar servicios básicos.
En ese marco, la percepción de una “remuneración de privilegio” genera un fuerte contraste que alimenta el malestar social. Para muchos, este tipo de decisiones profundiza la desconexión entre la dirigencia y la realidad cotidiana de la población.
Desde una mirada política, el tema también abre interrogantes sobre los criterios de asignación salarial en cargos estratégicos y el impacto que estas definiciones pueden tener en la imagen del gobierno provincial. En un contexto donde la sensibilidad social es alta, cada decisión vinculada al manejo de recursos públicos adquiere una dimensión mayor.
La rápida difusión del dato y las reacciones en distintos espacios reflejan que el tema logró instalarse en la agenda pública. El cuestionamiento no es aislado, sino que forma parte de un clima social atravesado por la demanda de mayor equidad y transparencia.
El debate está abierto: ¿son justificables estos niveles salariales en el actual contexto?
La discusión sobre el rol del Estado, sus prioridades y la distribución de recursos vuelve a estar en el centro de la escena.












































