El titular de Industrias Secco rompió el silencio ante el Tribunal Oral Federal 7 y admitió que entregó dinero para el oficialismo tras las exigencias de la mano derecha de Julio De Vido.
El Tribunal Oral Federal 7 retomó este martes las audiencias por la Causa Cuadernos. En esta etapa, la atención estuvo puesta en la declaración de Jorge Balán, un empresario arrepentido, que reconoció que pagaba aportes para la campaña.
La principal sospechosa en este esquema es la expresidenta Cristina Kirchner, señalada como la líder de un plan para recaudar dinero ilegal de sectores como la construcción y la energía. El juicio investiga una red de corrupción y coimas entre los años 2003 y 2015.
La confesión de Jorge Balán ante los jueces
A diferencia de otros directivos que prefirieron no hablar, el empresario Balán, titular de Industrias Secco, decidió declarar y admitir haber realizado pagos para el gobierno kirchnerista. Balán relató que el pedido de fondos no fue una sugerencia, sino una exigencia clara del entorno oficialista.
«Roberto Baratta me pidió que hiciera un aporte para la campaña del oficialismo. Sí o sí debía aportar, no me pidió monto ni nada», afirmó el empresario ante el tribunal. Aunque reconoció el pago, Balán admitió que se trató de una postura personal: “fue mi decisión”, aseguró. Por otro lado, aclaró que no recibió beneficios directos ni tiene recibos de ese dinero entregado en efectivo.
El papel de Baratta en la recaudación ilegal
El testimonio de Balán coincide con el de otros arrepentidos, como Alberto Tasselli, quienes señalan a Roberto Baratta —mano derecha de Julio De Vido— como el principal recaudador. La acusación sostiene que los funcionarios recolectaban el dinero garantizado por los empresarios mediante dos canales de recaudación que funcionaban de forma independiente pero complementaria.
En el juicio se investiga si estos pagos eran en realidad una contraprestación obligatoria para que las empresas pudieran seguir trabajando con el Estado. En otros testimonios, como el de Tasselli, se describieron estos pedidos como auténticas “apretadas”, donde los funcionarios anotaban en papeles los montos que los empresarios debían entregar para la campaña.
Cristina Kirchner y el «plan de caudación»
Para la justicia, estas declaraciones refuerzan la hipótesis de que existió un plan diseñado desde lo más alto del poder. Según la acusación, el gobierno de Cristina Kirchner implementó una logística específica para que empresarios del transporte, la energía y la construcción entregaran dinero a cambio de beneficios para sus compañías.
Este sistema habría permitido una recopilación sistemática de fondos ilegales durante más de una década. Las anotaciones del exchofer Oscar Centeno en sus cuadernos fueron la pieza clave que permitió descubrir el cobro de coimas. Los empresarios a cambio recibían la adjudicación de obras públicas, lo que hoy tiene a exfuncionarios y empresarios frente al tribunal.
El silencio de los otros empresarios arrepentidos
A pesar del avance del juicio, la mayoría de los empresarios citados, como Angelo Calcaterra y Aldo Roggio, se negaron a ampliar sus declaraciones. Por el momento, solo unos pocos como Balán y Tasselli han aceptado responder preguntas.
El testimonio de los arrepentidos resulta fundamental para la causa, debido a que aportan datos nuevos sobre cómo funcionaba el manejo de dinero en efectivo. Mientras tanto, las defensas de exfuncionarios como Julio De Vido y Ricardo Jaime siguen intentando anular las pruebas de los arrepentidos para evitar que sus confesiones pesen en la sentencia final.















































