La senadora libertaria celebró la decisión del oficialismo de no acompañar el proyecto por la Memoria, la Verdad y la Justicia que se votó ayer. “La historia es completa o no es”, dijo al reflotar la teoría de los dos demonios.
Patricia Bullrich volvió a desplegar su show negacionista en la previa del 24 de marzo. Con el eco de la teoría de los dos demonios, salió a defender el texto unilateral con el que la bancada de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado intentó conmemorar los 50 años del último golpe de Estado cívico militar negando el terrorismo de Estado y excluyendo los conceptos de Memoria, Verdad y Justicia como política de Estado.
“Se terminó el monopolio de la memoria. La historia es completa o no es”, fue la advertencia cargada de autoritarismo con que la exministra de Seguridad pretendió instalar la declaración mileísta que tergiversa el espíritu del concepto “Nunca Más” y niega el terrorismo de Estado desplegado entre 1976 y 1983.
La intentona de la senadora oficialista –que en otras oportunidades puso en tela de juicio la cifra de los 30 mil detenidos desaparecidos- es instalar a través de las redes sociales un pronunciamiento que ayer fue rechazado en el Senado, cuando el cuerpo debatió su posición respecto del próximo aniversario la última dictadura cívico militar.
En la previa de la sesión de ayer y por iniciativa del senador peronista e hijo de desaparecidos Eduardo Wado de Pedro, la Cámara alta consensuó una declaración que fue votada por mayoría, salvo por los 22 legisladores de LLA con Bullrich a la cabeza.
Por el contrario, el oficialismo intentó imponer un pronunciamiento que no mencionaba el concepto “Memoria, Verdad, y Justicia”, no hacía referencia al “terrorismo de Estado” ni solicitaba la “continuidad de los juicios por delitos de lesa humanidad”.
El texto de Bullrich fracasó en la búsqueda de apoyos y por eso la exministra salió con los tapones de punta en el pantano propio de las redes sociales. Salió a desempolvar el viejo ideario macrista de que los derechos humanos son “un negocio político” y dijo que el kirchnerismo “impuso un relato, persiguió al que pensaba distinto y adoctrinó a toda una generación”.
El breve pero furibundo ataque no sólo tergiversa y demoniza lo que fueron las políticas de defensa de los derechos humanos sino que, aún peor, retoma el argumento negacionista de la supuesta “memoria completa”, que pretende poner en igualdad de responsabilidades a las organizaciones guerrilleras y al aparato represivo del Estado que detuvo ilegalmente, torturó, asesinó y desapareció a opositores.
“La historia es completa o no es”, dijo la jefa del bloque de LLA y con el mismo eco negacionista, sostuvo que la fuerza política a la que ahora representa “propuso algo distinto: una mirada completa, sin relato y sin grieta”.
Asimismo, Bullrich tildó de “sesgada y excluyente” a la declaración que ayer aprobó el Senado y defiende la declaración del bloque mileísta, que es tan breve como retorcida, y que hace más ruido por lo que no dice que por lo que expresa.
Manifiesta el “compromiso permanente con la defensa del orden constitucional”, dice que el golpe de 1976 solamente “interrumpió el sistema democrático”, condena “cualquier tipo de violencia” y pondera “el consenso democrático plasmado en el concepto del Nunca Más”.
Lo que no dice es que la interrupción del sistema democrático fue contra un gobierno peronista y a sangre y fuego; y que el golpe desató un terrorismo de Estado jamás visto hasta entonces en el país.
Además, la expresión “cualquier tipo de violencia” equipara la represión de Estado con la resistencia de las organizaciones militantes (a las que el mileísmo tilda de “terroristas”); y tergiversa la expresión del “Nunca Más”, que condena inequívocamente a los delitos de lesa humanidad cometidos por el gobierno de facto.















































