El diputado Samuel Vargas continúa demostrando un compromiso sostenido con su trabajo y con las comunidades del interior. Lejos de tomarse un respiro, Vargas transitó una jornada intensa el pasado sábado: por la mañana estuvo en Castelli y por la noche encabezó un encuentro en Makallé junto a la concejala Estela Ríos, la facilitadora del Ñachec Julieta Romeo y diversos delegados barriales.
Presencia en el territorio y diálogo con la ciudadanía
El eje del recorrido fue el contacto directo con los vecinos y vecinas. Vargas subrayó la importancia de “estar en el territorio hablando con la gente”, una práctica que refuerza la representación política más allá de los despachos: escuchar demandas, reconocer problemas cotidianos y articular respuestas concretas. Esa cercanía permite identificar prioridades locales y diseñar iniciativas públicas que respondan a realidades diversas.

Trabajo conjunto con referentes locales
La reunión en Makallé puso énfasis en el trabajo articulado entre representantes electos y referentes comunitarios. La presencia de la concejala Estela Ríos y de Julieta Romeo como facilitadora del Ñachec, junto a delegados barriales, es indicativa de una metodología participativa. Este tipo de encuentros facilita la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y la sociedad civil, promoviendo soluciones más contextualizadas y sostenibles.
Mensaje contra el odio y a favor de la construcción de oportunidades
Durante el encuentro, Vargas hizo una declaración nítida sobre el tono del espacio público: “sin discursos de odio porque los odiados seriales no tienen lugar en la construcción de oportunidades”. Con esa frase, se manifestó en contra de prácticas y retóricas que alimentan la polarización y la estigmatización, y planteó la apuesta por el diálogo respetuoso y la búsqueda de consensos orientados al desarrollo. En tiempos de fragmentación social, enfatizar la convivencia y el enfoque en oportunidades resulta central para políticas inclusivas.

Balance y desafíos por delante
La jornada de sábado refleja dos aspectos clave de la labor política: la constancia en la gestión y la priorización del contacto directo con la ciudadanía. Mantener esa dinámica exige organización, escucha y capacidad de traducir demandas locales en acciones concretas. Los próximos pasos implicarán transformar los planteos recogidos en proyectos, gestiones y políticas que efectivamente mejoren la vida cotidiana de las comunidades.
En síntesis, la actividad de Samuel Vargas durante el fin de semana reafirma un modelo de representación basado en la presencia territorial, la articulación institucional y el rechazo a discursos que dificultan la construcción colectiva de oportunidades. Esa combinación, si se sostiene en el tiempo, puede contribuir a fortalecer la gobernabilidad y el desarrollo local.










































