No hay rediseño ni eficiencia que lo disimule: el gobierno de Leandro Zdero desmanteló el Plan Cardio del INSSSEP, un programa lanzado en 2023 por la gestión de Jorge Capitanich que garantizaba cobertura total en medicamentos y prácticas médicas para más de 28 mil afiliados con enfermedades cardiovasculares.
La decisión implica un recorte concreto y verificable: el pase de una cobertura del 100% al 50%, trasladando el costo de tratamientos crónicos a los bolsillos de trabajadores y jubilados. En los hechos, el Estado provincial abandona una política de prevención y la reemplaza por un esquema de ajuste.
De política sanitaria a recorte presupuestario
El Plan Cardio fue concebido como una herramienta de salud pública para enfrentar una de las principales causas de muerte en el Chaco. Medicación esencial, estudios de control y diagnóstico temprano estaban garantizados sin costo. Eso hoy dejó de existir.
Bajo la gestión Zdero, el argumento es el de siempre: “no es sostenible”. No hay informes públicos que demuestren ineficiencia sanitaria. Lo único comprobable es el recorte.
El ajuste tiene responsables
El cambio se produce tras el recambio de autoridades en el INSSSEP dispuesto por el Ejecutivo provincial. El resultado es claro: se dejó sin efecto un programa lanzado por la gestión Capitanich y se reinstaló el copago en tratamientos que son de por vida.
No se trata de una discusión técnica. Es una decisión política. Y su impacto es directo: menos cobertura, más gasto para los afiliados y retroceso en derechos sanitarios.
La motosierra también corta en salud
Mientras el discurso oficial habla de orden y transparencia, la realidad es otra: la motosierra llegó a la salud cardiovascular. La prevención fue sacrificada en nombre del ajuste, y el Plan Cardio pasó de ser una política de Estado a una prestación recortada.
No es rediseño.
No es evaluación.
Es ajuste.
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