Las panaderías de Presidencia Roque Sáenz Peña se encuentran en una situación complicada. A pesar de que se anunció un posible aumento del pan en la provincia de Chaco, los dueños de panaderías locales no creen que sea viable implementar este aumento debido a la baja en las ventas. Según Rubén Satalosky, referente del sector, el precio del kilo de pan se mantiene en $2.500 desde agosto del año pasado, a pesar de que los insumos para producir pan han subido.
La competencia desleal y la falta de ventas son problemas graves para el sector. Satalosky denunció que muchos vendedores informales no pagan impuestos ni cumplen con las regulaciones laborales, lo que les permite ofrecer precios más bajos y atraer a los clientes. Esto ha llevado a una disminución significativa en las ventas de las panaderías formales.
La situación es especialmente difícil para las familias de bajos ingresos, que dependen del pan como un producto básico. Satalosky expresó su preocupación por la capacidad de la gente para comprar alimentos esenciales. La situación económica es complicada, y los panaderos están preocupados por mantener sus negocios a flote.
A pesar de la incertidumbre, los panaderos siguen trabajando con la esperanza de que la situación mejore. Sin embargo, no se espera una mejora significativa en la situación económica para el primer semestre del año. La lucha por mantener los negocios abiertos continúa, y los panaderos esperan que la gente valore el trabajo que realizan.










































