A partir de una carta que habría dejado Rodrigo Gómez, la Justicia descubrió que fue captado por medio de una aplicación de citas. Lo obligaron a hacer transferencias millonarias.
Este lunes, la Justicia confirmó que Rodrigo Gómez, el soldado que se quitó la vida en la Quinta de Olivos en diciembre, era extorsionado a través de una aplicación de citas que manejaba por una banda que operaba desde la cárcel.
En una conferencia de prensa, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y la jueza federal Sandra Arroyo Salgado dieron detalles del accionar de los delincuentes y señalaron que la principal línea de investigación se desprendió de una carta que habría dejado Gómez antes de quitarse la vida, en donde mencionaba una app de citas que le había traído problemas.
A partir de allí, se descubrió la aplicación Evermatch desde la cual los usuarios entablaban conversaciones con mujeres que, en realidad, no existían: detrás de los mensajes estaba una banda de presos que se hacían pasar por chicas.
Arroyo Salgado precisó que, en este caso, la extorsión comenzó con la creación de un perfil falso en la aplicación con el nombre de Julieta Ayelén Cardozo.
“Esta gente manda fotos bajadas de internet y mensajes que finalmente termina con una extorsión. Lo llamaron al soldado, una madre alterada, diciéndole que la chica supuestamente era menor de edad y lo amenazaron con que iban a iniciar una causa”, explicó el periodista Julio López en Hablemos de Esto (TN).
Luego, el soldado empezó a recibir llamados de un presunto policía de la Ciudad que, según el relato de la extorsionadora, había tomado la denuncia y solicitaba pedidos de transferencias de dinero para “frenar la causa”.
Para eso, los estafadores usurparon la identidad de Matías Nahuel Conti, quien efectivamente es integrante de la Policía de la Ciudad, pero nunca llamó a Gómez ni investigó un caso de abuso de menores.
Sin embargo, el falso policía, durante las llamadas, aseguraba que existía una causa judicial en trámite y que, para evitar consecuencias legales, era necesario realizar pagos inmediatos. A Gómez le enviaron fotos genéricas, sin mostrar caras, y generaron confianza hasta comenzar con las extorsiones.
Las transferencias se realizaban a cuentas bancarias a nombre de mujeres vinculadas a la organización, que actuaban como intermediarias. Luego de ello, el dinero era repartido en distintas operaciones para dificultar su rastreo. De hecho, se constató la transferencia de $600.000 a la cuenta de la novia de uno de los delincuentes.
Sin embargo, la situación escalaba cada vez más y las exigencias económicas continuaban. En la carta que dejó el soldado que se quitó la vida en Olivos también había anotaciones económicas, cálculos de deudas y referencias a pagos realizados.
La investigación permitió identificar a la cabeza de la organización: Tomás Francavilla, de 22 años y conocido como “Nahuel Contti”, detenido por robo a mano armada en la Unidad 36 de Magdalena. También estaban involucrados Kevin Manuel Sandoval, alojado en la Unidad 26 de Olmos; y Mauricio José Duarte Arecó, detenido en Magdalena. Los tres coordinaban las maniobras desde el interior de los penales. Ahora serán enviados al Servicio Penitenciario Federal en alto riesgo.
Por otro lado, también detuvieron esta madrugada a las mujeres que actuaban como receptoras de fondos.
Qué decía la carta que dejó el soldado antes de quitarse la vida
“Quien diría que entrar a una app de citas me traería muchos problemas. A partir de esa app estoy con problemas legales y muchas deudas. Y ni siquiera con esos policías puedo solucionar nada porque, supuestamente, si les pagaba esto se solucionaba. Solo parece ser una estafa porque piden plata y más plata. Esos policías son más corruptos que otra cosa, me dejaron con muchas deudas, pero ya no importa, ya nada importa. Nunca creí que mi vida fuera a terminar así. Yo no le tengo miedo a la muerte, sino respeto. A lo que si le tengo miedo es a decepcionarlos y a quedarme solo y eso me aterra. Estoy muy agradecido con la familia, con el Ejército. Después de escribir todo esto ya llegó la hora. Gracias a todos, gracias al Ejército por darme esta oportunidad de estar en sus filas”, fueron las palabras que se encontraron en el documento que hoy es una prueba clave en la causa.
En diálogo con TN, la tía de Rodrigo, Romina, recordó al joven como una persona buena y trabajadora y cuestionó la hipótesis de la Justicia: “Nunca nos dijo nada, era muy callado. Todos lo conocemos y es imposible lo que dicen. Tenía planes para enero para venirse para Misiones a visitarnos”.






































