Los habitantes del Líbano tienen que convivir con el conflicto mientras continúan con sus rutinas. La cruda realidad de la guerra.
Beirut es uno de los puntos calientes de la guerra entre Israel y Hezbollah, el grupo paramilitar proiraní. El Ejército de Israel informó que mató a cuatro combatientes armados de Hezbollah durante una operación combinada aérea y terrestre llevada a cabo en el Líbano durante el viernes a la noche.
Un ataque anterior, ocurrido durante la madrugada del miércoles contra edificios de la capital del Líbano, dejó un saldo de al menos 12 muertos y 41 heridos. El equipo de TN trabaja en la región y mostró cómo quedó Beirut tras la ofensiva de Israel.
La ciudad atraviesa un contraste cruel y real en el que sus habitantes tienen que continuar con sus rutinas mientras conviven con el impacto del conflicto. No queda opción.

Según relataron los habitantes de Beirut a TN, en ocasiones durante el día cuando no hay alertas se escuchan disparos al cielo: buscan derribar a los drones que sobrevuelan en la región durante horas.

La ciudad tiene que convivir con el conflicto y continúa con su rutina de sábado: muchos locales están cerrados y solo algunos shoppings permanecen abiertos. Algunos edificios públicos tienen presencia militar y otros están vallados, con cámaras de seguridad a sus alrededores.
Por su parte, los campamentos de desplazados funcionan como lugar de acogida para quienes tuvieron que abandonar sus casas después de los ataques de los misiles o bien, para quienes deciden escapar frente a la posible amenaza de una nueva ofensiva.




















































