El acuerdo entre una compañía del régimen de Beijing y una planta en Bielorrusia tiene como objetivo aumentar la capacidad industrial militar de Moscú, implicando riesgos de violar sanciones occidentales
Una compañía estatal china firmó contratos para suministrar equipamiento destinado a una planta bielorrusa que fabricará componentes para municiones de cohetes, según documentos obtenidos por la organización opositora BELPOL y analizados por el medio Nikkei.
El acuerdo, que implica la transferencia de tecnología estratégica y podría representar una violación a las sanciones de Estados Unidos y Europa, prevé el inicio de operaciones a partir de la segunda mitad de 2026 y apunta a una producción anual equivalente al 20% de la fabricación rusa de este tipo de proyectiles.
Las pruebas recabadas por BELPOL incluyen contratos, registros de transacciones y actas de reuniones, y evidencian la participación de la empresa estatal China National Electronics Import & Export Corporation (CEIEC) en la construcción y equipamiento de una fábrica en Bielorrusia, aliada clave de Rusia desde el inicio de la guerra en Ucrania. Según estos documentos, el objetivo es proveer una línea de producción para componentes de cabezas explosivas de cohetes de 122 milímetros, modelos ampliamente utilizados por el ejército ruso en territorio ucraniano.
El contrato, firmado en Beijing el 20 de diciembre de 2023, entre CEIEC y la estatal bielorrusa ZTEM (Planta de Electromecánica de Precisión), abarca el diseño y suministro de equipamiento por una suma equivalente a USD 26,8 millones en yuanes chinos.
La instalación cubrirá una de las fases más sensibles de la producción: la carga de cabezas explosivas con explosivos como TNT, tarea que requiere altos estándares técnicos y de seguridad industrial.
Las tareas contemplan también la formación en China de 15 especialistas bielorrusos durante un mes, así como la participación directa de técnicos chinos en Bielorrusia para la producción inicial de 500 unidades prototipo, supervisando más tarde la capacitación del personal local.
El acuerdo estipula una duración de 26 meses desde su firma, con la instalación de equipos iniciando en marzo de 2026 y la finalización prevista para julio del mismo año. Los documentos detallan, además, un certificado de conformidad obtenido por ZTEM para contenedores de seguros para estos cohetes, emitido por autoridades de certificación rusas en octubre de 2023, lo que refuerza los indicios de que el destino final de los componentes será Rusia.
Implicancias estratégicas y reacción internacional
El acuerdo surge en un momento en que China niega reiteradamente el suministro de material bélico a Rusia y Bielorrusia, pese a la presión internacional a raíz de la invasión a Ucrania. Sin embargo, la documentación revela que una empresa estatal está involucrada en la expansión de capacidades industriales vinculadas directamente al conflicto, lo que podría contravenir el régimen de sanciones occidentales.

Especialistas del Royal United Services Institute (RUSI), mencionados por Nikkei, calcularon en junio de 2024 que la producción rusa de cohetes de 122 milímetros superará las 500.000 unidades ese año. La fábrica bielorrusa podría aportar hasta un 20% del total si todo el volumen se canaliza hacia Moscú, lo que subrayaría el peso de esta colaboración industrial.
El historial de CEIEC, empresa sancionada por Estados Unidos desde 2020, se caracteriza por el suministro de tecnología militar a regímenes autoritarios como Irán y Venezuela. Las sanciones estadounidenses se impusieron durante el primer mandato de Donald Trump por la colaboración con el gobierno de Nicolás Maduro, y Washington y la Unión Europea han endurecido las restricciones contra compañías chinas y bielorrusas asociadas a la industria militar rusa desde el inicio de la guerra.
Consultada por Nikkei, CEIEC evitó responder hasta mediados de febrero. La planta bielorrusa, por su parte, declaró: “Somos una instalación de producción especial. Nadie tiene autorización para responder a sus preguntas”.
Dilemas diplomáticos y presiones sobre China
Desde principios de 2022, las empresas militares bielorrusas han provisto grandes volúmenes de equipamiento para las fuerzas rusas. Los cohetes de 122 milímetros, con un alcance de aproximadamente 20 kilómetros, corresponden al sistema lanzacohetes múltiple BM-21 Grad, utilizado de forma reiterada por Moscú, lo que ha provocado daños recurrentes en zonas residenciales y numerosas víctimas civiles.
Mientras Occidente refuerza sanciones y busca limitar cualquier apoyo a la maquinaria de guerra rusa, el régimen de China insiste en que sus exportaciones tienen “fines civiles” y rechaza la responsabilidad sobre el suministro de armas o tecnología bélica.
Las maniobras diplomáticas muestran un escenario tenso: líderes europeos se han desplazado a Beijing para apelar a una mayor cooperación frente al conflicto, mientras Donald Trump adoptó posiciones más conciliadoras hacia China con vistas a futuros acuerdos económicos, en paralelo a los intentos de Occidente por endurecer el aislamiento de Moscú y su entorno.
Los documentos obtenidos por BELPOL y difundidos por Nikkei muestran que la cooperación tecnológica entre China y Bielorrusia continúa desafiante a la presión internacional y mantiene un impacto potencialmente crítico en la ecuación militar de la región.







































