En el marco de la un ejercicio de convivencia, la hermanita habló del drama que vivió con Vitorio y Donatella.
Tamara Paganini rompió en llanto al hablar de la muerte de Vitorio y Donatella, sus hijos gemelos. Todo ocurrió al aire de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) mientras la participante cumplía con uno de los ejercicios de la convivencia.
“Después de 22 años buscando un bebé, con diferentes parejas e incluso viendo la posibilidad de hacerlo sola, con mi novio hicimos una primera inseminación que falló y una segunda, en la que a los 10 días me avisaron que había prendido y que eran mellizos”, contó. Y aseguró: “Creo que ese fue el momento más lindo de mi vida. Cuando pude saltar de alegría con mi novio y poder confirmárselo a toda mi familia”.
Acto seguido, sumó: “Esto fue en el año 2016, eran un varón y una nena. Y sentí como que la vida se había resarcido de tanta m…, me había regalado un final relindo”.

Sin embargo, reveló que al poco tiempo llegaron las complicaciones. “Me dijeron que el nene no iba a sobrevivir cuando naciera, pero la nena sí. Fue raro vivir un embarazo sabiendo que uno iba a morir y el otro iba a vivir. Uno no sabe qué sentir”, admitió.
A corazón abierto, expresó que le encantaría poder decir que el día más feliz de su vida fue cuando nacieron, pero que no fue así. “Sí estuve muy feliz porque Donatella nació y parecía estar bien. Pero no puedo decirlo porque a los tres minutos ya tenía a Vittorio en los brazos y se murió”, explicó.
Ante el silencio y las lágrimas de todos sus compañeros, Tamara sostuvo: “Ese tampoco fue el peor momento, no fue ni el mejor ni el peor… porque no sabes qué sentir. Pero mi hija estaba viva, estaba en la incubadora, pero estaba bien”.

Luego continuó: “El peor momento de mi vida fue a los diez días cuando… Ella durante diez días mejoraba y empeoraba y mejoraba y empeoraba, hasta que un día nos llamaron y nos dijeron que ella no iba a evolucionar”. “Si nosotros la dejábamos en la incubadora ella podía vivir ahí conectada no sé cuánto tiempo… Y tuvimos que decidir el momento”, explicó.
Desconsolada, la participante indicó: “Ahí hubo un montón de peores momentos. Cuando la sacaron de la incubadora, me la pusieron en los brazos y le fueron sacando todos los cables y el respirador”. “El peor momento fue sentir como dejaba de respirar. Y que por más que yo la tuviera fuerte, se me iba. Cómo la protegía, cómo lo protegía a Sebastián. No podía con nada”, agregó.
A modo de cierre, recordó: “La vistieron con el conjuntito que yo tenía preparado para cuando salieramos del hospital. Le quedaba relindo ese color. La vistieron con ese conjuntito y me la volvieron a dar. (…) No podíamos dar vuelta y darle la espalda”.

“Nunca pensé que algo así nos podía pasar. Pasó de ser un sueño de hadas a ser el peor infierno. Y si me decían que ‘no aguantó’ o ‘se murió’… Pero tener que decidir que no viva más aunque sea con cables, se sintió como que la tenía que matar para que no sufriera”, concluyó.
El relato de Tamara conmovió a todos sus compañeros de la casa que fueron a consolarla inmediatamente.







