El diseñador mostró 36 looks de “Acto Número 1″ y reveló “Fabián Zitta N°1 EDP”, su primer perfume genderless.
Fabián Zitta eligió una locación inédita y todavía cerrada al público para desplegar uno de sus universos más ambiciosos. En Tokyo Costanera, previo a la apertura oficial del espacio, el diseñador presentó “Acto Número 1”, su nueva colección Couture Fall 2026, y sorprendió además con el lanzamiento de su primera fragancia, “Fabián Zitta N°1 EDP”.
En la primera fila del evento, acompañaron al diseñador algunas de sus celebridades amigas. Entre ellas Pampita, Valeria Mazza, Romina Gaetani, Andrea Frigerio, Sofía Zámolo, Liz Solari, Sofía “Jujuy” Jiménez, Flor de La V, Rosella Della Giovampaola y Benito Fernández.
La noche estuvo pensada como una experiencia integral. Música, estilismo, casting, maquillaje y escenografía funcionaron como una misma pieza alrededor de un sello que Zitta viene construyendo desde hace años: una moda teatral, de siluetas potentes, dramatismo visual y fuerte trabajo artesanal.
“Pretendo reinterpretar el deseo en una mujer actual: sofisticada, segura y exclusiva. Solo diseño piezas para ser auténticas, sin tiempo y con sentido”, aseguró el diseñador.
Una colección inspirada en el clima, la tierra y la arquitectura
“Acto Número 1” estuvo compuesta por 36 looks en los que predominó una paleta reducida, grandes volúmenes, texturas y un minucioso trabajo sobre las formas.
La inspiración partió de distintas fuerzas de la naturaleza: los cambios climáticos, la erosión provocada por el viento, el desgaste del agua sobre los océanos y los movimientos geológicos de la tierra. Esa idea se trasladó a prendas de líneas marcadas, estructuras exageradas y plisados intervenidos.
En paralelo, la colección incorporó referencias a la arquitectura experimental y al universo visual de Julio Le Parc, con guiños a construcciones no convencionales y un juego constante entre movimiento, volumen y contraste.
El resultado fue una propuesta que, según Zitta, también reflexiona sobre la fugacidad de la moda y la necesidad de sostener una identidad propia más allá de las tendencias.
Maxi volúmenes, transparencias y materiales reciclados
Las prendas fueron confeccionadas con géneros italianos seleccionados por el propio diseñador. Entre ellos hubo textiles provenientes de remanentes de fábricas en experimentación, como vinilos realizados con plásticos reciclados, estampas y gofrados 3D, plisados calados y fibras naturales recicladas.

La colección mantuvo algunos de los rasgos más reconocibles del diseñador: siluetas sensuales, transparencias, cuero y piezas con una impronta fetiche.
Además, cada look estuvo acompañado por accesorios especialmente diseñados para completar la propuesta. Hubo carteras, zapatos y joyería creados de manera específica para cada salida.
“La moda es un show para generar deseo, apropiación y pertenencia al lujo diferente del universo Zitta”, resumió.
El guiño japonés que atravesó toda la puesta
La elección de Tokyo Costanera no fue casual. La locación acompañó una estética de fuerte inspiración nipona, con referencias a siluetas pagoda, formas opuestas y un expresionismo muy marcado en peinados y maquillaje.
Todo el desfile estuvo atravesado por esa idea de contraste: estructuras rígidas frente a géneros fluidos, dramatismo visual junto a detalles delicados y una puesta en escena que reforzó el carácter performático de la colección.
Cómo es “Fabián Zitta N°1 EDP”, el primer perfume del diseñador
El otro gran anuncio de la noche fue la presentación de “Fabián Zitta N°1 EDP”, la primera fragancia creada por el diseñador.
El perfume fue desarrollado junto a la diseñadora de fragancias Melina Napolitano. La propuesta apunta a una fragancia sofisticada, elegante y sensual, destinada a acompañar a una mujer segura de sí misma.
“Cuando Fabián me habló de su idea de crear una fragancia, supe que no sería un perfume más, sino una extensión olfativa de su universo estético”, explicó Napolitano.

Se trata de un Eau de Parfum de la familia Chipre Floral, definido como genderless. Combina notas terrosas, acordes resinosos y la presencia de la violeta para construir una estela intensa y envolvente.
El foco está puesto en el sillage, la huella olfativa que deja el perfume al pasar. Esa estela fue pensada como el detalle que permanece incluso después de que quien lo usa ya no está en el lugar.
Las notas de la fragancia
La salida combina lima, lavanda, cyclamen y pomelo, con un perfil fresco y transparente.
En el corazón aparecen la mimosa, la ciruela, la violeta y el heliotropo, que aportan un costado más floral y luminoso.
La base, en cambio, se vuelve más profunda y persistente, con cedro, patchouli, tabaco, elemi y ambroxan.
El resultado es una fragancia de perfil atemporal, compleja y de fuerte personalidad, pensada para trasladar al terreno olfativo la misma identidad que Zitta imprime en sus colecciones.







