La edición 2027 será la primera realizada en ese país y también la primera en combinar las fotografías de dos artistas.
El Calendario Pirelli 2027 viaja a la India para una edición llena de primicias: la primera vez que se realiza en ese país, la primera vez que un fotógrafo regresa por segundo año consecutivo (el noruego Solve Sundsbo) y la primera vez que se presentan fotografías de dos artistas, entre ellas Avani Rai, hija de Raghu Rai, maestro indio del fotoperiodismo.
Así, por primera vez, las imágenes de moda, con la estética característica de Sundsbo, se combinan con el reportaje periodístico: las fotografías de 2027 se tomaron en Rajastán en mayo y se presentarán en Nueva Delhi en octubre en The Cal.
Una mirada entre padre e hija
Esta doble perspectiva presenta la visión de toda una vida de Raghu Rai (1942-2026) sobre la India —expresada aquí a través de una representación más contemporánea de su gente y su diversidad— con imágenes de su hija, Avani Rai.

“El proyecto que mi padre concibió para Pirelli fue un homenaje a la India: combinó su visión de toda una vida con una representación más contemporánea de la gente y la diversidad del país, aspectos que siempre le fascinaron”, explica Avani, quien además de fotógrafa es cineasta y actriz radicada en Bombay, conocida por su trabajo tanto en ficción como en documental.
“La idea de que ese proyecto pudiera quedar inconcluso me resultaba insoportable. Comprenderlo tiene un significado profundamente personal para mí: es como adentrarme en su mirada y en la forma en que veía la India a través de su lente”.

“La fotografía fue el regalo que me dejó —no solo como profesión, sino como una forma de ver el mundo— y en ella encontramos un vínculo silencioso y profundo. Continuar con este trabajo es una manera de mantenerme cerca de él, de mantener viva una parte de él en mí”, amplió la fotógrafa.
El legado de Raghu Rai
Raghu Rai documentó la Guerra de Liberación de Bangladesh en 1971, incluyendo una de las mayores crisis de refugiados del siglo XX, cuando casi 10 millones de personas huyeron a la India. En la década de 1980, fotografió Punjab durante la insurgencia separatista sij, incluyendo el asalto al Templo Dorado durante la Operación Estrella Azul en 1984. Sus imágenes de este período, incluyendo retratos del predicador sij Jarnail Singh Bhindranwale, siguen siendo uno de los registros visuales más reconocidos del conflicto.

También estuvo en Bhopal la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984, cuando una fuga de gas en una planta de pesticidas de Union Carbide causó uno de los peores desastres industriales del mundo, con la muerte de 25 mil personas. Documentó sus cambios políticos, la expansión del paisaje urbano, la vida callejera y los rincones más tranquilos con la familiaridad de quien la había presenciado en tiempo real.
A principios de la década de 2000, pasó de la fotografía analógica a la digital durante un encargo en Bombay. Este cambio aumentó su velocidad de trabajo, pero no alteró su enfoque.
Continuó con la misma paciencia y el método instintivo que habían caracterizado sus primeros años. A lo largo de seis décadas, su práctica se mantuvo anclada en un principio: regresar, observar, esperar y volver de nuevo.

“En la India, el pasado y el presente no solo coexisten. Viven en múltiples universos, todos a la vez. Decidí llevar este proyecto a las calles, entre la gente a la que él ha dedicado su vida a fotografiar y a la que pertenece. Cuando la gente vea estas imágenes, quiero que experimente esa continuidad”.
Moda y documental en un mismo calendario
“Es un gran honor que me hayan invitado de nuevo a colaborar con el Calendario Pirelli. Me complace hacerlo junto a Avani Rai y rendir homenaje al legado de su padre. Esta es una maravillosa oportunidad para explorar la India. Ambos haremos todo lo posible por celebrar el país y la memoria de Raghu Rai a través de esta colaboración”, declaró Sundsbo.

“Alguien en Pirelli me preguntó: ‘Si cierras los ojos y piensas en la India, ¿qué ves?’. El riesgo, por supuesto, es caer en clichés. Pero los clichés existen por una razón: preservan algo atemporal. Para mí, era evidente que las imágenes debían incorporar el color y una cierta riqueza visual. La historia de la India es tan rica que resulta imposible captarla en una sola narrativa. Por eso, los escenarios están llenos de color, flores, luz intensa y fuertes contrastes”, explicó el fotógrafo..







