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    Claves para elegir el perfume ideal según una especialista en fragancias

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    Elegir un perfume —ya sea para uno mismo o para regalar— es mucho más que encontrar un aroma agradable. Una fragancia expresa personalidad, estilo de vida y hasta la forma en que nos vinculamos con los demás. El perfume correcto no solo acompaña: comunica quiénes somos.

    Por eso, antes de elegir al azar, existen algunas claves que ayudan a encontrar un aroma que genere conexión, identidad y memoria.

    1. Pensar en la persona, no solo en el aroma

    El primer paso es mirar más allá del frasco. ¿La persona es activa o tranquila? ¿Prefiere lo clásico o lo moderno? ¿Busca pasar desapercibida o dejar huella?

    Un perfume bien elegido no se impone: se integra naturalmente a la identidad de quien lo usa.

    2. Entender las familias olfativas y lo que transmiten

    Las familias olfativas funcionan como un mapa emocional que orienta la elección:

    • Florales: delicadeza, romanticismo, sensibilidad.

    • Amaderados: elegancia, seguridad, sofisticación.

    • Orientales o ambarados: intensidad, sensualidad, profundidad.

    • Cítricos: frescura, energía, naturalidad.

    • Gourmand: calidez, cercanía, notas dulces y reconfortantes.

    Conocer estas familias permite elegir con intención y coherencia.

    Conocer las familias olfativas para poder elegir (Foto: @nina.lamaison)
    Conocer las familias olfativas para poder elegir (Foto: @nina.lamaison)

    3. Considerar el estilo de vida

    El perfume ideal también dialoga con la rutina. Quienes tienen jornadas largas o entornos laborales formales suelen preferir fragancias equilibradas y versátiles. En cambio, estilos de vida más creativos o sociales permiten aromas más expresivos y con carácter.

    4. Elegir según el momento y el contexto

    No todos los perfumes funcionan igual en todas las situaciones.

    Fragancias frescas y luminosas acompañan bien el día y los climas cálidos, mientras que los aromas más envolventes y profundos suelen destacar en la noche o en estaciones frías. Pensar en el contexto ayuda a que el perfume potencie la experiencia.

    5. Buscar una fragancia que construya memoria

    El perfume tiene un poder único: fijar recuerdos. Un aroma puede transportar a un momento, una persona o una etapa de la vida. Por eso, cuando una fragancia está bien elegida, deja de ser un objeto y se transforma en una huella emocional.

    Elegir un perfume es, en definitiva, elegir una forma de presencia. Es una decisión sensorial, pero también emocional: una manera invisible —y profundamente humana— de decir quiénes somos.

    (*) Nina Lamaison es especialista en fragancias.

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