Tras su paso por Argentina Fashion Week, compartió detalles del detrás de escena y cómo organizar los nuevos looks.
Después de presentar en el Palacio Libertad su colección Roma en el marco de Argentina Fashion Week, Anna Rossatti profundizó en el universo de su colección y reveló cómo se construye puertas adentro una propuesta que combina estructura, oficio y una fuerte carga simbólica.
La diseñadora puso el foco en el proceso: “Hay más de 120 personas trabajando detrás de esto, muchísima gente, muchos detalles para coordinar, y la colección la venimos trabajando hace 3 meses”, contó. Y sumó un dato clave sobre el espíritu de las prendas: “Hay muchas cosas hechas a mano”.
Uno de los ejes que ordena Roma es la construcción por “familias” de looks. “Todos los looks están armados por familia”, explicó Rossatti.
La primera familia marcó el tono inicial del desfile: “Empezamos por una familia militar que es el azul oscuro, el denim, los botones militares, la onda Napoleón, con las hombreras, con los detalles a mano, pespuntes a contratono”.
Esta impronta se traduce en una sastrería con carácter, donde los guiños militares no son literales sino reinterpretados a través de cortes, estructuras y terminaciones. Los detalles artesanales, como los pespuntes visibles, refuerzan esa idea de construcción cuidada y minuciosa.


A medida que avanza la colección, la propuesta se vuelve más etérea. “Después vamos a ver encajes, plumas, mucha transparencia”, comentó la diseñadora. En este tramo, las texturas toman protagonismo y generan contraste con la rigidez inicial, dando lugar a una estética más liviana, pero igual de expresiva.
La paleta acompaña este recorrido. “Los colores son tierra: bordó, chocolate, camel”, enumeró Rossatti, en línea con una tendencia que apuesta por tonos profundos y versátiles para el invierno. Hacia el final, la colección mantiene una constante de la marca: “Y cerrando como siempre con los blancos”.
Más allá de lo visual, Roma tiene un punto de partida personal. La diseñadora retomó un momento clave de su historia para darle nombre y sentido a la colección: “Yo pasé por la quinta puerta del Vaticano en 2000 cuando me inicié. Y lo volví a hacer en diciembre del año pasado”. Ese gesto, cargado de simbolismo, se convierte en el eje conceptual de la propuesta.
“Cada 25 años se abre y me pareció ideal ponerle Roma después de 25 años de trayectoria, de que pasé por esa puerta. Fue un nuevo comienzo para mí”, concluyó Rosatti.







