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    Crónica de un día de rodaje con Wanda Nara: risas, confesiones y el desafío de convertirse en actriz

    Teleshow presenció la grabación de ¿Querés ser mi hijo?, la película que protagoniza con Agustín Bernasconi y marca un nuevo giro en su carrera. Apuntes de una jornada lluviosa e intensa, donde la conductora reveló sus temores y deseos para encarnar a un personaje que, en algunos aspectos, se le parece demasiado

    A las cinco de la madrugada de un jueves de mayo, mientras el cielo anuncia una jornada de lluvia y temperaturas bajas, Teleshow se embarca con destino a Montevideo para acompañar desde adentro el rodaje de ¿Querés ser mi hijo?, la película protagonizada por Wanda Nara y Agustín Bernasconi. La propuesta es pasar una jornada completa junto al equipo, conocer el detrás de escena y observar cómo la empresaria se prepara para interpretar a Lucía, un personaje que la obliga a correrse de la conducción, de la publicidad y de la imagen pública que el público conoce. La película se estrena en cines el 22 de octubre. Aquí un viaje en el tiempo para ir palpitando cómo Wanda Nara consigue cada cosa que se propone.

    El viaje a Montevideo comienza con una tenue lluvia otoñal y el movimiento del río como compañía. A medida que Buenos Aires va quedando atrás, la expectativa por llegar al set se mezcla con la incertidumbre propia de una filmación: nadie puede anticipar cuánto demorará cada escena, cuántas tomas serán necesarias ni en qué momento aparecerá Wanda frente a las cámaras. El destino final es un hotel boutique del elegante barrio montevideano de Carrasco, donde se ha montado parte de la producción. Son unos 30 minutos en auto desde el puerto hacia un sitio en el que el clima obliga a moverse entre interiores, tierra mojada al punto de convertirse en barro, luces artificiales y ventanas empañadas por el frío.

    Al llegar al hotel, el set ocupa el salón principal de madera oscura y con un balcón interno repleto de bibliotecas, donde sucederá la magia en las primeras horas. Los camarógrafos se desplazan con sus equipos, los vestuaristas buscan las prendas que necesitan los actores y el personal de maquillaje y peinado termina de ajustar los últimos detalles. Parte del elenco que integran también Charo López y Jean Pierre Noher espera las indicaciones de Hernán Gerschuny, el director, mientras se verifican los colores, la iluminación y la posición de las cámaras. La producción está integrada por unas 30 personas, que trabajan alrededor de una escena y repiten cada movimiento hasta encontrar la forma ideal para llevar a cabo la escena. Y de repente aparece ella, con esa energía inevitable, y todos los ojos se direccionan en un único sentido.

    La entrada de Wanda Nara al set parece congelar por unos segundos el ritmo laboral. Aparece con una bata de Hello Kitty, saluda al equipo y se acerca a los actores antes de comenzar el ensayo. Luego se ubica en el piso superior y le lanza su teléfono a una asistente como quien se libera de una carga: “Te aviso que voy a grabar”, le dice de manera juguetona, mientras deja atrás la bata para mostrar el atuendo de su personaje.

    Wanda Nara filmando en UruguayWanda Nara y Agustín Bernasconi durante el rodaje de “¿Querés ser mi hijo?”, en la ciudad de Montevideo

    La flamante actriz se mueve entre el maquillaje, el peinado y las indicaciones del equipo, especialmente por parte de su coach actoral, Pablo Ini, quien la acompaña desde cerca. Mientras le retocan el pelo, también bromea con uno de sus compañeros con un spray, en un intento de romper con la seriedad que acompaña la jornada gris. La escena que se preparan para filmar muestra a Lucía intentando ganarse a su jefe, y Wanda debe ubicarse dentro del nivel superior de la habitación, mientras sus compañeros recitan sus líneas. El equipo ajusta las luces, revisa los movimientos y acomoda los elementos del espacio. “¿Cuándo entro?”, pregunta ella, atenta al momento exacto en el que debe comenzar su participación.

    Cuando se pone en posición, tal como le indica el director y su coach, Nara empieza a desplazarse por la habitación con movimientos suaves. Repite sus líneas, escucha las correcciones y acepta los cambios que surgen durante el ensayo. En una parte de la escena, su personaje demuestra conocimientos relacionados con el fútbol, un aspecto que la actriz puede abordar desde una familiaridad que también forma parte de su vida pública. No parece un guiño casual del guion. El equipo vuelve sobre algunos detalles y ella repite las frases con paciencia, mientras afuera la lluvia sigue cayendo sobre Montevideo, omo si fuera algo inevitable.

    Wanda Nara filmando en UruguaySegún Wanda, el personaje de Lucía plantea un debate sobre la libertad femenina y los prejuicios de edad en las relaciones

    Pasadas las 12.30, comienzan con una primera prueba de cámara de la escena. Tan solo 10 minutos más tarde, llega la primera toma para practicar el desenvolvimiento del elenco. El salón, que hasta ese momento había estado ocupado por voces, movimientos y ajustes, queda en silencio cuando se encienden las cámaras. Wanda empieza a decir sus diálogos y entra en el personaje con una energía distinta a la que había mostrado durante los momentos previos. La escena avanza sin que necesite interrumpirse para recibir indicaciones, y durante unos minutos la empresaria deja de ser la figura que había llegado al hotel con su bata y su teléfono para convertirse en el personaje de Lucía.

    Cuando termina el ensayo, el silencio vuelve a instalarse en la habitación. Wanda queda rodeada por sus estilistas y por Pablo Ini, el coach actoral que trabajó con ella durante la preparación. El equipo revisa la toma y le da nuevas indicaciones. “Vamos con el ensayo dos”, anuncia la propia Wanda antes de volver a ubicarse. La segunda toma se interrumpe por una carcajada de la actriz, que vuelve a empezar después de recomponerse y, por su lado, Ini aprovecha para alejarse un poco del rodaje y sincerarse sobre su trabajo con la flamante actriz.

    Wanda Nara filmando en UruguayWanda Nara interpreta a una mujer con algunas similitudes y otras tantas difencias con su vida real

    En el jardín, donde el olor a pasto mojado se mete a la fuerza en la filmación, Ini cuenta que hace tiempo quería llevar a cabo una historia como esta: “Yo tengo un proyecto de llevar a Wanda al cine hace tres años”, explica Ini a Teleshow. Pudo haber sido un proyecto en España que no se dio: tenía que ser en este Uruguay gris y otoñal: “El objetivo era trabajar con alguien que no fuera actriz y transformarla en una actriz de cine”.

    El primer ensayo ocurrió cuando Wanda regresó de un viaje de Japón. Durante esa jornada, Ini observó que los métodos habituales no serían suficientes y que debía buscar otra forma de acompañarla. “Empecé a ver algunas cosas que ella tenía y dije: ‘Tengo que usar caminos no tradicionales’”, explica. Formado en Actor’s Studio y con trabajos como director de casting, su intuición lo llevó a improvisar con un personaje como Wanda para potenciar todo lo que tenía para dar. “Al tercer día ella me dijo: ‘Si vos no estás conmigo en el rodaje, yo no voy’”, relata el coach actoral, quien sigue de cerca a la protagonista en cada uno de sus pasos.

    La preparación incluye análisis de texto, ejercicios para comprender qué necesita cada escena desde el punto de vista emocional y una revisión de los recursos que Wanda incorporó durante años en la pantalla chica. “Tiende a una forma de hablar quizás más comercial, más hacia arriba”, señala Ini, quien deja asomar gran entusiasmo en su tono de voz.

    Wanda Nara filmando en UruguayAgustín Bernasconi supo que iba a protagonizar con Wanda Nara recién en el último callback

    “Nosotros queremos que sea algo verdadero, íntimo, de pecho y muy cinematográfico”, explica. Para Ini, primero fue necesario trabajar sobre la persona, y después sobre el oficio. Por ello, Wanda tuvo que modificar la entonación, la respiración y la manera de sostener una frase. También se llevó tarea para el hogar: ver películas, estudiar los textos de manera monocorde, sin puntos ni comas, y hacer ejercicios de relajación y respiración. El resultado llegó cuando logró sostener los ojos cargados de lágrimas sin llegar a llorar. “En el cine lo más precioso y poderoso es cuando el actor contiene la emoción”, dice Ini, que reconoce emocionarse ante las lágrimas al verla actuar. “Es una hormiguita trabajadora”, la define.

    Después de la primera parte del rodaje, el trabajo continúa durante el almuerzo. Pasadas las 15, Teleshow comparte una mesa con Wanda, Bernasconi, Gerschuny y otros medios, a pocas cuadras del hotel. El restaurante se encuentra en una zona turística de Montevideo y la comida llega mientras los periodistas hacen preguntas y los integrantes del equipo conversan sobre las escenas grabadas. En la mesa hay pesca del día, pastas y carnes rojas. El ruido de los cubiertos acompaña las respuestas y, entre miradas rápidas y comentarios sobre el rodaje, Wanda deja por un momento la dinámica del set y se dispone a enfrentar las preguntas como tantas otras veces, pero por primera vez como actriz protagonista de una ficción.

    Ante la mirada atenta de sus colegas y el progresivo acercamiento de los celulares para grabar su voz con mayor nitidez ante la música alta de los parlantes del restaurante, Wanda recuerda el proyecto trunco en España. Al día siguiente, Pablo Ini le propuso ser Lucía y se entusiasmó. Cuenta que había visto la versión original mexicana junto a una de sus hijas y su hermana, Zaira, y notó algo que no le suele pasar: “A mí me cuesta mucho quedarme mirando algo, me aburro al instante y cambio. Y me quedé hasta el final viendo la película”, explica, antes de dar un sorbo de limonada y recargar energías para seguir contando su historia que, como tantas otras veces, encuentra un límite delgado entre la realidad y la ficción.

    Wanda Nara filmando en UruguayCon su personaje de Lucía, Wanda Nara se propone cuestionar algunos mandatos preestablecidos

    “Yo estuve casada dos veces, y a veces dejás un poco postergados tus sueños para complacer al otro y, sin darte cuenta, vas avanzando y estás metida en una vida que está muy alejada de lo que era tu esencia”, reflexiona. Para Wanda, Lucía se encuentra en una situación similar: es una mujer que debe volver a conectarse con su personalidad, sus deseos y sus proyectos. “El mensaje tiene que ver con la libertad que te da poder realizarte como mujer con lo que a vos te guste”.

    La empresaria también habla sobre los prejuicios relacionados con las diferencias de edad, ya que su personaje es mayor a su novio en la ficción. “El hombre tiene a veces muchas más cosas permitidas que la mujer. Mi personaje permite poner en discusión esas diferencias y mostrar cómo una mujer puede recuperar la libertad de elegir, sin quedar condicionada por las decisiones de su pareja”.

    Mientras Wanda se toma un momento para continuar su almuerzo, es Gerschuny quien toma la batuta y define al proyecto como un desafío hermoso. “Wanda no duda, se entrega, confía evidentemente en nosotros y en el equipo”, señala el director con orgullo. En este camino, uno de los desafíos que se propuso fue deswandizar a la protagonista. A través de Lucía, el director buscó recuperar zonas que el público no siempre conoce, especialmente aquellas vinculadas con la fragilidad. “No íbamos a poner a la Wanda siempre excepcional, siempre linda y siempre con filtro”, ejemplifica.

    Wanda interviene y ratifica lo que sintió al mirarse al espejo con la ropa de Lucía: “Me agarró una angustia, me largué a llorar y no paraba. Me vi vestida como muy de señora”. Agrega que la imagen le recordó a momentos de su vida más íntimos, frágiles, lejanos de la exposición pública. Según el director, este tipo de momentos fueron importantes para construir a Lucía como una mujer real y no como una versión idealizada de Wanda.

    El vínculo con Bernasconi también ocupa buena parte de la conversación. El joven actor cuenta que formó parte de un casting de unas 60 personas hasta encontrar al indicado y por un rato, los grabadores apuntan a él “Durante toda la etapa de MYA estuve como diez años sin actuar”, explica respecto al dúo pop que integró con Maxi Espíndola. Lo que lo esperaba era una propuesta que cobró forma recién durante el último callback, cuando supo que compañera iba a ser Wanda Nara.

    Wanda Nara filmando en UruguayWanda reconoció estar particularmente nerviosa a la hora de filmar el beso con Agustín Bernasconi

    Quienes estuvieron presentes aseguran que la química entre ambos apareció desde el principio. “En el primer encuentro me puse nerviosa y empecé a tartamudear”, reconoce Wanda, casi en el personaje imperfecto de Lucía. Ni hablar cuando llegó ese momento clave de cualquier comedia romántica: “Creo que no sé besar”, le dijo a Bernasconi, quien apeló a su experiencia para hacerla pasar como una escena más.

    En este sentido, Wanda cuenta que trabajó junto a Rodrigo, el coordinador de intimidad, un rol que no conocía antes de comenzar la película. “Me parece súper importante”, afirma. El profesional mantuvo conversaciones individuales con ella y con Bernasconi, además de trabajar junto al director para definir qué se puede mostrar, qué límites tiene cada escena y qué acciones están permitidas.

    El regreso al set para el segundo turno de filmación se ve interrumpido por unas fanáticas que le piden fotos. Es una escena como tantas otras antes de subir al auto y regresar al hotel boutique. Aquí Wanda repite las líneas, escucha las correcciones y, cuando finaliza una escena, busca rápidamente la mirada de sus compañeros y de su coach. La evolución se puede advertir entre una pasada y otra: al principio necesita más indicaciones, pero luego bastan dos palabras para modificar por completo la intención de una escena.

    Wanda Nara filmando en UruguayLa película se rodó en un petit hotel de Carrasco, Montevideo

    Pasadas las 17.30, el equipo sigue trabajando. Afuera, la luz del día comienza a ser un recuerdo y la lluvia continúa sobre Montevideo, pero dentro del hotel las cámaras siguen encendidas. Las escenas se repiten, las luces se ajustan para disimular la inminente oscuridad que se avecina y los actores vuelven a ocupar sus posiciones después de cada corte. El rodaje avanza sin que los errores, las risas o las tomas fallidas interrumpan el objetivo de terminar el trabajo que incluye al hall del hotel y una escena central de la trama como el encuentro de Wanda y su antagonista

    La jornada de Teleshow termina entrada la noche pero el equipo de ¿Querés ser mi hijo? continúa con sus tareas. Wanda ya pasó de la bata de Hello Kitty a la concentración de una escena; del ensayo con su coach a una conversación sobre sus miedos; de las risas con Bernasconi a las pausas que exige el cine. Lo que haya pasado antes y después, es parte de la magia del cine y se verá desde el 22 de octubre. Es hora de emprender el regreso a casa y la llovizna no para, como si fuera parte de esta crónica con guion paralelo, que cuenta la historia de una mujer que se propuso cumplir cada uno de sus sueños.

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