Diseñadores emergentes, moda sustentable, identidad argentina y nuevas propuestas de swimwear fueron protagonistas de un martes que reunió distintas miradas sobre el presente y el futuro de la industria nacional.
La 67° edición de Argentina Fashion Week tuvo este martes una jornada marcada por nuevas generaciones de diseñadores, propuestas sustentables y colecciones que buscaron traducir distintas miradas sobre la identidad argentina. En el Palacio San Miguel convivieron jóvenes creadores, diseño de autor, moda de playa, oficios artesanales y nuevas formas de reutilizar materiales.
Uno de los momentos centrales fue la final del certamen “Yo, el Joven Creador de Moda 2026”, que reunió a estudiantes de distintas instituciones del país. Un jurado de especialistas eligió como ganadora a Lourdes Palacios Inza, del Instituto Palladio de Mar del Plata, por una propuesta inspirada en los colectivos y el fileteado porteño.
Su diseño llevó a la alta costura un lenguaje nacido en las calles de Buenos Aires. La silueta monumental, los bordados dorados y la combinación de azul, rojo, marfil y dorado reinterpretaron los colores y ornamentos de los antiguos colectivos, mientras que el Sol de Mayo reforzó la identidad nacional.
La propuesta planteó además una idea particular de lujo: no como sinónimo de exclusividad, sino como resultado del oficio, el tiempo y el cuidado puesto en aquello que forma parte de la vida cotidiana.
La identidad porteña apareció también en buena parte de los trabajos presentados por los otros finalistas.
Entre las menciones del certamen estuvieron Luciana M. Colman, de la Universidad de Buenos Aires, con “Latencia”, una propuesta inspirada en la transformación de la ciudad al anochecer; y Mora Duarte, del Instituto Palladio, con una pieza basada en la figura de Victoria Ocampo y su desafío a las convenciones sociales de la Buenos Aires de comienzos del siglo XX.

La sustentabilidad llegó a la pasarela
Otro de los ejes de la jornada fue la Pasarela Institucional de la Asociación Moda Sostenible Argentina (AMSOAR), que reunió propuestas vinculadas con el upcycling, los materiales naturales, los oficios ancestrales y la recuperación de saberes textiles.
La pasarela mostró desde los tejidos artesanales de “La Pampa Teje”, realizados en lana de oveja y telar tradicional, hasta “Prana”, de UME, trabajada con índigo natural, batik, shibori y bordados a mano.
El denim recuperado fue protagonista en “Universos en Trama”, de CAMOM, mientras que Julieta Ganum presentó “Warmi”, una colección que recupera el trabajo de artesanas tucumanas y las tradicionales randas tejidas a crochet.
La mirada sustentable también apareció desde la experimentación. Thomas Kiss presentó “Biophilia”, donde materiales reciclados, látex, pigmentos y pátinas construyeron una estética que explora el vínculo entre el cuerpo y la naturaleza.
Cosecha Vintage, en tanto, presentó “No me tires. Soy el futuro”, una instalación conceptual realizada con descartes textiles y medias de nylon, en colaboración con Requecho, que transforma residuos poscorte en nuevos materiales.
La Pasarela AMSOAR también puso en escena el trabajo artesanal de otras regiones del país. Casa de Catamarca participó con una selección de ponchos realizados en lana de oveja y alpaca, algunos bordados a mano y otros con técnicas tradicionales, como una muestra del patrimonio textil de la provincia.
El verano llegó con nuevas propuestas de swimwear
La jornada se completó con Fashion Fusion, una pasarela dedicada a distintas propuestas de moda de playa.
Canadá Beach presentó “Esencia”, una colección que apuesta por variedad de siluetas, estampas, texturas y colores, con prendas pensadas para diferentes cuerpos y estilos. Las Mimi Bikinis by Fani, en tanto, presentó “Renacer”, una colección que marca el regreso de Fani al diseño de bikinis después de tres décadas dedicada a otro rubro y que propone distintas maneras de expresar sensualidad y personalidad.

Madre de Dios llevó a la pasarela “Croma: volver a los colores”, una propuesta de espíritu joven y veraniego construida alrededor de colores intensos y una estética ligada al juego y la celebración.
Desde La Plata, NIA presentó una colección inspirada en los colores del mar y los reflejos del sol, con trajes de baño que incorporan brillos, lentejuelas y bordados a mano. La marca, dirigida por María Verbes, busca trasladar recursos de la alta costura a la moda de playa.
VerissGut eligió una dirección diferente. Su colección cápsula “Raíz Cítrica” trabajó con tonos tierra, negro y un acento de bergamota para construir una propuesta de swimwear minimalista y sofisticada.

La jornada cerró así con un mapa bastante amplio de la moda argentina: desde una nueva generación que encuentra inspiración en la historia y los conflictos de Buenos Aires hasta diseñadores que recuperan técnicas artesanales, reutilizan materiales y exploran nuevas formas de pensar el consumo.
Una diversidad que, en esta edición de Argentina Fashion Week, apareció tanto en la pasarela como detrás de cada una de las historias que dieron forma a las prendas.







