Llevó un modelo en el color del año: cloud dancer, pensado en su próximo lanzamiento musical.
Moda y música son aliados inseparables y la noche de los Grammys lo demostró una vez más. Del vestido de plumas negras de Lady Gaga al esmoquin Schiarapelli de Bad Bunny, los artistas trabajaron duramente con sus estilistas para crear looks de alto impacto.
Nicki Nicole no fue la excepción de la regla. De la mano del famoso estilista Dav Martens, el mismo de Tini Stoessel y Emilia Mernes, apareció en la alfombra roja más fotografiada de la música con un vestido naked que llamó mucho lo atención.

El modelo, traslúcido y dejando al descubierto su ropa interior, tiene ciertos guiños a los años 2000 y lleva un corset con un bralette (un tipo de sujetador o corpiño ligero, diseñado sin aros ni relleno) con pétalos de flores.
Es de la marca americana con sede en Nueva York Unnamed y el color elegido fue el cloud dancer, el blanco decretado como el color del 2026 por el Instituto Pantone.
Fue Dav Martens, su estilista, quien contó a Vogue el significado del vestido de Nicki Nicole para la noche de los Grammys. “La pieza clave que da concepto al look es una escultura con motivo floral del artista Alex Sobrón”, explicó.

“Esta pieza es el artefacto clave que da concepto al look, ya que simboliza unos jazmines que son el elemento clave en el futuro proyecto musical de Nicki, que simbolizan el amor propio. Algo que estará muy presente en su próximo álbum”, compartió. Para complementar el look, sumó joyería de Jacob & Co.
El beauty look fue natural, con maquillaje en tonos rosados, la boca marcada y el pelo suelto, larguísimo, con extensiones.
La gran noche de la moda y la música

Muchos son los looks que se destacaron en la noche de los Grammys, celebrados en Los Angeles. Una de las más llamativas fue, sin lugar a dudas, Lady Gaga con un vestido hecho completamente de plumas negras, con cola incluída.
Karol G., por su parte, llevó la tendencia naked al extremo con un vestido de encaje celeste strapless que dejó expuesta su ropa interior mínima.

Bad Bunny no fue menos: usó un esmoquin Schiaparelli de terciopelo negro, uno de los primeros trajes masculinos de la marca con la espalda trenzada.

Otra de las celebridades más destacadas fue Sabrina Carpenter con un vestido con volados de Valentino: las redes lo tomaron como un homenaje al modisto italiano que murió hace algunos días en Roma a los 93 años, unos días antes de que comience la semana de la alta costura en París.






