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Alzhéimer hereditario: un avance argentino logró recrear neuronas humanas y detectar fallas clave

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El modelo permitió observar alteraciones profundas en el funcionamiento neuronal y podría ayudar, a futuro, a probar terapias más precisas.

El alzhéimer sigue siendo la forma más frecuente de demencia y representa entre el 60% y el 70% de los casos, según la Organización Mundial de la Salud. A nivel global, más de 55 millones de personas viven con demencia.

El hallazgo no es una cura, pero sí un paso fuerte en una dirección muy buscada por la ciencia: estudiar la enfermedad en neuronas humanas reales, generadas a partir de un paciente, en vez de depender solo de modelos animales o aproximaciones indirectas. Eso fue lo que logró un grupo de investigadores argentinos al desarrollar un modelo neuronal a partir de células de la piel de una persona con alzhéimer hereditario.

El hallazgo abre nuevas vías para estudiar la enfermedad y probar tratamientos.
El hallazgo abre nuevas vías para estudiar la enfermedad y probar tratamientos.

El trabajo fue realizado por especialistas del Centro de Investigación en Medicina Traslacional Severo R. Amuchástegui (CIMETSA-CONICET), la Fundación Instituto Leloir y la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. El estudio se publicó en Scientific Reports el 22 de enero de 2026.

La investigación se enfocó en una forma poco frecuente de la enfermedad: el Alzheimer familiar o hereditario, que suele aparecer a edades más tempranas y tiene una relación más directa con determinadas mutaciones genéticas. En este caso, los científicos trabajaron con células de un paciente portador de la mutación M146L en el gen Presenilina-1.

Cómo lograron crear neuronas humanas en el laboratorio

Para desarrollar este modelo, el equipo partió de células de la piel del paciente y las reprogramó hasta convertirlas en células madre pluripotentes inducidas, conocidas como iPSC. Después, esas células fueron transformadas en neuronas corticales humanas.

Dicho de un modo más simple: se tomó una célula común del cuerpo y se la “volvió atrás” hasta un estado capaz de convertirse en distintos tipos celulares. Luego, se la guió para que se diferenciara en neurona. Eso permitió estudiar qué pasa dentro de una célula cerebral que ya carga con la alteración genética vinculada a la enfermedad.

Ese punto es central porque cambia la calidad de la observación. Ya no se trata solo de inferir lo que podría pasar en el cerebro, sino de mirar directamente el comportamiento de neuronas humanas generadas con el material biológico del propio paciente.

“Poder trabajar con neuronas obtenidas a partir de células de un paciente permite observar en detalle cómo se desencadenan los daños en el cerebro y, a futuro, pensar en tratamientos hechos a medida para cada persona”, señaló Luis Ignacio Brusco, médico argentino, decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA, director del Centro de Alzheimer del Hospital de Clínicas y presidente de Alzheimer Argentina.

La relevancia del modelo también pasa por otro lado: abre la puerta a una medicina más personalizada. En vez de pensar en una enfermedad abstracta, permite estudiar cómo se comporta en células concretas, con rasgos biológicos propios.

Qué fallas encontraron en las neuronas del paciente

Una vez obtenidas las neuronas, los investigadores observaron alteraciones importantes en la regulación del calcio y en el funcionamiento de las mitocondrias, que son las estructuras encargadas de producir energía dentro de la célula.

Ambos mecanismos son esenciales para la vida neuronal. El calcio participa en la transmisión de señales entre neuronas, mientras que las mitocondrias sostienen el trabajo energético necesario para que esas células funcionen. Cuando esos sistemas fallan, la neurona empieza a perder capacidad de respuesta y queda más expuesta al daño.

Según mostró el estudio, las neuronas portadoras de la mutación tenían una dinámica anormal del calcio, mayor producción de especies reactivas de oxígeno y un perfil metabólico alterado. Todo eso refuerza la idea de que el deterioro neuronal no depende únicamente de la acumulación de beta amiloide, una de las hipótesis más conocidas sobre el alzhéimer, sino también de fallas celulares tempranas más profundas.

“Estas neuronas creadas en el laboratorio reflejan mejor la fisiología del cerebro y las alteraciones específicas del paciente, facilitando el estudio de la patología y el eventual desarrollo de terapias más precisas”, explicó Laura Morelli, investigadora argentina de la Fundación Instituto Leloir y coautora del trabajo.

Otro dato importante es que, hasta ahora, no había antecedentes del estudio de esta mutación en neuronas humanas. Por eso, el trabajo marca un hito científico local y, al mismo tiempo, suma evidencia internacional sobre cómo ciertas mutaciones pueden alterar procesos básicos de supervivencia celular.

Carlos Wilson, primer autor del artículo, describió que el “estado de alto metabolismo” de estas neuronas podría acelerar la muerte celular incluso antes de que la célula se quede sin energía de manera completa. Esa observación ayuda a entender por qué el daño puede empezar mucho antes de que aparezcan los síntomas más evidentes.

Por qué este hallazgo puede ser importante más allá de un solo caso

Aunque el alzhéimer hereditario representa menos del 1% de los casos, su estudio resulta valioso porque permite seguir con mayor claridad la relación entre una mutación puntual y el daño neuronal. Eso ayuda a identificar mecanismos que, en parte, también aparecen en formas más frecuentes de la enfermedad.

De hecho, la propia investigación plantea que la disfunción mitocondrial y el déficit bioenergético cerebral son fenómenos compartidos con otros tipos de alzhéimer. Por eso, aun cuando este modelo nace de una variante hereditaria, podría aportar pistas útiles para entender procesos neurodegenerativos más amplios.

El modelo permitió detectar fallas celulares clave ligadas al daño neuronal. (Foto: Adobe Stock)
El modelo permitió detectar fallas celulares clave ligadas al daño neuronal. (Foto: Adobe Stock)

El equipo adelantó que los próximos pasos serán seguir caracterizando las rutas moleculares alteradas y evaluar distintos fármacos sobre las anomalías detectadas. También buscarán ampliar el sistema a otros pacientes y a nuevas mutaciones asociadas a la enfermedad.

En un terreno donde todavía no existe cura y donde el diagnóstico temprano sigue siendo un desafío, contar con modelos humanos personalizados representa una ventaja concreta. No resuelve por sí solo el problema, pero sí mejora la capacidad de investigar, comparar y probar posibles estrategias terapéuticas.

En otras palabras, este avance argentino no cambia hoy la vida cotidiana de quienes conviven con alzhéimer, pero sí puede ayudar a cambiar la forma en que se estudia la enfermedad desde ahora en adelante.

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