El Sumo Pontífice celebró el oficio religioso frente al Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, en la ciudad de Florida, antes de viajar a la Argentina. Quienes participaron de la ceremonia compartieron sus sensaciones frente a la histórica visita de su Santidad.
La ilusión de poder verlo de cerca, la emoción de compartir una celebración multitudinaria y la esperanza de que su visita deje una huella en el país marcaron los testimonios de las fieles que participaron de la última misa del papa León XIV en Uruguay.
El Sumo Pontífice encabezó la ceremonia frente al Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, en la ciudad uruguaya de Florida, antes de emprender su viaje a la Argentina. La celebración reunió a numerosos fieles que se acercaron para acompañarlo en su paso por el país.
Para algunas de las mujeres presentes, la posibilidad de participar de este encuentro tuvo un significado especial. Una de ellas recordó que no había podido vivir de cerca la visita de Juan Pablo II debido a su embarazo y por eso, sostuvo, valoró especialmente este momento. “Es hermoso, impagable poder estar acá”, expresó, emocionada por la oportunidad de presenciar la misa.
“Estamos todos muy emocionados, con ilusión de ver al Papa”, resumió otra de las asistentes, que describió el clima que se vivía entre quienes se acercaron.
Una tercera mujer puso el acento en lo que representa la visita para Uruguay, al que definió como un país “sumamente laico”. Para ella, la convocatoria y la posibilidad de compartir la fe tienen un valor especial para la Iglesia uruguaya. “Hay que vivir la religión y ver toda esta gente que, para muchos en el mundo, quizás sea poco, pero para nosotros es una gran movida. Para una Iglesia pobre, haber podido lograr todo este movimiento de gente es muy importante”, sostuvo.

También manifestó su deseo de que la visita de su Santidad ayude a acercar a más personas a la fe y permita recuperar valores cristianos en la sociedad uruguaya. “Dios quiera que todos puedan conocer el amor de Dios y Uruguay vuelva a ser lo que fue con los valores cristianos, es lo que falta”, agregó.
En su relato, además, recordó una de las frases que más la habían conmovido durante el encuentro multitudinario de ayer con el Papa en el Estadio Centenario. “Él dijo que pequeño no era insignificante. Pensaba que el granito de arena que podamos aportar puede cambiar la vida de las personas”, recordó y destacó, entre risas, el conocimiento que León XIV demostró sobre la historia uruguaya durante su paso por la Plaza Independencia: “Es impresionante todo lo que dijo, sabe más de historia uruguaya que nosotros”.
Entre los testimonios también hubo lugar para una celebración personal. Una mujer contó que este domingo cumple cuarenta años y que poder ver al Sumo Pontífice en esa fecha se convirtió en un regalo muy especial.
“Para mí es muy emotivo, es el mejor regalo que Dios me puede dar”, expresó. Además, recordó el momento en que tuvo próxima a una beba que fue acercada al Papa y describió la escena como una experiencia cargada de emoción. “Estoy totalmente agradecida. Fue un clima de amor y paz, y espero que esta visita una más a Sudamérica, más allá de los colores”, manifestó.
El último encuentro de León XIV con los fieles uruguayos
La misa en Florida marcó la última actividad religiosa del Papa en Uruguay antes de su viaje a la Argentina. Durante su visita, León XIV había expresado su “gran entusiasmo” por encontrarse con el pueblo uruguayo y definió su llegada como una peregrinación para compartir la fe y el cariño hacia la Virgen.
“Vengo como peregrino para compartir la fe y el cariño con el que este pueblo admiró durante generaciones a la madre de Dios”, había manifestado el Sumo Pontífice, antes de encomendar a los fieles a la protección de María.
En ese mismo mensaje, dejó una invitación a quienes se encuentran alejados de la Iglesia: “No podemos esperar que quienes se alejaron vuelvan por sí solos. ¡Uruguay, hay que ponerse en camino!”.















































