Un relevamiento del Isepci en 78 barrios metropolitanos del Chaco revela una crisis profunda: el 60,9% no tiene empleo formal, casi 7 de cada 10 personas vive con menos de $700 mil mensuales y la mitad se endeuda para poder alimentarse.
La situación socioeconómica en el Gran Resistencia es crítica. Un relevamiento del Instituto de Investigación Social, Económia y Política Ciudadana (Isepci Chaco) en 78 barrios del principal aglomerado urbano del Chaco revela que el 83,1% de los hogares no logra llegar a fin de mes o lo hace con marcadas dificultades.
Lo más alarmante es la inseguridad alimentaria: el 76,9% se privó de consumir carnes, lácteos o frutas por falta de dinero, y el 74,9% debió saltearse comidas.

El mercado laboral es desolador: el 60,9% de los hogares no cuenta con empleo formal (un 36,3% sobrevive con changas y el 24,6% está desocupado).
En cuanto a los ingresos, el 67,7% percibe menos de $700 mil al mes, mientras que el 45,1% subsiste con menos de $500 mil. A esto se suma que el 41,8% no recibe ningún tipo de asignación familiar.
Las deudas amenazan la subsistencia diaria. En 5 de cada 10 hogares, estos compromisos impiden comprar los alimentos necesarios. Para sobrevivir, el 48,9% depende del dinero diario, el 22,3% compra “fiado” y un dramático 5,1% empeñó o vendió sus bienes. A su vez, el 52,3% tiene conexiones eléctricas precarias sin medidor formal.
El impacto nutricional es brutal: el 70,6% de los hogares con niños indica que no pudieron darles una alimentación saludable, mientras que en adultos la privación alcanza el 78,8%.
Esta radiografía elaborada por el Isepci expone un entramado donde la informalidad y los sueldos exiguos destruyen la seguridad alimentaria. Bajo la gestión provincial de Leandro Zdero, las cifras evidencian una emergencia social que golpea directamente el plato de comida de los chaqueños.


















































