Los Pumas no pudieron hacerse fuertes como locales y cayeron 17-10 ante Sudáfrica, que volvió a demostrar por qué es una de las grandes potencias del rugby mundial. El conjunto argentino tuvo una actuación combativa, pero no logró capitalizar sus oportunidades frente a un rival que mostró solidez en los momentos decisivos.
Desde el comienzo, el partido tuvo la intensidad esperada de un duelo entre dos seleccionados de enorme jerarquía. Argentina intentó jugar en campo rival, presionar y aprovechar cada posesión, mientras que Sudáfrica respondió con su habitual fortaleza física y una defensa difícil de vulnerar.
Los Springboks consiguieron tomar ventaja en el marcador y obligaron a Los Pumas a asumir mayores riesgos. El seleccionado argentino buscó reaccionar con el juego abierto y las pelotas detenidas, aunque encontró dificultades para transformar sus avances en puntos.
Con el correr de los minutos, Argentina logró acercarse y mantener el partido abierto. La defensa nacional también tuvo momentos destacados para contener los ataques sudafricanos y evitar que la diferencia se ampliara.
En el tramo final, Los Pumas fueron en busca de la remontada. El equipo argentino empujó con el apoyo de su público y consiguió mantenerse a tiro, pero Sudáfrica administró la ventaja con experiencia y defendió cada intento de ataque hasta el cierre.
El 17-10 definitivo reflejó un encuentro parejo y de enorme intensidad, en el que los Springboks volvieron a mostrar su jerarquía para salir victoriosos.
Para Los Pumas quedó la sensación de haber competido de igual a igual durante buena parte del encuentro, aunque deberán corregir algunos aspectos ofensivos para transformar su esfuerzo en resultados. Sudáfrica, en cambio, volvió a celebrar y extendió su dominio ante el seleccionado argentino.

















































