La medida de fuerza afecta el normal funcionamiento del comercio exterior y puso en riesgo la construcción de una terminal marítima. El Gobierno defendió la reforma y aseguró que es un servicio esencial.
El paro de los prácticos, que impidió la operación de al menos 140 buques mercantes tras la publicación del decreto 690/2026, generó un fuerte impacto en la distribución de combustibles en todo el país y frenó un buque de la obra correspondiente al oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
La Cámara Argentina de Energía (CADE) informó que las operaciones portuarias de sus empresas asociadas se encuentran momentáneamente interrumpidas por la falta de prácticos. Esto afecta tanto el ingreso de crudo a las refinerías como la salida de combustibles refinados hacia los centros de distribución.
La parálisis alcanza a los muelles de Campana, Dock Sud, Arroyo Seco, Bahía Blanca, San Lorenzo y Santa Cruz, y se extiende a Caleta Córdova, en Comodoro Rivadavia, un punto clave para el abastecimiento de la Patagonia sur.
El conflicto complica la obra del oleoducto VMOS y el comercio exterior
El paro de prácticos también impacta en la construcción de la terminal marítima de exportación del VMOS en Punta Colorada, Río Negro. Un buque de gran porte, el HL White Marlin, que debía trasladarse desde Bahía Blanca para avanzar con la obra, permanece fondeado y acumula entre 24 y 48 horas de demora.

El VMOS es un oleoducto de 437 kilómetros que conectará Vaca Muerta con el puerto de Punta Colorada. Se espera que comience a operar en noviembre, aunque la primera exportación de petróleo está prevista para fines de enero o principios de febrero, una vez completadas las pruebas y el llenado de tanques.
La medida de fuerza surgió como respuesta al decreto firmado por el ministro de Desregulación y Transformación, Federico Sturzenegger, que busca desregular el régimen de practicaje vigente desde 1991, aunque ya había sido modificado en 2019 durante la gestión de Mauricio Macri.
Los prácticos, responsables de asesorar las maniobras de entrada y salida de los buques en los puertos, interrumpieron el servicio y provocaron demoras en al menos seis terminales estratégicas.

El conflicto se agrava porque los prácticos no cuentan con personería gremial: son profesionales independientes o dueños de empresas de practicaje, lo que impide al Gobierno convocar a una conciliación obligatoria. Por eso, no hay una instancia formal de negociación como ocurre en otros paros laborales.
Esta mañana, el vocero presidencial, Adrián Ravier, se refirió al conflicto. “Intentamos bajar el costo argentino. En esta materia (transporte marítimo), la Argentina tiene un costo elevado, comparado con otros países. Esto se resuelve con competencia, que puedan entrar nuevos jugadores, con precios más competitivos. Y que esto, eventualmente, impacte en mejoras para empresas y consumidores”, sostuvo.
Y agregó: “Hay personas que operan en ese mercado que, ante la entrada de competidores, plantean este reclamo y hacen este paro que perjudica la logística”.

















































