Anna Restaurante de Campo representará al Chaco en la definición del Prix Baron B – Édition Cuisine 2026. Su propuesta, basada en productos del Impenetrable, saberes ancestrales y producción sustentable, competirá con proyectos de Buenos Aires y Tierra del Fuego.
La gastronomía chaqueña tendrá representación nacional en la final del Prix Baron B – Édition Cuisine 2026 . Anna Restaurante de Campo , un emprendimiento ubicado en Juan José Castelli, fue seleccionado entre los tres proyectos que competirán por el reconocimiento destinado a propuestas que combinan identidad territorial, innovación y sustentabilidad.
El restaurante es dirigido por la cocinera Alina Ruiz y funciona en las inmediaciones del Impenetrable chaqueño . Desde hace más de quince años, su carta se construye principalmente con productos obtenidos en la Finca Don Miguel , donde la huerta, los corrales y el monte nativo abastecen a la cocina.
La propuesta chaqueña recupera ingredientes, técnicas y conocimientos vinculados con las comunidades del norte argentino. El trabajo incorpora frutos del monte, productos de estación, ganadería regenerativa y un aprovechamiento integral de los alimentos, combinados con procedimientos de la cocina contemporánea.
Para la instancia decisiva, Ruiz presentará un plato denominado “Lingote de cabrito, chanfaina y papel de nuestro ordeñe” , preparado con materias primas regionales. La creación será acompañada con Baron B Brut Nature durante la exposición ante el jurado.
Anna Restaurante de Campo competirá con Alcanfor , una propuesta de Villa Crespo orientada a la cocina circular y al trabajo con pequeños productores, y con Crujiente , un espacio de Ushuaia que desarrolla experiencias gastronómicas con productos fueguinos, pesca responsable, fermentaciones y conservas.
La final se realizará el 27 de agosto en el Faena Art Center de Buenos Aires . Durante la jornada, los responsables de los tres proyectos deberán preparar sus platos y explicar en vivo la historia, la metodología de trabajo y el vínculo que mantienen con sus respectivos territorios.
La participación de Anna coloca nuevamente al Chaco en el mapa de la gastronomía nacional y proyecta una forma de cocina atravesada por la identidad del monte, la producción local y la recuperación de saberes regionales. El certamen distingue desde 2018 a iniciativas que, además de elaborar platos, plantean una relación sustentable con el ambiente y las comunidades que producen los alimentos.


















































