Lucas Escaris tiene 30 años y hace cinco que arriesga su vida por los vecinos. Un cortocircuito o la explosión de un artefacto destruyó gran parte de su departamento. Su novia logró salvar a su perro entre el humo denso. Hoy apelan a la solidaridad para volver a empezar.
El sábado por la noche, Lucas Escaris y su novia, Candela, habían llevado a su sobrino al cine. Nada hacía imaginar que, mientras ellos estaban fuera de su departamento ubicado en la localidad bonaerense de Wilde, un incendio comenzaría a consumir gran parte de la vivienda. Lo que tampoco imaginaba Lucas era que sería él mismo quien tendría que acudir a esa emergencia.
Bombero voluntario desde hace cinco años, el chico estaba guardando el auto en la cochera del cuartel cuando sonó la alarma. “Cuando cerré el auto me sonó la alerta en el celular y la sirena del cuartel. Mi novia me preguntó: ‘¿qué es, amor?’. Y cuando vi la dirección me di cuenta de que era mi casa”, recordó el joven en diálogo con TN.
La reacción de ambos fue inmediata, aunque cada uno tomó un camino distinto. “Ella salió corriendo de la desesperación por nuestro perro, Mike, y yo me quedé en el cuartel para salir con los chicos bomberos en la dotación”, contó.
Hasta hoy no saben con certeza qué originó el fuego. Según explicó Lucas, el incendio comenzó en el sector del lavadero. “Se nos prendió fue el lavarropas y el calefón, con la ropa, sábanas y toallas que teníamos al lado para lavar”, relató.

Las llamas afectaron el lavadero, la cocina, el comedor y el baño. Sin embargo, hubo un detalle que evitó daños aún mayores. “Gracias a Dios estaban las puertas de las piezas cerradas”, rescató.
Cuando la dotación llegó al edificio, Lucas debió enfrentar una situación que ningún bombero quiere vivir: ingresar a combatir el incendio de su propio hogar: “Para cuando llegamos, por suerte, la gente de seguridad ya había podido romper la puerta y apagar con extintor”.
Y sobre la mascota de la pareja, el chico contó: “Él llegó a refugiarse en el baño, que fue lo menos afectado por el humo. Mi novia, muy valiente, de la desesperación corrió tres cuadras y subió tres pisos, entre humo negro y denso, y lo pudo sacar”.

Sumado a todo el momento de nerviosismo, también vivió un momento caótico antes de subir al móvil. “En ese momento yo salí corriendo para adentro del cuartel a cambiarme y esperar a que mis compañeros se cambien y nos subamos rápidamente a la dotación. En ese ínterin se me cayeron las llaves del auto y mi celular. Gracias a Dios mis compañeros me los recuperaron”, recordó.
Ya con el incendio controlado, en medio de las tareas de enfriamiento, apareció otro problema. “Al quemarse el lavadero y como las canillas eran de plástico, hasta que cerramos la llave de paso se nos inundó todo el departamento. Pero eso fue lo de menos, ya que nos quedamos hasta las cinco de la mañana con familiares, amigos y vecinos secando todo”, explicó.
Aunque las pérdidas fueron importantes, Lucas destaca que lo más importante fue que todos lograron salir adelante. “Gracias a Dios estamos todos bien y las pérdidas solo fueron materiales”, aseguró y aclaró que Mike también logró recuperarse del susto. “La carita de tristeza que tenía cuando lo encontramos. Sufrió un poco la temperatura porque estaba colorado en ese momento y muy asustado”, detalló.

La tarea de reconstruirse
Ahora comienza una nueva etapa. Familiares, amigos y compañeros comenzaron a ayudarlos para que puedan volver a vivir en el departamento. “Hoy, con mucha ayuda, estamos lijando y limpiando las paredes para volver a nuestro hogar”, señaló.
Y sumado a ello, para afrontar los gastos de la reconstrucción también decidieron organizar una campaña solidaria.
La situación económica de la pareja hace todavía más difícil afrontar las pérdidas. “Mi novia está desempleada hace ocho meses y sigue en busca de trabajo. Estudia por el momento el profesorado de Educación Física. Yo trabajo en una gomería con mi viejo, hago arreglos de mecánica de motos y estoy aprendiendo con un amigo electricidad del automotor”, detalló.

El chico, además de su trabajo diario, dedica parte de su tiempo al servicio voluntario. “Arranqué por un amigo y porque siempre me gustó ayudar a la gente. Hice el curso de capacitación y bueno, acá estamos hace cinco años ya ejerciendo y capacitándonos semanalmente”, contó sobre su vocación como bombero.
Mientras intenta recuperar su casa, también quiso destacar el acompañamiento que recibió desde el primer momento. “Quiero agradecer a todos mis compañeros porque son los que hoy me están ayudando y por el rápido accionar que tuvimos”, concluyó.
Para contactarse con los jóvenes: Instagram @_fariascandela


















































