Un jefe de Gabinete evasor, un pendrive inverosímil y una sociedad que ya no cree. El verdadero costo de sostener a Adorni no se mide en votos: se mide en credibilidad, y esa, una vez perdida, no se recupera.
Había una vez un muñeco que mentía mucho. Y cada vez que mentía, le crecía la nariz. Se llamaba Pinocho. Era un muñeco de madera que había hecho un pobre carpintero llamado Geppetto.
En la historia, Geppetto, muy enojado, le dice a Pinocho: “No me molesta que hayas mentido. Me molesta que de ahora en adelante no pueda volver a creerte”.
Ahí está el problema de la mentira. El problema no es mentir una vez. El problema es que después nadie te crea cuando decís la verdad.
La moraleja de Pinocho es simple: el problema no es la mentira. El problema es que cuando decís la verdad, ya nadie te cree.
¿Cómo hace ahora el Gobierno con un jefe de Gabinete evasor y mentiroso?
La consultora Management & Fit le preguntó a la gente por qué Milei no echa a Adorni. Las respuestas fueron las siguientes: el 42,1% cree que Adorni tiene información; el 21,9%, que es por cercanía personal; el 6,8%, por decisión de Karina Milei; el 19,6%, porque es inocente; y el 9,7% no sabe.
La primera conclusión es que 8 de cada 10 encuestados no le creen al jefe de Gabinete. Y la Justicia tampoco le cree.
Una fuente de la investigación dijo: “Prefirió ser evasor antes que ladrón. Pero ahora se metió en un problema más grande, porque vamos a investigar para atrás. Y es muy probable que encontremos que esos U$S 500.000 del 2014 no existan. Con lo cual podría configurarse lavado de dinero”.
La pregunta política es si el presidente Milei tendrá un jefe de Gabinete procesado por enriquecimiento ilícito o lavado de dinero. Precisamente, un gobierno que venía a terminar con esta porquería.
Hay que tener cuidado porque estamos hablando de la segunda figura más importante de un gobierno. El jefe de Gabinete ejecuta el presupuesto, coordina los ministerios, maneja los medios públicos y es la mano derecha del presidente.
Un dato: nunca hubo un jefe de Gabinete procesado en actividad. Y eso que hubo jefes de Gabinete muy polémicos: Jorge Capitanich, Alberto Fernández, Sergio Massa, Aníbal Fernández, Santiago Cafiero, Juan Manzur y Agustín Rossi.
La pregunta es: ¿cuánto más aguanta este hombre?

La senadora Patricia Bullrich le dijo la semana pasada a Karina Milei y a Adorni en la cara: “No voy a poder aguantar la presión en el Senado. Vienen por vos y tienen los votos para sacarte”. María Laura Santillán le preguntó a Bullrich al respecto y sus palabras expresan mejor que nadie lo que le pasa al votante republicano, al votante amarillo, al votante PRO, al voto Mabel. Ese 20/22% que acompañó a JxC en primera vuelta y que está asqueado con lo que hizo el jefe de Gabinete.
Pero no solo con la mentira. Lo peor que puede hacer alguien no es mentir, sino tratar de estúpida a la gente.
Adorni hizo dos cosas que molestan mucho. La primera es el “factor Messi”: usar el Mundial como cortina de humo. Como si alguien le dijera “quedate tranquilo, arranca el Mundial y la gente se olvida de todo”. Es la subestimación de la sociedad. Dar por sentado que “son todos giles que apagan sus neuronas con la pelotita”.
La segunda es el “pendrive mágico”: creer que la gente se va a comer el cuento de que invirtió U$S 200.000 en Bitcoin entre 2013 y 2014.
¿Qué pasaba en 2013 en el mundo? Bitcoin era un fenómeno absolutamente marginal. No existía ChatGPT. Recién nacía Netflix. Uber recién comenzaba en Argentina. No existía TikTok. El iPhone era el 5S. Mercado Pago era para 10.000 personas. Casi nadie pagaba con QR.
Entonces, poner U$S 200.000 en Bitcoin en 2013 era como comprar un terreno en Manhattan cuando era un pantano.

Por lo tanto, jode más la subestimación que la mentira. La pregunta es: ¿por qué seguís bancando a alguien que te hace tanto daño?
Luis Majul preguntó al respecto. Y Milei fue claro: “Ni en pedo se va”.
Nadie entiende cómo un presidente decide sacrificar la credibilidad de su propio gobierno para sostener a un fusible hundido.
Y eso habilita todo tipo de preguntas. ¿Sabe algo el jefe de Gabinete? ¿Hizo algún favor? ¿Es posible que su permanencia tenga alguna conexión con el caso Libra?
No solo eso. Incluso hay ministros importantes del gabinete que la están pasando mal por este capricho presidencial. El otro día, Sandra Pettovello fue a merendar a un bar con su hijo y el mozo le preguntó: “¿Cuándo lo van a echar a Adorni?” Por supuesto que se le atragantó la medialuna.
Otro que está molesto es Luis Caputo, ministro de Economía. Estos días tuvo un vendaval de buenas noticias: inflación del 2,1%, riesgo país en 425 puntos, 107 compras consecutivas de reservas, U$S 10.600 millones acumulados en 2026. Y no hay nadie del gobierno que pueda salir a comunicar esto.
Dicho todo esto, lo que pedimos acá es contextualizar.
Por supuesto que es un papelón que Adorni siga siendo jefe de Gabinete. Pero tan o más grave es que nadie se atreva a investigar la mega corrupción que hubo con Sergio Massa en el Ministerio de Economía.
Francisco Hauque declaró que el esquema generaba hasta un millón de dólares diarios de ganancia. De esta mega corrupción hablan muy poquitos. Entendamos la dimensión de la causa SIRA: U$S 7.500.000.000. Son 15.000 pendrives de Adorni.
Nadie pregunta ni por Sergio Massa, ni por Alberto Fernández, ni por Matías Tombolini, ni por Guillermo Michel, ni por Valeria Fernández, ni por Miguel Ángel Pesce, ni por Lisandro Cleri, ni por Elías Piccirillo, ni por Martín Migueles, ni por Francisco Hauque.
Porque esto fue un nivel de corrupción nunca visto en la historia argentina. Te lo explico fácil. Imaginá que hay 1.000 empresas que quieren importar cosas: zapatos, computadoras, pelotas, medicamentos, autos, tractores, celulares, televisores. Pero de esos 1.000 importadores, solo 3 o 4 reciben la autorización del gobierno. ¿Cómo se hace para que te autoricen? Con una hermosa coima del 15%.
¿Y qué hacés con esos dólares? Podés importar de verdad o podés importar de mentira. Y si no importabas, muchas veces te daban los dólares igual. Te dabas media vuelta y vendías esos dólares al tipo de cambio oficial en el mercado blue. Terrible ganancia con una brecha del 150%.
El dólar volaba y los amigos de Massa se forraban. Eso fue corrupción con todas las letras. Nunca se robó tanta plata como cuando la brecha superó el 200%. ¿Quiénes ganaron? Los amigos del campeón. Y ahí no había pendrive que aguante.
Por algún motivo, de este tema no se habla. Con Adorni, tolerancia cero. Con las SIRA, paciencia infinita. Con Adorni, lupa. Con las SIRA, anteojeras.
Señores, no hay corrupción más rentable que la que nadie investiga.
Opiniones libres, hechos sagrados.















































