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Opinión

Entre Suegros, Despachos y el Fantasmita de los Celos: El Gran Quilombo Chaqueño

 

Si usted pensaba que las novelas de la tarde por televisión habían muerto con la llegada de Netflix, es porque no está prestando atención a la política chaqueña. Olvídese de Pasión de Gavilanes; aquí lo que sobra es “Pasión de Secretarías”. El último chisme, que corre más rápido que un político en campaña prometiendo asfalto, asegura que se armó el “re contra quilombo”: Carim Peche, el suegro oficial de la provincia, le habría pedido la renuncia a Noel Ibarra, la Subsecretaria de Trabajo y Empleo.

¿Y cuál sería la razón técnica de semejante pedido? ¿Un déficit en las métricas de empleabilidad? ¿Una diferencia ideológica sobre el convenio colectivo? ¡No sea ingenuo! En el Chaco las cosas se resuelven por la vía sanguínea. Las malas lenguas —esas que nunca descansan y que toman mate con bizcochitos de grasa mientras digitan el destino del Estado— sugieren que el problema no es el CV de Ibarra, sino el radar de la hija de Carim.

Parece ser que a la heredera del “Zorro” Peche no le hace mucha gracia tener a Noel Ibarra merodeando cerca de su novio, Marcos Resico. Y claro, cuando la “nena” se enoja, el suegro saca el látigo. En esta versión chaqueña de Game of Thrones, el Trono de Hierro se cambia por un escritorio en el Ministerio, y los dragones son sustituidos por audios de WhatsApp incendiarios que circulan en los grupos de la militancia.

Imaginemos la escena: una cena familiar, el asado en su punto justo, y de repente el comentario: “Papá, Noel me cae medio mal… como que trabaja mucho cerca de Marcos, ¿viste?”. Y ahí va Carim, como un Liam Neeson radical, pero en lugar de buscar a secuestradores, busca carpetas de renuncia. Porque, seamos sinceros, en la política local es más fácil conseguir un crédito a tasa cero que lograr que una hija celosa se calme sin que ruede una cabeza administrativa.

Lo maravilloso de este “quilombo” es que mezcla lo institucional con lo pasional de una forma que solo nosotros podemos lograr. El Ministerio de Trabajo debería llamarse “Ministerio de Escenas de Celos y Relaciones Públicas Familiares”. Mientras los analistas políticos intentan descifrar si esto afecta la gobernabilidad, el resto de los mortales estamos con el pochoclo en la mano esperando el próximo capítulo: “¿Aceptará Noel la renuncia o se atrincherará en el escritorio con una foto de Marcos?”.

En fin, así estamos. En el Chaco, el empleo escasea, pero el drama sobra. Solo nos queda esperar que, por el bien de la paz familiar de los Peche-Resico, la próxima subsecretaria sea, no sé, un holograma o alguien que no despierte las sospechas de la “Primera Hija”. Porque si algo aprendimos hoy es que, ante la duda, en política siempre es mejor perder un cargo que perder la invitación al asado del domingo.

 

EL CLANDESTINO//RADIOCLANFM

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