Connect with us

Hi, what are you looking for?

CORRUPCION

ZDERO DE ELITE: Su iPhone equivale a 2 años de una beca Ñachec

En la provincia del Chaco, la brecha entre quienes gobiernan y quienes viven de las políticas públicas se hace tangible en objetos cotidianos: el gobernador Leandro Zdero utiliza en su imagen pública un iPhone 16 Pro Max valuado en $3.600.000. Ese dato, por sí solo, no es menor: revela prioridades simbólicas y materiales en un contexto donde miles de chaqueños dependen de la beca Ñachec para llegar a fin de mes.

Para poner los números en perspectiva: la beca Ñachec, destinada a jóvenes y familias en situación de vulnerabilidad, entrega $150.000 mensuales. El iPhone de Zdero cuesta exactamente lo que 24 de esas becas. Si un beneficiario ahorrara la totalidad de su subsidio, sin destinar un solo peso a comida, medicamentos o transporte, le tomaría dos años enteros reunir el monto necesario para comprar el mismo teléfono que el gobernador exhibe en sus videos oficiales.

 

 

Esa comparación no es una simple curiosidad matemática: interpela la ética pública. Mientras el gobierno provincial dice priorizar el bienestar social y la educación, la imagen del mandatario con un dispositivo de lujo comunica un mensaje contrario: el uso de recursos y símbolos asociados al poder para un marketing personal que choca con la realidad económica de gran parte de la población chaqueña.

La situación se vuelve aún más alarmante si se la lee en el marco de las noticias recientes en la provincia: la semana en la que el Superior Tribunal de Justicia (STJ) frenó un ajuste salarial previsto para docentes —es decir, en un momento crítico para la educación pública— también hubo denuncias sobre persecución policial a medios de comunicación críticos dentro de la Casa de Gobierno. En ese escenario, la exhibición de un teléfono de alta gama como elemento de comunicación oficial parece priorizar la estética del gobernante por encima de la discusión sobre salarios, condiciones laborales y libertad de prensa.

Más allá de la anécdota del teléfono, la comparación pone sobre la mesa decisiones políticas: ¿es justificable que quienes representan al Estado se presenten con símbolos de lujo mientras programas sociales fundamentales permanecen insuficientes? ¿Qué mensaje se transmite a la ciudadanía cuando la visibilidad oficial se construye a costa de una estética excluyente?

Las cuentas son claras y crudas. Los $3.600.000 del iPhone 16 Pro Max podrían financiar 24 becas Ñachec; equivalen a dos años completos de ingreso para un beneficiario. Esa equivalencia exige una reflexión pública sobre prioridades presupuestarias, transparencia en el uso de recursos y la coherencia entre el discurso oficial y las prácticas de quienes gobiernan.

El debate sobre símbolos y prioridades no puede reducirse a la condena moral individual. Requiere políticas claras: mayor transparencia en el patrimonio y gastos de funcionarios, controles sobre el uso de bienes personales en campañas y comunicaciones oficiales, y una discusión seria sobre la suficiencia de programas sociales como la beca Ñachec. Mientras tanto, las imágenes importan —y la imagen de un gobernador con un teléfono de lujo frente a cientos que apenas cubren lo básico es, en sí misma, una forma de política.

En la provincia del Chaco, la brecha entre quienes gobiernan y quienes viven de las políticas públicas se hace tangible en objetos cotidianos: el gobernador Leandro Zdero utiliza en su imagen pública un iPhone 16 Pro Max valuado en $3.600.000. Ese dato, por sí solo, no es menor: revela prioridades simbólicas y materiales en un contexto donde miles de chaqueños dependen de la beca Ñachec para llegar a fin de mes.

Para poner los números en perspectiva: la beca Ñachec, destinada a jóvenes y familias en situación de vulnerabilidad, entrega $150.000 mensuales. El iPhone de Zdero cuesta exactamente lo que 24 de esas becas. Si un beneficiario ahorrara la totalidad de su subsidio, sin destinar un solo peso a comida, medicamentos o transporte, le tomaría dos años enteros reunir el monto necesario para comprar el mismo teléfono que el gobernador exhibe en sus videos oficiales.

Esa comparación no es una simple curiosidad matemática: interpela la ética pública. Mientras el gobierno provincial dice priorizar el bienestar social y la educación, la imagen del mandatario con un dispositivo de lujo comunica un mensaje contrario: el uso de recursos y símbolos asociados al poder para un marketing personal que choca con la realidad económica de gran parte de la población chaqueña.

La situación se vuelve aún más alarmante si se la lee en el marco de las noticias recientes en la provincia: la semana en la que el Superior Tribunal de Justicia (STJ) frenó un ajuste salarial previsto para docentes —es decir, en un momento crítico para la educación pública— también hubo denuncias sobre persecución policial a medios de comunicación críticos dentro de la Casa de Gobierno. En ese escenario, la exhibición de un teléfono de alta gama como elemento de comunicación oficial parece priorizar la estética del gobernante por encima de la discusión sobre salarios, condiciones laborales y libertad de prensa.

Más allá de la anécdota del teléfono, la comparación pone sobre la mesa decisiones políticas: ¿es justificable que quienes representan al Estado se presenten con símbolos de lujo mientras programas sociales fundamentales permanecen insuficientes? ¿Qué mensaje se transmite a la ciudadanía cuando la visibilidad oficial se construye a costa de una estética excluyente?

Las cuentas son claras y crudas. Los $3.600.000 del iPhone 16 Pro Max podrían financiar 24 becas Ñachec; equivalen a dos años completos de ingreso para un beneficiario. Esa equivalencia exige una reflexión pública sobre prioridades presupuestarias, transparencia en el uso de recursos y la coherencia entre el discurso oficial y las prácticas de quienes gobiernan.

El debate sobre símbolos y prioridades no puede reducirse a la condena moral individual. Requiere políticas claras: mayor transparencia en el patrimonio y gastos de funcionarios, controles sobre el uso de bienes personales en campañas y comunicaciones oficiales, y una discusión seria sobre la suficiencia de programas sociales como la beca Ñachec. Mientras tanto, las imágenes importan —y la imagen de un gobernador con un teléfono de lujo frente a cientos que apenas cubren lo básico es, en sí misma, una forma de política.

 

TV LOCAL

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MIRA LO QUE TE PERDISTE

CORRUPCION

La droguería de la familia Kovalivker volvió a participar de dos procesos de compra, uno de los cuales ya fue aprobado. La justicia confirmó...

Economia

Pese a que acumula reservas, Economía le pido otra ayuda de USD 800 millones al Tesoro de EEUU.   El Tesoro de Estados Unidos...

Politica

El incendio se produjo este domingo al mediodía y fue detectado a tiempo por personal de Seguridad y Vigilancia. La rápida intervención de la...

Deportes

El jugador se encuentra sin equipo y se entrena por su cuenta a pocos meses para el Mundial. James Rodríguez atraviesa un momento más que...