Sin darte cuenta, otra persona puede estar leyendo tus conversaciones. Te contamos cómo chequear que esto no ocurra y la manera de solucionarlo si encontrás algo sospechoso en tu cuenta.
WhatsApp, la plataforma de mensajería instantánea más usada del mundo, es también una de las más robustas. Sin embargo, la seguridad de los chats y la información que circula en sus conversaciones no depende solo del cifrado de extremo a extremo, sino también de hábitos que muchos usuarios todavía no incorporaron.
Con la expansión del uso de WhatsApp Web en computadoras y tablets, es fácil que una cuenta quede vinculada a un dispositivo ajeno sin que su dueño lo note.
De esa manera, el acceso a una cuenta o perfil desde un equipo que no es el que se usa habitualmente puede dejar una sesión abierta durante semanas, y permitir a terceras personas leer mensajes en tiempo real.

Frente a este escenario, la propia aplicación ofrece herramientas específicas que conviene revisar de forma periódica para evitar filtraciones silenciosas.
El secreto de WhatsApp para proteger tus chats
Para enfrentar ese riesgo, WhatsApp tiene dos funciones clave que hay que chequear al menos una vez por mes.
La primera herramienta funciona como un tablero de control centralizado. Está dentro de Ajustes, en la sección Privacidad, y se presenta como un asistente interactivo llamado Revisión de privacidad. No es un simple listado de opciones, sino un recorrido guiado que permite chequear los puntos más sensibles de la cuenta.
Uno de los apartados más importantes es el de dispositivos vinculados. Allí se muestra desde dónde está abierta la cuenta: tipo de dispositivo, sistema operativo y última actividad. Revisarlo con frecuencia permite detectar accesos no autorizados, como sesiones en navegadores desconocidos o ubicaciones inesperadas.
Ante cualquier sospecha, se recomienda cerrar la sesión de inmediato de manera remota: con un toque, la sesión queda anulada y el acceso se corta de forma automática.
Dentro de ese mismo panel hay ajustes que suelen pasar desapercibidos, pero que suman una protección decisiva. Uno de ellos es la opción para proteger la dirección IP durante las llamadas de voz. Al activarla, la aplicación evita exponer la ubicación real del usuario cuando se comunica con otros contactos, una medida pensada para reducir intentos de rastreo o identificación de la red.
La segunda función es la verificación en dos pasos. Aunque no es nueva, sigue siendo una de las barreras más efectivas. Al activarla, WhatsApp solicita un PIN adicional cada vez que se intenta registrar el número en un nuevo dispositivo. Incluso si alguien logra duplicar la tarjeta SIM, ese código impide completar el acceso.
También es importante recordar que nunca hay que revelar ese código a nadie. Muchas estafas usan técnicas de ingeniería social para engañar a las personas con excusas varias: llamadas desde el supuesto soporte técnico de WhatsApp, avisos de que la cuenta está en peligro o bloqueada o solicitudes para compartir pantalla son algunas de las estrategias que emplean los ciberdelincuentes para obtener esa clave de parte de desprevenidos usuarios.
Un control mensual que evita problemas mayores
La seguridad en WhatsApp no se resuelve con una sola configuración inicial. Las actualizaciones constantes, los cambios en las políticas de la app y la incorporación de nuevas funciones pueden modificar ajustes sin que el usuario lo advierta. Por eso, los expertos recomiendan convertir esta revisión en un hábito mensual.
Dedicar cinco minutos a recorrer el asistente de privacidad permite confirmar que nadie más lee tus mensajes y que las capas de protección siguen activas.











































