A casi tres semanas del inicio de las protestas, también apuntó contra Estados Unidos por su respaldo al pueblo iraní. Hasta el momento, se reportan más de 3.000 muertes a manos de las fuerzas de seguridad
A casi tres semanas del inicio de las protestas, el líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei, llamó “delincuentes” a los manifestantes y apuntó contra Estados Unidos. “No los perdonaremos”, apuntó.
“Consideramos al presidente de Estados Unidos (Donald Trump) culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní”, dijo en un encuentro con miles de personas en un acto religioso en Teherán.
Y siguió: “Los recientes disturbios fueron un complot estadounidense, y el objetivo de Estados Unidos es devorar a Irán. El propio Trump intervino en estos disturbios, hizo declaraciones, alentó a los alborotadores y dijo que brindarían apoyo militar”.
Luego indicó que Estados Unidos “planeó” los acontecimientos y que su objetivo era “dominar Irán”. El ayatollah también dijo que el presidente norteamericano retrató a la nación iraní como “vándalos”.
“La nación iraní, así como contuvo los disturbios, también debe conjurar a quienes los instigaron. La nación iraní no permitirá que los criminales nacionales e internacionales estén detrás de estos disturbios”, subrayó.
El líder supremo afirmó que las autoridades “deben acabar con los sediciosos” tras la represión de una ola de protestas contra las autoridades clericales del país. “No pretendemos llevar al país a la guerra, pero no perdonaremos a los delincuentes nacionales… ni tampoco a los delincuentes internacionales, que son peores que los nacionales“, declaró.
“Por la gracia de Dios, la nación iraní debe acabar con los sediciosos, tal y como acabó con la sedición”, completó.
Sus declaraciones llegan luego de que las autoridades de Irán confirmaron el arresto de al menos 3.000 personas a raíz de protestas extendidas en el país desde el 28 de diciembre, desencadenadas por el cierre de comercios en Teherán y la caída del rial.
Los disturbios derivaron en movilizaciones masivas con consignas contra la República Islámica y el líder supremo, el mecionado Ali Khamenei. Según fuentes de seguridad citadas por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, los arrestados fueron catalogados como “terroristas” o participantes activos en los desmanes.
Otras organizaciones independientes como HRANA (Human Rights Activists News Agency), con sede en Estados Unidos, sostienen que el número real de detenidos supera los 19.000, incluidos 169 menores.
La subdirectora de HRANA, Skylar Thompson, explicó a la cadena CNN que la falta de acceso a datos y las restricciones a Internet complican la verificación.
En las últimas horas, la acción de las fuerzas de seguridad permitió sofocar las protestas, aunque la vigilancia policial y militar se mantiene en las principales urbes.
El grupo Hengaw, con sede en Noruega, aseguró a Reuters que, aunque no se registraron nuevas concentraciones, la presencia de fuerzas gubernamentales permanece en ciudades que fueron epicentro de las movilizaciones. Un video verificado mostró decenas de cadáveres en un centro forense de Teherán, sin confirmación de fecha.
Video publicado por el bloguero iraní Vahid Online
Entre los testimonios, una residente relató la muerte de su hija de 15 años tras ser perseguida por la fuerza paramilitar Basij.
La crisis motivó la intervención internacional. Estados Unidos amenazó con “graves consecuencias” si continuaba la represión, mientras diplomáticos de Arabia Saudita y Qatar intentaron disuadir una intervención militar estadounidense.
A su vez, el presidente ruso, Vladimir Putin, contactó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, manifestando la disposición de Moscú a mediar, según el Kremlin.












































