Lo de este martes en la sede del INSSSEP ya no es un problema de “gestión” o de “falta de presupuesto”. Es una radiografía de la miseria moral. Mientras un grupo de madres, con el corazón en la mano, reclamaba por la vida de sus hijos —chicos que dependen de tratamientos de alta complejidad en el Hospital Italiano—, el presidente del organismo, Rafael Meneses, decidió que la respuesta no sería médica, sino represiva: mandó a la policía.
EL ESCUDO DE LA COBARDÍA
Mirá bien la foto de Meneses. Este es el hombre que habla de “previsibilidad” y “reglas claras”. Pero, ¿qué previsibilidad hay para una madre que tiene a su hijo con una traqueotomía y se entera, de un día para otro, que el Instituto ya no le cubre el centro especializado? ¿Qué “regla clara” justifica que haya familias en Buenos Aires que no saben si hoy duermen en la calle porque el INSSSEP no pagó el hotel?
Poner a la policía frente a los afiliados es el reconocimiento de una derrota. Cuando un funcionario necesita un cordón de uniformados para no escuchar a una madre que llora, es porque ya no tiene argumentos, solo tiene poder. Y el poder usado para asfixiar a los más débiles tiene un nombre: crueldad.
EL VERSO DEL “CAMBIO DE INSTITUCIÓN”
Meneses dice, con una frialdad que asusta, que “se puede cambiar de institución con la historia clínica”. Hay que ser caradura. Un pibe con una patología genética o epilepsia refractaria no es un auto que llevás a cualquier taller. Es una vida que depende de un equipo médico que lo conoce hace años.
No nos mientan más: no están buscando “alternativas de alta complejidad”. Están buscando el presupuesto más barato para cerrar los números, aunque en el camino se lleven puesta la salud de los pibes.
BÚNKER Y SILENCIO
Mientras afuera el sol quemaba y las madres esperaban una respuesta, adentro el búnker de la calle Florida estaba blindado. Ni Meneses ni su directorio bajaron a dar la cara. Se escondieron. Se taparon los oídos ante el reclamo de Alerta Urbana y de todos los que estábamos ahí viendo el desastre en vivo.
Rafael Meneses: la salud no es un Excel. El tiempo de un paciente oncológico o de un chico con discapacidad no es el tiempo de su burocracia. Saquen a la policía de la puerta. El INSSSEP es de los trabajadores, no de los funcionarios que se esconden detrás de las vallas.
Si no pueden con el cargo, den un paso al costado. Pero no condenen a los chicos por su propia incapacidad de gestión.
Por Fernando Ojeda TV LOCAL











































