Las auroras pueden ser visibles a simple vista, aunque NASA señala que los teléfonos móviles y las cámaras digitales tienen una mayor sensibilidad a la luz y pueden captar los colores con más claridad
Una tormenta geomagnética menor podría permitir la observación de auroras boreales esta noche en varios estados del norte de Estados Unidos, según pronósticos del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA (NOAA Space Weather Prediction Center). La actividad solar actual, marcada por una fase de máximo solar, ha incrementado las posibilidades de que este fenómeno se haga visible más allá de su zona habitual en el Ártico.
De acuerdo con la NOAA, se espera una nueva ronda de auroras boreales durante la noche del jueves, impulsada por una tormenta con un índice Kp de magnitud 4 en una escala de 9. Este índice mide la perturbación geomagnética del campo magnético terrestre causada por la interacción con el viento solar. Aunque se trata de una tormenta menor, las condiciones atmosféricas y la latitud aumentan las probabilidades de observación en zonas específicas.
Los estados con más probabilidades de observar el fenómeno incluyen Alaska, Washington, Idaho, Montana, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Minnesota, Wisconsin y Michigan.
Según el mapa de visibilidad auroral publicado por la NOAA, estas regiones se encuentran dentro de la llamada “línea de visión auroral”, donde las partículas solares cargadas tienen mayor probabilidad de interactuar con la atmósfera terrestre y generar las conocidas luces de colores.

La aparición de auroras está directamente relacionada con la actividad solar. Cuando se producen manchas solares con campos magnéticos intensos, pueden generarse llamaradas solares que, a su vez, originan eyecciones de masa coronal (CME).
Estas eyecciones son explosiones de plasma magnetizado que viajan a gran velocidad desde la corona del Sol hacia el espacio. Al llegar a la magnetosfera terrestre, las partículas colisionan con átomos de oxígeno y nitrógeno en la atmósfera, provocando una emisión de luz visible como un resplandor en tonos verdes, rosados, púrpuras y, en ocasiones, rojizos.
Este tipo de eventos ha aumentado desde octubre del año pasado, cuando, según NASA, el Sol alcanzó su máximo solar, un punto álgido dentro de su ciclo de 11 años de actividad magnética.

Durante este período, las manchas solares aparecen con mayor frecuencia, incrementando las probabilidades de tormentas solares y, con ellas, las auroras. El actual máximo solar se mantendrá, según proyecciones de la NOAA, hasta marzo de 2026.
La intensificación de la actividad solar ya provocó fenómenos notables en 2024. En mayo, se registró la mejor visualización de auroras en cinco siglos, cuando una serie de tormentas solares intensas permitió verlas tan al sur como Alabama.
En noviembre, otra tormenta geomagnética de gran magnitud provocó su observación incluso en zonas urbanas con alta contaminación lumínica, como la ciudad de Nueva York.
La NOAA recomienda planificar las observaciones entre las 22:00 y las 2:00 horas locales, que son los momentos óptimos debido a la posición del Sol y las condiciones de oscuridad. Las auroras pueden ser visibles a simple vista, aunque NASA señala que los teléfonos móviles y las cámaras digitales tienen una mayor sensibilidad a la luz y pueden captar los colores con más claridad, incluso cuando no son visibles a ojo desnudo.

Además, existen herramientas como Aurorasaurus, una plataforma de ciencia ciudadana que permite a los usuarios registrarse para recibir alertas en tiempo real sobre la visibilidad de las auroras boreales, basadas en reportes geolocalizados de observadores. La aplicación también permite contribuir con informes y observar dónde se están generando avistamientos a lo largo del país.
La visibilidad del fenómeno depende de factores como la nubosidad, la contaminación lumínica y la intensidad del viento solar. Aunque un índice Kp de 4 no garantiza una visualización clara en zonas del sur, los residentes en los estados del norte tendrán una posibilidad real de presenciar el espectáculo si las condiciones meteorológicas lo permiten.
El actual ciclo solar, con su máxima actividad prevista para los próximos meses, continuará generando oportunidades para observar este fenómeno, que históricamente ha sido limitado a latitudes cercanas al círculo polar ártico.
Según la NOAA, se espera que continúen apareciendo manchas solares con fuerte actividad magnética durante los próximos meses, lo que podría generar más tormentas geomagnéticas y ampliar las oportunidades de visualización en distintas regiones del hemisferio norte.
