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Politica

Vivir en cuarentena entre el coronavirus y el dengue

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La difícil situación que atraviesan los grupos más vulnerables de nuestra sociedad que sólo sobreviven con la ayuda de unos pocos, a los que la solidaridad y el amor por el “otro”, los empodera y empuja.

A poco más de treinta cuadras de Avenida Rivadavia, ahí donde la Ciudad parece ser otra, y no porque justamente cambian de nombre de las calles, sino porque las necesidades, los ojos, los sueños y las emociones, son ajenas al resto.

Allí en el corazón de Villa Soldati, nos esperaba Nahir. Una mujer, de las “empoderadas” de ahora, de las que se levantan cada mañana pensando en cómo hacerle un poco más liviano el yugo cotidiano de vivir en la postergación y el olvido cómplice, a cientos de chicos, con el estado presente solo con policías y en plena cuarentena nos recibe en su merendero comunitario “Lo de Carola”.

Están preparando una, de las cuatro cajas de leche en polvo que el Gobierno de la Ciudad les envía todas las semanas para dar la merienda a más de cien pibas y pibes del barrio, que cada tarde pasan por su casa convertida en Centro Comunitario, a buscar una taza de leche, un pedazo de pan con mermelada, y entre en un choque de codos, el nuevo saludo que se impone en estos días (y al que no ignoran), encuentran un abrazo contenedor, un beso.

A algunos Nahir les da un libro de cuentos para que lean entre sus hermanos por la noche, con la promesa que al otro día lo devuelvan, para que otro pibe del barrio pueda llevarlo a su recorrido incable e internible. También les da útiles, lápices de colores y wifi para que puedan conectarse a internet y hacer sus tareas.

Con Nahir recorrimos los pasillos de Soldati. La cuarenta rige desde hace unos días. Un patrullero, deambula por las calles que se pueden transitar con altavoces informando sobre la nueva medida del gobierno y sus restricciones.

Es casi mediodía y entre el olor a guiso (de esos que huelen rico) y bicicletas que deambulan como malabaristas entre la gente comienzan a aparecer uno a uno los testimonios. “Acá nos enseñaron que nos tenemos que lavar las manos todo el tiempo, no tenemos para comprar alcohol en gel”, dice Susana la primera de las vecinas con las que nos cruzamos e inmediatamente, sin preguntarle nada, como si hablar también fuera su necesidad detalla, como una lección de manual, una a una las medidas que aprendieron para cuidarse del Corona Virus. “El alcohol lo usamos para ponernos el cuerpo, para que no nos piquen los mosquitos”, agrega.

Claro, a ellos como si fuera poco, también los invade el dengue, que en lo que va de estos días ya se cobró siete vidas en todo el país y sólo en Capital Federal, hay más de setecientos casos que suman y casi nadie los cuenta.

“El merendero, que lo llevamos adelante con el esfuerzo de los propios vecinos, ahora está solo funcionando un par de horas al día. Cuando vienen a buscar la leche y lo que tenemos para darle”, comenta Nahir.

Habitualmente, es mucho más que eso: Es un centro Cultural. Allí cientos de pibas y pibes van a hacer la tarea, a hacer talleres de repostería, percusión, lectura, danzas y Centro de Jubilados. Allí tantos pibes como viejos pasan la tarde. Buscan la contención mientras sus padres recién vuelven de sus trabajos.

La educación y la cultura son dos herramientas fundamentales para la inclusión y la igualdad de oportunidades. Por eso Nahir y su pareja, que son nativos del barrio Calaza, dentro de Soldati, volvieron a sus casas teniendo como bandera una realidad más justa: la inclusión.

Hoy el coronavirus los aterra. Altera el barrio. Están informados, por los medios, saben de la prevención y comienzan a adaptarse a la nueva realidad del “asilamiento voluntario y obligatorio”. Como si fuera poco “ahora nos toca el coronavirus”·, dice otra vecina. “Ya nos está matando el dengue”.

Pero comer y tomar la leche también es son necesidades, y más para los viejos y los pibes.

A medida que caminamos por los pasillos, con una letra pegadiza de cumbia que inunda el barrio, tanto como las calles; esquivando charcos, corren pibes con la comida que le dan en otro de los comedores comunitarios que funciona en la zona. Se van a asomando de a poco y salen solos a hablar. “Nadie nos da una mano”, si no tuviéramos esto, no tenemos nada”, remarcan.

Toda mi vida viví acá en la Villa. Trabajo en una empresa tercerizada. Los trabajos que tengo no son de un sueldo con el que podría alquilar afuera de la villa. Acá la mayoría de la gente trabaja en seguridad, limpieza y la construcción. Esos sueldos no son buenos y además son trabajo en negro“, dice Fernando que se acerca al alboroto que ocasionan “caras nuevas” caminando los pasillos.

Actualmente el espacio funciona como centro cultural, merendero, centro de jubiladas/os, pero tal vez la labor más importante que están llevando a cabo hoy en día es la de contener a vecinas y vecinos que están viviendo una realidad de exclusión, marginalidad y hambre.

Como en la mayoría de las villas porteñas, esta tampoco está urbanizada y solo siempre es “una promesa de campaña”. No hay agua potable, ni cloacas. “Si se hacen cosas, pero muy pocas”, dice Graciela que tiene cuatro chicos en una pieza de no más de cinco metros cuadrados.

Los ojos negros de ella, hablan más que sus palabras.

Ella es ama de casa. Limpia casas por ciento veinte pesos la hora. La dueña de la casa, le pidió que hasta que no termine la cuarentena no fuera a trabajar. “Ahora no sé qué hacer”. Nos mantenemos con la tarjeta que da el Ministerio de Desarrollo Social y lo que pueden rescatar de lo que poco que queda en el comedor del Barrio y en el Merendero por la tarde.

Los chicos se entretienen con libros, juegan entre ellos pero no salen a la calle”, dice.

En el barrio hay un Centro de Salud del Gobierno de la Ciudad. Allí reciben la atención mínima y necesaria y son derivados a hospitales donde para conseguir un turno tienen que levantarse a las cuatro de la madrugada.

Acá las ambulancias tardan mucho en llegar. Yo tengo una sobrina que tuvo su hijo en la casa porque la ambulancia nunca entró. Por suerte la mamá era enfermera”, comenta al paso Gustavo que nos acompaña en el recorrido.

La precarización del trabajo, es acá moneda corriente. Si sos joven, usas gorrita (o no), sos morocho o extranjero y encima vivís en una villa, sos número puesto para que los prejuicios racistas y xenófobos recaigan, como si fuera poco, sobre vos.

Los vecinos, casi en su mayoría extranjeros, vinieron a vivir al barrio buscando mejorar su calidad de vida, expulsados, de otra peor. Luchando por mejorar y tener más posibilidades. La inmensa mayoría de ellos anhelan una vida más digna para su familia y los anima un profundo deseo de progresar; no obstante, los aplasta la desigualdad, la ausencia del Estado.

Mientras caminamos, Nahir dice. “Acá no se vive, se sobrevive. El macrismo hambreador arrasó con todo”, dice

La apuesta, casi invisibilizada de este merendero como otros tantos, mantiene a los pibes con un dejo de esperanza, a los viejos en pie y los jóvenes que siguen apostando a una ciudad mejor, a una argentina igualitaria y todas las semanas con cuatro cajas de leche hacen magia para llevar una caricia, convertida en una taza de leche, en un libro para leer y por sobre todo en lugar donde día a día se pone un grano de arena contra la opresión.

Para colaborar con “Lo de Carola” comunicarse al 11 5374-8937

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MUNICIPIO

Gustavo Martínez prioriza la seguridad y salud de los trabajadores municipales

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Debido a la pandemia causada por el virus Covid-19, el Intendente de Resistencia, Gustavo Martínez, prioriza la seguridad de sus trabajadores y, por ello, junto a Darío Sardi y Facundo Sampayo, en representación del Sindicato de Trabajadores Municipales, continuó con la entrega de elementos a los agentes que cumplen con la recolección diaria de residuos.

Al igual que se realizó con los operarios del turno mañana, en esta oportunidad los del turno tarde recibieron equipos que cuentan de antiparras, anteojos, guantes adaptados para la recolección, barbijos, mamelucos de bioseguridad y un rociador para desinfectar las bolsas antes de recogerlas.

En la entrega estuvieron presentes el Intendente, el Subsecretario de Tránsito y Seguridad Ciudadana, Matías Breard; el Subsecretario de Higiene Urbana, Daniel Castillo; y el Secretario Adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales, Darío Sardi.

Haciendo hincapié en la importancia de la protección al personal de limpieza, el Intendente, expresó: “Queremos priorizar la salud de nuestros operarios, por eso entregamos estos elementos esenciales para tener las precauciones necesarias para evitar el contagio del virus. Queremos garantizar con esta entrega la seguridad y tranquilidad tanto de los trabajadores como de sus familias que saben que día a día salen a realizar su tarea”.

Asimismo, agregó: “Constantemente nos encontramos dialogando con nuestro personal de las distintas áreas, no los dejaremos solos, este trabajo se debe realizar en conjunto para evitar un posible contagio. Por eso, pedimos a los ciudadanos de Resistencia que desde sus casas antes de tirar sus residuos, primero que puedan clasificarlos, y luego, realizar la desinfección correspondiente, toda ayuda sirve. Al virus lo enfrentamos juntos”.

Por su parte, Sampayo, comentó: “El trabajo que realizamos en conjunto con el Intendente es fundamental, Gustavo mostró un gesto de diálogo y positividad a los trabajadores, está cumpliendo con todo lo que se prometió. Buscamos cuidar a nuestros trabajadores con estas nuevas medidas y elementos de seguridad, siempre estaremos del lado del personal y fortaleceremos lo que sea necesario para que se continúe trabajando en conjunto”.

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MUNICIPIO

Los operativos de desinfección continuaron en otros cinco barrios de Resistencia

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La Ciudad de Resistencia llevó a cabo por sexto día consecutivo el Plan de Desinfección impulsado por el intendente, Gustavo Martínez, con el fin de prevenir el contagio del virus Covid-19. Por ello, alrededor de 45 operarios con ocho camiones regadores realizaron la desinfección terrestre con hipoclorito de sodio en los barrios Llaponagat, Central Norte, Mupune, Cosecha y Villa Centenario.

El mismo fue supervisado por el Subsecretario de Infraestructura y Equipamiento Urbano, Marcos Pereyra; el Secretario de Planificación, Infraestructura y Ambiente, Guillermo Monzón; con el acompañamiento de la Secretaria de Desarrollo Humano e Identidad, Laura Balbis; el subsecretario de Regulación y Fiscalización, Gustavo Amann; la subsecretaria de Ordenamiento Territorial, Otilia Aguirre; y los concejales, Mario Delgado y Jorge Wozniczka.

Mediante la recorrida y supervisión de los barrios, Monzón expresó: “En este sexto día del Plan de Desinfección de Resistencia queremos recalcar el acompañamiento que está dando la Ciudad a los vecinos mediante estos trabajos, esta es una acción más que complementa a las demás que día a día realizamos mediante el pedido del Intendente. La única forma de salir adelante es cuidarnos entre todos, por eso pedimos a los ciudadanos que de forma individual cumplan con los protocolos vigentes, nosotros desde el Municipio seguiremos trabajando día a día”.

Asimismo, el concejal Jorge Wozniczka agregó: “Acompañaremos el pedido del Intendente en este trabajo tan importante y necesario, para cuidar la salud de los pobladores de nuestra Ciudad. Quiero recalcar que estos productos no son nocivos para la salud de las personas, ni los animales, nosotros pretendemos, mediante estos trabajos, que se elimine la posibilidad de contagio del coronavirus. Estas acciones generan, por un lado, la higiene de los espacios públicos y, por otro, la concientización a los vecinos para que mantengan la limpieza en sus hogares. Trabajando juntos, lograremos salir adelante”.

De la misma forma, la secretaria Balbis, comentó: “Continuaremos trabajando fuertemente en la desinfección de la Ciudad como también en la concientización a través de nuestros medios. Agradecemos el acompañamiento y la labor de los trabajadores municipales que día a día realizan estas acciones”.

Mirta Elena Ventre, Presidenta de la Comisión Vecinal del Barrio Llaponagat, concluyó: “Estamos muy sorprendidos y agradecidos por el trabajo que realiza la Ciudad de Resistencia en nuestro barrio, realizando la desinfección en profundidad. Nos da tranquilidad saber que el Municipio está presente en esta época de incertidumbre y miedo”.

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MUNICIPIO

Continúan los operativos de desinfección con pulverización espacial en la zona sur

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El Municipio concretó otro operativo del Plan de Desinfección, impulsado por el intendente Gustavo Martínez, con el objetivo de evitar la propagación del Covid-19. En esta oportunidad, las cuadrillas de limpieza se hicieron presentes en la zona sur, comenzando desde la intersección de las avenidas Chaco y Nicaragua, y alcanzando a los barrios Villa Don Andrés, Villa Facundo, Villa Don Alberto y aledaños.

La intervención comprendió la pulverización espacial con 0,2% de hipoclorito de sodio diluido en agua. Trabajaron 30 personas, con 20 mochilas esparcidoras, cuatro termonieblas y una maquina espacial pesada que se traslada arriba de una camioneta.

El secretario de Servicios Públicos, Claudio Westtein; el subsecretario de Tránsito y Seguridad Ciudadana, Matías Breard; y el asistente ejecutivo en saneamiento ambiental, César Ayala, fueron las autoridades municipales que constataron los trabajos.

Westtein sostuvo que “es importante dar continuidad a esta serie de operativos para desinfectar la Ciudad, porque es la meta llegar a cada uno de los barrios de Resistencia con este trabajo y de esta manera se hace un aporte más a la prevención en este contexto de pandemia”.

Sobre las acciones que se vienen desarrollando, precisó que “el balance de tareas es por demás positivo ya que los vecinos se han hecho eco de las demandas y han solicitado que desinfectemos sus correspondientes vecindarios”, y aclaró que “estamos atenidos a un cronograma establecido teniendo en cuenta los sectores que poseen mayor densidad de población”.

El asistente ejecutivo municipal, Ayala, detalló que “el hipoclorito de sodio diluido en agua no afecta negativamente a las personas, animales o plantas, y está demostrado que es una herramienta útil para combatir el coronavirus”.

En una misma sintonía, señaló que “la gente ha recibido muy bien estos trabajos porque consideran que es un paliativo más para combatir la proliferación del virus en Resistencia”. Asimismo, destacó y agradeció a los empleados municipales de servicios por “respetar el compromiso con la comunidad y ser solidarios”.

El funcionario Matías Breard acompañó el operativo y remarcó que “lo que se pretende buscar es un alivio para que los ciudadanos se puedan sentir respaldados desde el Municipio en cuanto a las desinfecciones programadas”, y añadió que “muchas personas han solicitado que las cuadrillas de desinfección vayan a su vecindario, lo cual demuestra que es una acción que contribuye a la tranquilidad de la ciudadanía”.

Ramón Pedroso, vecino de Villa Don Alberto, contó consideró “lo que la Municipalidad está haciendo es muy bueno porque así es como se combate al coronavirus y al dengue, de esta manera nos sentimos cuidados”, y finalizó diciendo que “es necesario que la gente se quede en la casa por el bien de todos”.

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