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Tecnología

Las tecnológicas quieren que usemos anteojos con cámara: ¿estamos preparados para convertirnos en cyborgs?

El lanzamiento de las gafas de Facebook echa nueva leña al fuego. ¿Los consumidores deseamos ese producto? Un debate que involucra privacidad, moda y fracasos rutilantes.

El smartphone dejo de ser el niño mimado de la industria tecnológica. Tal como dijimos acá, vendió millones y creció sin frenos hasta que su ritmo desaceleró. En un mercado saturado, los fabricantes buscan nuevas zanahorias para colocar delante de nuestras narices. ¿Será una reconversión de los celulares? La apuesta podría funcionar de la mano de los teléfonos plegables, aunque eso está por verse. ¿Acaso llevarán el reflector a otra categoría de productos? Una larga estela de luz apunta a los anteojos inteligentes, que buscan su revancha ahora que la realidad aumentada, la realidad virtual y los metaversos se postulan como la próxima gran cosa.

¿Los consumidores estamos preparados para llevar cámaras en el rostro? ¿Estamos dispuestos a invertir dinero en un dispositivo de vestir que nos ofrece capacidades de cyborg? El debate se reabre con el reciente lanzamiento de las gafas smart de Facebook, un producto que aparece en escena con el desafío de reflotar a una categoría que fracasó estrepitosamente cuando hace aproximadamente una década Google intentó instalar sus lentes todopoderosos.

Facebook, entre ceja y ceja

La compañía de Mark Zuckerberg, más célebre por sus servicios intangibles que por los escasos hardwares que salieron de su factoría, este mes presentó un producto que se rumoreó por años: sus primeras gafas inteligentes. Llamadas Stories (sí, igual que las Historias de Instagram) fueron diseñadas en colaboración directa con el especialista del rubro Ray-Ban.

Las tecnológicas quieren que usemos anteojos con cámara: ¿estamos preparados para convertirnos en cyborgs?

Aquella es una movida perspicaz de Facebook. Más allá de las críticas que esgrimieron los defensores de la privacidad, del anuncio de un producto antes de que esté realmente preparado para salir al ruedo, y de si el mundo estaba preparado para esa disrupción; uno de los puntos flacos de Google Glass fue su estética. Eran anteojos, pero no eran bonitos, y llevaban una prominente cámara sobre una de las patillas. Los usuarios de esa pretendida revolución parecían haberse fusionado con una máquina, que a los pocos años fue archivada por Google en un cajón, hasta nuevo aviso. Sólo está en pie una versión para sectores específicos.

Las Stories de Facebook son cancheras y esa es una buena idea para no repetir el fiasco de Google. Sirven para gestionar llamadas gracias a su micrófono y altavoces, también permiten publicar contenido en redes a través de apps especiales, cuentan con conexión a Internet, hay comandos táctiles en los laterales, e incluyen una cámara capaz de grabar videos y capturar fotos, una función que nuevamente encendió las alarmas entre los que procuran una vida sin vigilancia tecnológica.

Las tecnológicas quieren que usemos anteojos con cámara: ¿estamos preparados para convertirnos en cyborgs?

Estas gafas se promocionan con el nombre Ray-Ban Stories y no “Facebook Stories”. En este punto hay interesantes declaraciones de dos expertos en cultura digital, Marcus Carter y Ben Egliston, en un artículo aparecido en The Conversation: “Al calificarlos como un producto de Ray-Ban en lugar de uno de Facebook, con un estilo clásico en lugar de un aspecto de alta tecnología, y con la posibilidad de subirlos a muchas plataformas de redes sociales diferentes, la compañía está tratando de vendernos el concepto de gafas inteligentes en general, en lugar de gafas de Facebook”.

Stories: un dispositivo con detractores

Las Ray-Ban Stories ya debutaron a 299 dólares en Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Australia, Irlanda e Italia. En los dos últimos países, organizaciones de protección de datos manifestaron su preocupación ante el avance de esos dispositivos. El foco de la queja: nadie quiere ser grabado sin consentimiento.

Tal como señalamos, los anteojos de Facebook incluyen una cámara sobre una de las patillas (a diferencia de Google el componente es elegante, apenas visible) que permite grabar videos y tomar fotografías. A sabiendas de los reclamos que llegarían, el fabricante incluyó un indicador LED que avisa cuando la grabación está activa. Sin embargo, esa función no es una solución suficiente para los que luchan por una industria tecnológica más respetuosa de la privacidad.

Tal como contamos anteriormente en TN Tecno, la Comisión de Protección de Datos de Irlanda (DPC) y su par italiano emitieron un comunicado conjunto en el que manifiestan su inquietud por el método escogido para avisar que el dispositivo está activo. Dijeron que es fácil advertir que un smartphone está grabando (acaso por su posición), pero que una luz LED es muy pequeña para servir de advertencia. Además indicaron que Facebook no realizó pruebas suficientes para demostrar que ese sistema sea efectivo y que deberían publicarlos en caso de que sí hayan emprendido estudios.

“Pedimos a Facebook que confirme y demuestre que la luz indicadora LED es efectiva para su propósito y que ejecute una campaña de información para alertar al público sobre cómo este nuevo producto de consumo puede dar lugar a una grabación menos obvia”, indican en el comunicado.

Las tecnológicas quieren que usemos anteojos con cámara: ¿estamos preparados para convertirnos en cyborgs?

El producto de Facebook afronta ahora lo que Glass en 2012. Cuando Google presentó sus gafas, los abanderados de la privacidad también habían reclamado. Incluso se formaron movimientos que se opusieron al despliegue de los anteojos inteligentes y en las vidrieras de algunos comercios se pegaron pegatinas con el dibujo de Glass tachado.

¡Son los metaversos!

Estas gafas permiten “capturar momentos espontáneos de la vida, tal cual suceden, desde una perspectiva única y en primera persona”, dijeron desde Facebook al momento de la presentación. Detrás de las encantadoras afirmaciones de gacetilla, hay mucho más. Entre los pilares de esta movida aparecen los metaversos, una movida que interesa, y mucho, a Mark Zuckerberg.

Lo contamos acá: el CEO de la empresa no oculta su obsesión por los metaversos, espacios que son virtuales aunque compatibles con la realidad. Insiders de la escena digital aseguran que son, en esencia, la próxima versión de Internet. En el pasado Facebook compró a Oculus VR, paradigma de la realidad virtual y se espera que en los próximos años la firma estadounidense profundice su vínculo con esa tecnología y también con la realidad aumentada. Las flamantes Stories son un paso en esa dirección, aunque algo tímido en ese sentido.

“A fin de alcanzar nuestra visión del metaverso, necesitamos construir el tejido que conecta los diferentes espacios digitales, para superar las limitaciones físicas y poder desplazarnos entre ellos con la misma facilidad que nos movemos entre las habitaciones de una casa”, escribió Zuckerberg en referencia a este paso. Y explicó: “Podemos pensar en el metaverso como una Internet incorporada, donde en lugar de solo ver contenido, estás en él”. El mismísimo Zuckerberg dijo a The Verge que en los próximos cinco años pasarán de ser una empresa de redes sociales a una firma “metaversa”.

¿Por qué decíamos que el paso que dan las Stories es un tanto tímido? Ocurre que no incluyen características de realidad virtual o aumentada propiamente dichas, beneficios que sí incluyeron las gafas de Google y que también prometen ofrecer los anteojos que estaría preparando Apple.

Anteojos inteligentes: todos quieren nuestros rostros

Los fabricantes conquistaron nuestras manos y nuestros bolsillos: allí están los smartphones. Ahora van por nuestras caras. Google y Facebook no son las únicas empresas que lanzaron anteojos tecnológicos al mercado. Microsoft mostró planes similares aunque enfocado en entornos corporativos, el creador de Snapchat hizo lo propio con las Spectacles, hace poco la firma china Xiaomi presentó un prototipo, y se prevé que Apple también anuncie en el futuro sus propios smartglasses.

Las tecnológicas quieren que usemos anteojos con cámara: ¿estamos preparados para convertirnos en cyborgs?

Acaso la revolución sea más escueta de aquello que alguna vez aspiró este producto. Las gafas de Google giraban en torno a la realidad aumentada; es decir, mostraban información virtual sobre escenarios reales. Por ejemplo, al enfocar con la cámara de Glass al afiche de una película, sobre los cristales y frente a los ojos del usuario aparecía información sobre el elenco, horarios de proyección, cines cercanos, etcétera, al mejor estilo Robocop. El caso de Stories podría ser una rendición: quieren conquistar nuestros rostros, aunque con intenciones menos profundas. Acaso, para simplemente ser un compañero del smartphone que descansa en el bolsillo.

Podría, pero no se quedará allí. Las gafas de Facebook son –arriesgamos- la punta de un iceberg que Zuckerberg irá develando, en el que veremos cada vez más realidad aumentada y metaversos. Hacia allí avanzaría también Apple, y con esos dos gigantes tecnológicos en pugna no sería extraño que dentro de algunos años este producto se convierta en el nuevo niño mimado de la industria, privilegio que alguna vez tuvieron los teléfonos.

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