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Economia

Semana financiera: subió el dólar, bajaron las tasas y la Bolsa cortó la racha alcista

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El Banco Central continuó marcando el compás financiero de la Argentina: con una reducción de las tasas de política monetaria a mayor ritmo y la intervención compradora en la plaza mayorista le dio aire a la cotización del dólar, que ganó posiciones aunque sigue debajo de la zona de “no intervención”.

La entidad adquirió USD 275 millones en la semana, pero la participación compradora se redujo a USD 25 millones diarios las últimas dos ruedas. Sucede que el drástico recortede tasas motorizó el aumento del tipo de cambio con suficiente ímpetu como para evitar incentivos extra.

La divisa de EEUU subió 1,8% en la semana, a $38,90 en el promedio de bancos y $37,85 mayorista. Todavía sigue debajo de la banda de libre flotación, con un piso de $38,155 para el próximo lunes 11.

La entidad monetaria extendió a USD 915 millones las compras de divisas en la plaza mayorista en lo que va de 2019. Esos dólares contribuyeron al actual récord de reservasinternacionales en arcas del Banco Central, próximas a USD 67.000 millones.

El BCRA aprovechó la abultada oferta de divisas en el arranque del año para acentuar el recorte de las tasas las Letras de Liquidez (Leliq), referencia del sendero de política monetaria. Este viernes cayeron 46,243% en el promedio de corte. La caída es contundente: cedieron 6,2 puntos porcentuales en la semana; unos 13 puntos desde que empezó el año, y 27,3 puntos desde el récord de 73,524% anual del 8 de octubre, exactamente cuatro meses atrás.

Para los expertos de Balanz Capital, “la acumulación poderosa de reservas en el BCRA señala que a la autoridad monetaria le gustaría estimular un poco más volatilidad del peso argentino para habituar la población a movimientos de doble dirección en la moneda”, aunque reconocen que esta compresión de tasa es una “variable sumamente sensible” para las cotizaciones de activos y el nivel de los depósitos.

“Las buenas noticias son que hay poca demanda genuina de dólares de la economía real -por turismo, importaciones, etcétera- y la estación de liquidaciones de granos ha comenzado a inyectar dólares en la economía”, puntualizaron desde Balanz.

Menos halagüeño fue el panorama semanal para acciones y bonos. En la Bolsa se observó una clara toma de ganancias después un extraordinario comienzo de año para las valuaciones argentinas, que recuperaron en promedio un 20% en dólares desde la Navidad.

 En los últimos cuatro meses la tasa de Leliq se redujo en más de 27 puntos porcentuales

El ánimo inversor en el exterior fue fundamental en este caso, pues una serie de buenas noticias para las economías centrales repercutió en enero en un mayor “apetito por el riesgo” y la consecuente demanda de papeles emergentes. Pero en febrero dicho flujo se está debilitando.

En ese sentido, un reporte de Portfolio Personal Inversiones apuntó que “los miedos sobre la desaceleración económica se adueñan del escenario, y faltan nuevos catalizadores positivos para romper esta tendencia. En lo local, el S&P Merval se contagió de esta dinámica”.

Medido en pesos, el panel líder de ByMA (Bolsas y Mercados de Buenos Aires) terminó casi sin variantes la semana próximo a los 36.500 puntos, pero medido en dólares perdió 2% desde el viernes 1° y no pudo defender los 1.000 puntos que tocó el miércoles pasado.

Los ADR de compañías argentinas que se negocian en Wall Street exhibieron el mismo comportamiento, con un ajuste de precios en febrero, pero con predominio de ganancias desde enero. Destacan allí los títulos bancarios: Grupo Galicia y Banco Macro suben, y Supervielle, el título más vapuleado de 2018, sube un 24 por ciento.

Fuente: Rava Online

Fuente: Rava Online

“Necesitaba de una corrección inmediata, claro que sí, pero en rally alcista deja de ser prioridad: los impulsos son más fuertes y los ajustes pasan a ser tímidos y se parecen a marginales pausas”, reseñó Jorge Fedio, analista técnico de Clave Bursátil.

También entró en “modo pausa” el descenso del Riesgo País. El indicador de JP Morgan, que mide la brecha de rendimientos de los bonos emergentes con el bono del Tesoro de los EEUU, subió para la Argentina unos 18 enteros en la semana, a 672 puntos básicos, ante la baja de precios de los títulos soberanos. De todos modos, quedó lejos de las 817 unidades con las que finalizó 2018.

Los bonos argentinos nominados en dólares ofrecen en el mercado secundario una rentabilidad entre 9,3% y 11,5% anual. Son todavía rendimientos muy elevados que postergan a la renta fija argentina al oscuro rincón de “penitencia” en la consideración inversora.

“Que la Bolsa va a subir, ni dudas tenemos; que le va a ganar al dólar, menos, y que va a ser muy superior a la tasa, tampoco. Vemos correr una película que imaginamos para el cierre 2018 y que recién se dio cuando todos dieron el año por terminado”, confió Fedio.

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Inversores, al borde de un ataque de nervios: si Macri no mide exigen que Vidal sea la candidata a presidente

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El riesgo país no para de crecer, al ritmo de encuestas poco favorables para el oficialismo. Al menos el Gobierno logró desacoplar al dólar del derrumbe de los bonos

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal (Christian Heit)
Mauricio Macri y María Eugenia Vidal (Christian Heit)

La batería de anuncios realizada por el Gobierno antes de Pascuas tuvo buena recepción. Según una encuesta de Dalessio-Beresztein, el 80% de los votantes de Cambiemos le parecieron medidas positivas y la mitad de los que no se siente representada también opinó favorablemente. Los mercados no se dieron por enterados: el jueves, ya con la Bolsa porteña cerrada, las acciones sufrieron caídas de hasta el 8% en Nueva York y los bonos volvieron a derrapar, llevando el riesgo país a un nuevo récord, superior a los 850 puntos.

Pero no parece haber sido una respuesta directa de los inversores a los anuncios. Más bien, el deterioro de los activos argentinos ya lleva varias semanas y se ha profundizado en los últimos días. Incluso el declive se profundizó luego de la reunión de Primavera del FMI que tuvo lugar el fin de semana pasado.

¿Existe alguna causalidad entre la reunión del Fondo y el aumento de la desconfianza en relación a la Argentina? Todo hace pensar que sí. Sucede que los grandes bancos y fondos de inversión organizaron reuniones en las que hubo por lo menos un capítulo destinado a la situación de la economía y sobre todo de la política argentina.

 El comportamiento del riesgo país y los bonos sugiere que los inversores tienen cada vez más temor de que la Argentina se encamine hacia una nueva reestructuración de la deuda.

Y la conclusión que se llevaron de estos encuentros de alto nivel realizados en Washington fue sumamente preocupante: hoy no sólo ya Mauricio Macri no tiene asegurada su reelección, sino que las posibilidades de que la ganadora sea Cristina Kirchner han aumentado significativamente en los últimos dos meses.

Para muchos se trató de un verdadero baldazo de agua fría. No es que no supieran que la economía estaba en recesión y que eso jugaba en contra de las chances del oficialismo. Pero hasta hace apenas algunas semanas estaban convencidos, y así lo consignaban en sus informes de research, que no había posibilidades de un retorno del kirchnerismo. Una percepción que ahora se dan cuenta era errónea.

Cristina Kirchner

Cristina Kirchner

Hubo varios encuentros cara a cara de banqueros y administradores de fondos con el equipo económico, incluyendo a sus máximos referentes: el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular del Central, Guido Sandleris. Pero además también estos ejecutivos de Wall Street tienen línea directa con los técnicos del Fondo. En varios de estos encuentros se escuchó la misma pregunta: ¿y si a Mauricio Macri no le alcanza para ganar, por qué la candidata no es María Eugenia Vidal?

 Luego de haber sufrido pérdidas millonarias, los grandes fondos internacionales que compraron deuda argentina reclaman que Macri se baje si no le dan los números para ganar en octubre. Y que le deje su lugar a María Eugenia Vidal.

Los inversores extranjeros -como Templeton, Black Rock, JP Morgan o HSBC- siguen sin entender por qué el propio Presidente se cerró a la posibilidad de no ser candidato, incluso si no lo acompañan los números. Pero al mismo tiempo están convencidos, o quieren convencerse, de que cualquier cosa podría suceder a último momento, es decir antes del 22 de junio. Aún cuando el propio Macri tuvo que aclarar la semana pasada que “el lugar de María Eugenia es la provincia de Buenos Aires”. Todas las encuestas coinciden en que Vidal mide mucho mejor que el propio Presidente.

Los precios de los bonos refleja esta enorme inquietud que genera la ausencia absoluta de certezas faltando cada vez menos para las elecciones. Los títulos más cortos, que vencen entre 2020 y 2024 pasaron a rendir arriba del 15% anual. Lo más largos también caen pero en menor medida.

Vidal mide mejor que el Presidente en las encuestas (Dino Calvo)

Vidal mide mejor que el Presidente en las encuestas (Dino Calvo)

Este comportamiento muestra el temor a que la próxima administración se encamine a una reestructuración de la deuda. Aún cuando los futuros vencimientos de la Argentina sean manejables, nadie sabe a ciencia cierta si los mercados volverán a abrirse para que el Gobierno consiga refinanciar sus vencimientos y conseguir fondos frescos.

El año que viene el FMI sólo prestará USD 5.900 millones, pero el futuro Gobierno deberá salir a buscar USD 16.000 millones. No parece una cifra extraordinaria ni mucho menos. Sobre todo cuando la mayor parte son refinanciaciones de vencimientos. Pero a esta altura el pánico ya se volvió demasiado grande. Los inversores descuentan que si gana Cristina el único camino sería un nuevo default de la deuda. Aún en el caso de que ella demuestre voluntad de pago, la desconfianza sería gigantesca.

 “¿Ustedes prefieren ser acreedores de Macri o de Cristina?”, le preguntaron la semana pasada al encargado del caso argentino en el FMI. Fue esta alternativa hoy abierta la que llevó al Fondo a aceptar un congelamiento de las bandas cambiarias para dominar al dólar.

Los mercados siguen con atención qué sucede con la interna de Alternativa Federal, si Roberto Lavagna tiene posibilidades y qué puede ocurrir con Sergio Massa. Pero ninguno de los dos aún levantaron lo suficiente en las encuestas como para destronar la opción de Macri o Cristina.

Lo cierto es que grandes fondos internacionales invirtieron fortunas atraídos por el discurso pro mercado de Macri y su equipo. Sin embargo, hace un año y medio que no paran de perder. Para ellos resulta imposible salir a vender masivamente activos argentinos porque desplomarían aún más los precios. Pero ahora directamente tienen miedo de perder todo.

Sergio Massa y Roberto Lavagna

Sergio Massa y Roberto Lavagna

Al menos, gracias a los dólares que entraron del campo y a la venta de divisas a razón de USD 60 millones diarios que prestó el FMI, el Gobierno consiguió desacoplar el comportamiento del dólar de la caída de otros activos argentinos.

Evitar otra devaluación es a esta altura imprescindible para Macri si busca repuntar en las encuestas. En forma paralela, también se busca un repunte del consumo sobre todo en sectores de bajo poder adquisitivo. Para eso no sólo se lanzó una canasta de productos esenciales dentro de Precios Cuidados, que no tendrán aumento en seis meses, sino también una serie de créditos subsidiados con tasas de interés por debajo del nivel de mercado.

El FMI dio su visto bueno no sólo a las medidas que procuran recuperar el poder adquisitivo, sino también al congelamiento de las bandas cambiarias hasta fin de año. Algo que parecía imposible hace un mes se acordó rápidamente para dar más señales que permitan tranquilizar al dólar.

La flexiblidad del FMI es fácil de entender, teniendo en cuenta la pregunta que la semana pasada le formuló uno de los principales ejecutivos de un fondo internacional al encargado del caso argentino, Roberto Cardarelli: “¿Ustedes prefieren ser acreedores de Macri o de Cristina?”. No hizo falta esperar la respuesta.

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La inflación llevó al Gobierno a congelar precios y tarifas, pero también le ayudará a cumplir las metas fiscales

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Los altos índices de inflación que no dejan de superar las expectativas llevaron al Gobierno a lanzar el paquete de medidas que incluye congelar unos 60 precios y aplanar algunas tarifas de servicios públicos. Sin embargo, se estima que el costo fiscal será poco relevante en el presupuesto (0,05% del PBI) y, en cambio, le ayudará a cumplir las metas de déficit primario a fin de año (en 0,75% del PBI).

Un 0,05% del PBI es poco desvío en relación a los posibles ingresos por el desvío de inflación tan elevado respecto a la meta (fijada en el Presupuesto) y su posible impacto en las cuentas fiscales“, dijo Gabriel Zelpo, economista jefe de Elypsis.

Tuvimos más inflación. Calculando linealmente, que hay que tomarlo con cuidado, nos dejaría 0,75% del PBI de mejora en el resultado fiscal“, calculó Zelpo al prever una inflación de 38% versus el 23% que había presupuestado Hacienda. En cambio, consideró “ínfimo” el peso de los  $9.000 millones que costarán las medidas anunciadas.

De todos modos, no prevé que el gobierno llegue al déficit primario cero, sino que se acercará al 1% del PBI. Porque el FMI permite ajustar el resultado en 0,3% del PBI para gasto social (que en parte ya se ejecutó con la actualización de la AUH), 0,2% del PBI para obra pública financiada por organismos multilaterales y 0,4% de las rentas del FGS de Anses que se pueden empezar a computar.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró en conferencia de prensa del miércoles pasado, en el anuncio, que el costo fiscal del plan asciende a $9.000 millones, debido a que las únicas medidas incluidas en el plan que representan un costo fiscal surgen de la decisión de evitar nuevas subas en las tarifas del gas y la electricidad hasta fin de año. Y que se cubrirá sin inconvenientes con ahorros en otras partidas presupuestarias de la Administración central y con mejoras en la recaudación.

 Un 0,05% del PBI es poco desvío en relación a los posibles ingresos por el desvío de inflación tan elevado respecto a la meta (fijada en el Presupuesto) y su posible impacto en las cuentas fiscales (Zelpo)

Ese costo pesa sólo 0,05% del PBI, porque la mayor parte del “congelamiento tarifario” se realizó después de las mayores subas en los servicios públicos.

Sucede que las tarifas de electricidad tenían programado un 48% de aumento y sólo se suspende el 4% que se iba a dar en mayo y otra vez en agosto. Además, la suspensión es sólo para las familias, los aumentos persisten para las empresas. Las actualizaciones del gas en abril (10%), mayo (9%) y junio (7,5%) se mantienen (con el diferimiento del 22% de la factura de invierno al verano). En tanto, el agua seguirá adelante con el aumento del 27% en mayo. Y el aumento en colectivos y trenes ya se aplicó en el primer trimestre, un promedio del 40%. Sólo el subte no subirá a $21 en mayo, pero después de llegar a $19 en abril.

El Gobierno aplanó los precios de gas y electricidad hasta fin de año

El Gobierno aplanó los precios de gas y electricidad hasta fin de año

En tanto, la ayuda de 0,75% que genera la inflación en el cumplimiento de las cuentas fiscales, se debe a que el Gobierno en el Presupuesto previó que un aumento de 1% de inflación por encima de la inflación proyectada (23%) representaría una mejora fiscal de 0,05% del PBI. Si la inflación termina en 38%, como prevé Elypsis, el resultado fiscal mejoraría en 0,75% del PBI.

Se debe a que una mayor inflación arroja un excedente de recaudación de los impuestos nacionales (0,1%), pero elevaría el gasto en prestaciones sociales 0,03% por la fórmula de movilidad e incrementaría 0,001% el gasto en compras del Estado para las políticas de vacunación y alimentarias y una presión al alza en el gasto en subsidios (0,009%).

 El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró en conferencia de prensa del miércoles pasado, en el anuncio, que el costo fiscal del plan asciende a $9.000 millones

Con todo, el FMI advirtió sobre la caída de la recaudación debido a la recesión (aunque recortó la caída del PBI para este año) y reprogramó las metas fiscales para el segundo y tercer trimestre. Es que los otros dos desvíos adversos en el Presupuesto son la caída en el nivel de actividad (el Presupuesto fue optimista) y un tipo de cambio superior (las retenciones se fijaron en pesos) a los previstos, lo que se está verificando en la realidad.

Para Zelpo, es necesario esperar a los próximos meses, cuando ingresa el monto fuerte de derechos de exportación, antes de afirmar que la recaudación crece menos de lo previsto. En tanto, la ayuda que genera la inflación en el presupuesto también le da al gobierno margen para impulsar el gasto discrecional. “Que no sorprenda con decretos incrementando el gasto”, señaló.

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Economia

La volatilidad de los mercados globales suma más interrogantes a la economía argentina

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Los mercados internacionales son de vital importancia para la Argentina,  para lograr que las empresas y el Estado consigan financiamiento –una opción que por ahora permanece cerrada y que, además, el Gobierno asegura que no necesita luego de auxilio del FMI–, como para sostener el intercambio comercial. Por eso conviene conocer y estar atentos la volatilidad de esas plazas, con mucho movimiento en los últimos tiempos.

Cuando se habla de volatilidad se mide la frecuencia e intensidad de los cambios del precio de un activo y se usa para cuantificar el riesgo de los instrumentos financieros. Desde el plano más psicológico, ayuda a conocer el estado de ánimo de los inversores; es decir, la confianza o el miedo que, finalmente, es lo que prima al momento de tomar decisiones.

Por eso una de las principales variables a tener en cuenta es la volatilidad financiera. Para eso hay un índice: el VIX (Chicago Board Options Exchange Market Volatility Index) que mide las expectativas del mercado de opciones de Chicago.

En momentos en los que hay alta volatilidad, el VIX alcanza una cifra elevada y eso se correlaciona con las caídas de sus índices. Es señal de que en el mercado hay miedo y pesimismo. Cuando el VIX está en los mínimos, es sinónimo de confianza.

Hoy, el indicador está en 12 puntos, pero hay que tener en cuenta que en marzo tuvo picos de 17 y en diciembre pasado tocó los 32. Pero los bajos niveles de volatilidad son el resultado de inversionistas que no están protegiendo sus carteras contra riesgos. Cuando el índice alcanzó niveles bajos en el pasado, poco después llegó la volatilidad.

 Cuando el índice VIX alcanzó niveles bajos en el pasado, poco después llegó la volatilidad

Además, en la economía de Estados Unidos hay un dato a tener en cuenta: la curva de rentabilidad de los bonos (el diferencial en las tasas de retorno de los bonos a tres meses y a diez años) se invirtió por primera vez desde diciembre de 2007. Es un indicador de posible recesión.

En general se espera que la curva tenga una pendiente positiva; es decir, cuánto más largo es el periodo de tiempo, más hay que pagar por la incertidumbre. Pero cuando los inversores piensan que existen riesgos presentes se exigen mayores retornos por los títulos de corto que de largo plazo y por eso la curva se invierte.

Según el FMI, la economía estadounidense crecerá un 2,3% este año y un 1,8% en 2020. Pero eso se contrarresta con los datos y rendimientos en el mercado financiero ya que podría haber una relación entre los rendimientos de bonos y la actividad de la economía real. Como ocurrió antes de las recesiones de 1981, 1991 y 2001, donde la curva de bonos se invirtió. También sucedió en el 2006, pero con dos años de anticipación a la crisis del 2008.

Cómo se relaciona esto con la Argentina y por qué importa 

Econviews, la consultora de Miguel Kiguel, elabora un índice de condiciones financieras (ICF) que tiene como objetivo resumir el estado de las finanzas y ver su impacto en los niveles de actividad financiera y económica.

El ICF es la suma de dos subíndices. Por un lado, el que toma las condiciones financieras que enfrenta la economía argentina en el plano local, mediante diez variables. Por el otro, el subíndice de condiciones externas, con el peso financiero del plano internacional, también con diez ítems.

 La economía argentina siempre creció de forma sostenida cuando las condiciones financieras mejoraron y permanecieron en zona de confort por un lapso prolongado

Valores más bajos o negativos del ICF reflejan que el conjunto de variables seleccionadas indican un deterioro en las condiciones financieras prevalecientes. Por lo tanto, a menores valores del índice, mayor es el nivel de estrés financiero.

En marzo las condiciones financieras locales volvieron a caer y marcaron el peor registro en la era Macri. Exhiben el mayor nivel de estrés desde que Cambiemos está en el poder y sufrieron ese mes la segunda mayor caída mensual, algo menor que la de septiembre pasado cuando el tipo de cambio saltó en forma abrupta. El deterioro mensual se explicó sobre todo por una suba del riesgo político, una mayor depreciación esperada y un nuevo aumento del riesgo país.

Las Condiciones Externas tuvieron su tercera mejora mensual consecutiva. El principal hito del mes fue la confirmación de la Fed de no mover las tasas este año frente a síntomas de debilidad económica de EEUU. Esto favoreció a la liquidez global y en especial a los mercados emergentes.

 La economía argentina se encuentra frente a un futuro poco claro, con un riesgo país que tocó un nuevo máximo desde 2014 (854 puntos básicos) y un frente electoral polarizado que genera incertidumbre y riesgo en los mercados

Una conclusión importante de este indicador es que la economía argentina siempre creció de forma sostenida cuando las condiciones financieras mejoraron y permanecieron en zona de confort por un lapso prolongado.

Desde el punto de vista económico, Argentina se encuentra frente a un futuro poco claro, con un riesgo país que tocó un nuevo máximo desde 2014 (854 puntos básicos) y un frente electoral polarizado que genera incertidumbre y riesgo en los mercados.

Mientras EEUU enfrenta datos contradictorios entre estimaciones del crecimiento y los ánimos del mercado que no son optimistas, el país parece estar a la deriva con falta de confianza en sus ciudadanos y una importante recesión económica.

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