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Economia

Argentina es el quinto país con menos pobreza de la región

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Un informe del organismo de Naciones Unidas, con una medición homogénea para la América Latina, muestra al país con números que superan a Uruguay, Chile, Panamá y Costa Rica

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) difundió el mes pasado su Panorama Social de América Latina, en el que realiza una comparación de la situación de pobreza y pobreza extrema en la región.

El informe distingue las mediciones oficiales de cada país de otra más homogénea que permite la comparación entre los mismos, debido a que la metodología y los ítems que toman en cuenta los gobiernos del continente son muy diversos.

“Como sucede con otras variables, los países de América Latina presentan una marcada heterogeneidad en los niveles de pobreza y de pobreza extrema. Solo dos -Chile y Uruguay- tienen una tasa de pobreza inferior al 15 por ciento”, aclara la CEPAL.

 Con una menor tasa de pobreza Uruguay, Chile, Costa Rica y Panamá aventajan a la Argentina

Argentina, cuyas mediciones de pobreza no fueron confiables durante la intervención del ente estadístico INDEC a partir de 2007, incluso dejó de divulgar este indicador entre 2014 y 2015, cuando eliminó los informes de la Encuesta Permanente de Hogares, ante la escandalosa brecha con las mediciones privadas.

Con la normalización de las estadísticas argentinas, la Cepal empezó a contar con datos fidedignos para el cotejo regional. Así detectó que la Argentina ocupa el quinto puestoen un ranking latinoamericano de pobreza, con un 18,7% de la población (datos de 2017) que no puede acceder a la totalidad de una canasta de bienes y servicios básicos.

Superan a la Argentina, en cuanto a la erradicación de la pobreza, Uruguay (2,7% de pobreza), Chile (10,7%), Costa Rica (15,1%) y Panamá (16,7%).

Los países donde la pobreza es más baja son también los de menor pobreza extrema. “La Argentina, Chile, Costa Rica y el Uruguay tienen tasas de pobreza extrema por debajo del 5%; el Brasil, el Ecuador, El Salvador, Panamá, el Paraguay, el Perú y la República Dominicana se sitúan entre el 5% y el 10%, mientras que el resto de los países tienen tasas de pobreza extrema por encima del 10%”, detalló el organismo dependiente de las Naciones Unidas.

La Cepal aclaró que las cifras de su estudio difieren de las oficiales de los distintos países debido a que “presentan distintos énfasis y, por tanto, en su cálculo se adoptan criterios diferentes”, como los utilizados para la selección de los bienes de las canastas básicas alimentaria y no alimentaria, los precios utilizados para valorar dichos bienes o los deflactores para actualizar las líneas en el tiempo, entre otros.

“Las cifras de la CEPAL tienen por objeto reflejar de la manera más comparable posiblela realidad regional, en tanto que las cifras nacionales buscan atender de la mejor manera las realidades propias del país”, agregó.

También explica los resultados diferentes que el organismo toma en consideración el alquiler imputado por el uso del servicio de la vivienda propia.

“A pesar de estas diferencias, las variaciones en el corto y mediano plazo son consistentes entre ambas mediciones, lo que refuerza la validez de cada una como instrumento apropiado para los objetivos que se plantea”, afirmó.

Como la región en general, Argentina evidenció una caída de la pobreza a partir de 2002, con el “boom” de las materias primas. Contribuyó a esta tendencia la mayor cobertura del sistema previsional y el esquema de subsidios destinados a la población de menores recursos.

 Argentina y Uruguay presentan los indicadores de desigualdad más bajos de América Latina

La Cepal explicó que “en la Argentina, Costa Rica y el Perú, las pensiones y transferencias fueron la principal fuente del incremento de los ingresos de los hogares pobres. En los tres países, el aumento se debió más al incremento de los perceptores que al alza del monto promedio de las percepciones, las que incluso cayeron en el Perú en el período analizado”.

Pero en los años recientes, a partir de 2012, la Argentina exhibió “una caída moderada de la pobreza basada casi exclusivamente en la mejora del ingreso medio de los hogares”.

Chile se ubica entre los países que lograron una mayor reducción de la pobreza en el período 2012-2017, básicamente porque los ingresos laborales fueron la fuente que más se incrementó en los hogares de menores recursos.

En el caso de Uruguay “las transferencias recibidas por los hogares pobres fueron tan o más importantes que el incremento en el ingreso laboral”, detalló ele estudio, aunque “la variación del ingreso medio fue el efecto dominante” para que la pobreza fuera reducida a ritmo más acelerado -un 5% anual o más- en el último lustro.

“Respecto de Chile, el nivel de pobreza que uno observaba hace unas décadas lo hacía incomparable con la Argentina, parecía que los mirábamos desde la ‘cima’ del Aconcagua. Tanto en Chile como en Uruguay se implementaron políticas de mejoramiento de la distribución del ingreso y, sobre todo, no está operando esa gran fábrica de pobreza que es la inflación“, comentó Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano.

Desigualdad y pobreza no son lo mismo

La Cepal advierte que “la desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades latinoamericanas y caribeñas que se ha mantenido y reproducido incluso en períodos de crecimiento y prosperidad económica”, aunque reconoce que “la desigualdad de ingresos entre los hogares y las personas se ha reducido apreciablemente en la región desde principios de la década de 2000“.

Para medir la desigualdad se utiliza el Coeficiente de Gini, un indicador que mide los ingresos dentro de un país: cuanto más cerca de 0 se encuentre, mayor es la igualdad, mientras que más cerca de 1 significa una mayor desigualdad. Argentina y Uruguay exhiben los mejores índices de igualdad, con 0,39; Chile se encuentra en un estamento intermedio para la región, con 0,45.

“Es cierto que existe en los países de América Latina una gran desigualdad. Pero desigualdad y pobreza son dos cosas distintas. Es más, todo indicaría que va en direcciones opuestas, según la experiencia observada en muchos países en desarrollo, como China, India e incluso Chile. Paradójicamente van acompañados: no solo han reducido el coeficiente de pobreza, sino también lo han hecho con más desigualdad”, le dijo Beker a Infobae.

“Entonces, cabe preguntarse cuál es el objetivo ¿Reducir la pobreza o la desigualdad? Cuando baja la pobreza, aumenta la desigualdad, no son sinónimos y no van en la misma dirección“, agregó.

La pobreza en Argentina creció en 2018

Como consecuencia del descenso del nivel de actividad económica que sufrió la Argentina a partir del segundo trimestre de 2018, la tasa de pobreza y de indigencia en el país se incrementó y regresó a rangos no vistos en una década.

“El proceso inflación argentino es sumamente perverso, porque no solo es alto y se aproximó al 50% anual, si no que está liderado por las canastas de pobreza e indigencia, que subieron más que el promedio de los precios de la economía”, dijo Beker, también ex titular de Estadísticas Económicas del Indec.

“La inflación es más perniciosa sobre sectores vulnerables, por la suba del tipo de cambio y su impacto sobre bienes de consumo masivo, y la suba de tarifas, que además implica una reducción de los subsidios, más necesarios para los sectores de menores ingresos”, agregó.

 En Argentina hay 13 millones de habitantes que no acceden al total de la canasta de bienes y servicios que delimita la pobreza

Al cierre de 2017, un año en el que el PBI de Argentina se expandió 2,9%, la tasa depobreza según el INDEC alcanzaba el 25,7% de la población, y la indigencia, el 4,8 por ciento. Según el Observatorio de Deuda Social de la UCA, en dicho período la pobreza llegaba a 28,2%, y la indigencia, 5,7 por ciento.

Al fin el primer semestre de 2018, último dato oficial publicado, el INDEC detectó un 27,3% de la población debajo de la línea de pobreza, y un 4,9% en la indigencia –no llegó a cubrir la totalidad de la canasta de alimentos.

Un estudio de la UCA correspondiente al tercer trimestre de 2018 ya reconocía una pobreza en el 33,6% -más de 13 millones de personas en esa condición-, y dentro de ese universo, un 6,1% estaba en la indigencia. Son las tasas más altas de la década, según la base de datos del Observatorio de Deuda Social.

“Uno se pregunta cómo es que el conflicto social no ha avanzado. Es que hay una diferencia fundamental con lo ocurrido, por ejemplo, en la década del 90. El entonces presidente Carlos Menem había dicho: ‘Hicimos cirugía sin anestesia’. Y ahora se está aplicando bastante anestesia: con un incremento de la asistencia social, pues las partidas destinadas crecen más el resto. Eso es tiene un importante efecto morigerador”. En ese sentido, el Presupuesto 2019 contempla un incremento del 29% para las partidas de asistencia social, y del 60% para los programas de compras de alimentos, por encima de la inflación prevista, de 23% anual.

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Inversores, al borde de un ataque de nervios: si Macri no mide exigen que Vidal sea la candidata a presidente

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El riesgo país no para de crecer, al ritmo de encuestas poco favorables para el oficialismo. Al menos el Gobierno logró desacoplar al dólar del derrumbe de los bonos

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal (Christian Heit)
Mauricio Macri y María Eugenia Vidal (Christian Heit)

La batería de anuncios realizada por el Gobierno antes de Pascuas tuvo buena recepción. Según una encuesta de Dalessio-Beresztein, el 80% de los votantes de Cambiemos le parecieron medidas positivas y la mitad de los que no se siente representada también opinó favorablemente. Los mercados no se dieron por enterados: el jueves, ya con la Bolsa porteña cerrada, las acciones sufrieron caídas de hasta el 8% en Nueva York y los bonos volvieron a derrapar, llevando el riesgo país a un nuevo récord, superior a los 850 puntos.

Pero no parece haber sido una respuesta directa de los inversores a los anuncios. Más bien, el deterioro de los activos argentinos ya lleva varias semanas y se ha profundizado en los últimos días. Incluso el declive se profundizó luego de la reunión de Primavera del FMI que tuvo lugar el fin de semana pasado.

¿Existe alguna causalidad entre la reunión del Fondo y el aumento de la desconfianza en relación a la Argentina? Todo hace pensar que sí. Sucede que los grandes bancos y fondos de inversión organizaron reuniones en las que hubo por lo menos un capítulo destinado a la situación de la economía y sobre todo de la política argentina.

 El comportamiento del riesgo país y los bonos sugiere que los inversores tienen cada vez más temor de que la Argentina se encamine hacia una nueva reestructuración de la deuda.

Y la conclusión que se llevaron de estos encuentros de alto nivel realizados en Washington fue sumamente preocupante: hoy no sólo ya Mauricio Macri no tiene asegurada su reelección, sino que las posibilidades de que la ganadora sea Cristina Kirchner han aumentado significativamente en los últimos dos meses.

Para muchos se trató de un verdadero baldazo de agua fría. No es que no supieran que la economía estaba en recesión y que eso jugaba en contra de las chances del oficialismo. Pero hasta hace apenas algunas semanas estaban convencidos, y así lo consignaban en sus informes de research, que no había posibilidades de un retorno del kirchnerismo. Una percepción que ahora se dan cuenta era errónea.

Cristina Kirchner

Cristina Kirchner

Hubo varios encuentros cara a cara de banqueros y administradores de fondos con el equipo económico, incluyendo a sus máximos referentes: el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular del Central, Guido Sandleris. Pero además también estos ejecutivos de Wall Street tienen línea directa con los técnicos del Fondo. En varios de estos encuentros se escuchó la misma pregunta: ¿y si a Mauricio Macri no le alcanza para ganar, por qué la candidata no es María Eugenia Vidal?

 Luego de haber sufrido pérdidas millonarias, los grandes fondos internacionales que compraron deuda argentina reclaman que Macri se baje si no le dan los números para ganar en octubre. Y que le deje su lugar a María Eugenia Vidal.

Los inversores extranjeros -como Templeton, Black Rock, JP Morgan o HSBC- siguen sin entender por qué el propio Presidente se cerró a la posibilidad de no ser candidato, incluso si no lo acompañan los números. Pero al mismo tiempo están convencidos, o quieren convencerse, de que cualquier cosa podría suceder a último momento, es decir antes del 22 de junio. Aún cuando el propio Macri tuvo que aclarar la semana pasada que “el lugar de María Eugenia es la provincia de Buenos Aires”. Todas las encuestas coinciden en que Vidal mide mucho mejor que el propio Presidente.

Los precios de los bonos refleja esta enorme inquietud que genera la ausencia absoluta de certezas faltando cada vez menos para las elecciones. Los títulos más cortos, que vencen entre 2020 y 2024 pasaron a rendir arriba del 15% anual. Lo más largos también caen pero en menor medida.

Vidal mide mejor que el Presidente en las encuestas (Dino Calvo)

Vidal mide mejor que el Presidente en las encuestas (Dino Calvo)

Este comportamiento muestra el temor a que la próxima administración se encamine a una reestructuración de la deuda. Aún cuando los futuros vencimientos de la Argentina sean manejables, nadie sabe a ciencia cierta si los mercados volverán a abrirse para que el Gobierno consiga refinanciar sus vencimientos y conseguir fondos frescos.

El año que viene el FMI sólo prestará USD 5.900 millones, pero el futuro Gobierno deberá salir a buscar USD 16.000 millones. No parece una cifra extraordinaria ni mucho menos. Sobre todo cuando la mayor parte son refinanciaciones de vencimientos. Pero a esta altura el pánico ya se volvió demasiado grande. Los inversores descuentan que si gana Cristina el único camino sería un nuevo default de la deuda. Aún en el caso de que ella demuestre voluntad de pago, la desconfianza sería gigantesca.

 “¿Ustedes prefieren ser acreedores de Macri o de Cristina?”, le preguntaron la semana pasada al encargado del caso argentino en el FMI. Fue esta alternativa hoy abierta la que llevó al Fondo a aceptar un congelamiento de las bandas cambiarias para dominar al dólar.

Los mercados siguen con atención qué sucede con la interna de Alternativa Federal, si Roberto Lavagna tiene posibilidades y qué puede ocurrir con Sergio Massa. Pero ninguno de los dos aún levantaron lo suficiente en las encuestas como para destronar la opción de Macri o Cristina.

Lo cierto es que grandes fondos internacionales invirtieron fortunas atraídos por el discurso pro mercado de Macri y su equipo. Sin embargo, hace un año y medio que no paran de perder. Para ellos resulta imposible salir a vender masivamente activos argentinos porque desplomarían aún más los precios. Pero ahora directamente tienen miedo de perder todo.

Sergio Massa y Roberto Lavagna

Sergio Massa y Roberto Lavagna

Al menos, gracias a los dólares que entraron del campo y a la venta de divisas a razón de USD 60 millones diarios que prestó el FMI, el Gobierno consiguió desacoplar el comportamiento del dólar de la caída de otros activos argentinos.

Evitar otra devaluación es a esta altura imprescindible para Macri si busca repuntar en las encuestas. En forma paralela, también se busca un repunte del consumo sobre todo en sectores de bajo poder adquisitivo. Para eso no sólo se lanzó una canasta de productos esenciales dentro de Precios Cuidados, que no tendrán aumento en seis meses, sino también una serie de créditos subsidiados con tasas de interés por debajo del nivel de mercado.

El FMI dio su visto bueno no sólo a las medidas que procuran recuperar el poder adquisitivo, sino también al congelamiento de las bandas cambiarias hasta fin de año. Algo que parecía imposible hace un mes se acordó rápidamente para dar más señales que permitan tranquilizar al dólar.

La flexiblidad del FMI es fácil de entender, teniendo en cuenta la pregunta que la semana pasada le formuló uno de los principales ejecutivos de un fondo internacional al encargado del caso argentino, Roberto Cardarelli: “¿Ustedes prefieren ser acreedores de Macri o de Cristina?”. No hizo falta esperar la respuesta.

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La inflación llevó al Gobierno a congelar precios y tarifas, pero también le ayudará a cumplir las metas fiscales

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Los altos índices de inflación que no dejan de superar las expectativas llevaron al Gobierno a lanzar el paquete de medidas que incluye congelar unos 60 precios y aplanar algunas tarifas de servicios públicos. Sin embargo, se estima que el costo fiscal será poco relevante en el presupuesto (0,05% del PBI) y, en cambio, le ayudará a cumplir las metas de déficit primario a fin de año (en 0,75% del PBI).

Un 0,05% del PBI es poco desvío en relación a los posibles ingresos por el desvío de inflación tan elevado respecto a la meta (fijada en el Presupuesto) y su posible impacto en las cuentas fiscales“, dijo Gabriel Zelpo, economista jefe de Elypsis.

Tuvimos más inflación. Calculando linealmente, que hay que tomarlo con cuidado, nos dejaría 0,75% del PBI de mejora en el resultado fiscal“, calculó Zelpo al prever una inflación de 38% versus el 23% que había presupuestado Hacienda. En cambio, consideró “ínfimo” el peso de los  $9.000 millones que costarán las medidas anunciadas.

De todos modos, no prevé que el gobierno llegue al déficit primario cero, sino que se acercará al 1% del PBI. Porque el FMI permite ajustar el resultado en 0,3% del PBI para gasto social (que en parte ya se ejecutó con la actualización de la AUH), 0,2% del PBI para obra pública financiada por organismos multilaterales y 0,4% de las rentas del FGS de Anses que se pueden empezar a computar.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró en conferencia de prensa del miércoles pasado, en el anuncio, que el costo fiscal del plan asciende a $9.000 millones, debido a que las únicas medidas incluidas en el plan que representan un costo fiscal surgen de la decisión de evitar nuevas subas en las tarifas del gas y la electricidad hasta fin de año. Y que se cubrirá sin inconvenientes con ahorros en otras partidas presupuestarias de la Administración central y con mejoras en la recaudación.

 Un 0,05% del PBI es poco desvío en relación a los posibles ingresos por el desvío de inflación tan elevado respecto a la meta (fijada en el Presupuesto) y su posible impacto en las cuentas fiscales (Zelpo)

Ese costo pesa sólo 0,05% del PBI, porque la mayor parte del “congelamiento tarifario” se realizó después de las mayores subas en los servicios públicos.

Sucede que las tarifas de electricidad tenían programado un 48% de aumento y sólo se suspende el 4% que se iba a dar en mayo y otra vez en agosto. Además, la suspensión es sólo para las familias, los aumentos persisten para las empresas. Las actualizaciones del gas en abril (10%), mayo (9%) y junio (7,5%) se mantienen (con el diferimiento del 22% de la factura de invierno al verano). En tanto, el agua seguirá adelante con el aumento del 27% en mayo. Y el aumento en colectivos y trenes ya se aplicó en el primer trimestre, un promedio del 40%. Sólo el subte no subirá a $21 en mayo, pero después de llegar a $19 en abril.

El Gobierno aplanó los precios de gas y electricidad hasta fin de año

El Gobierno aplanó los precios de gas y electricidad hasta fin de año

En tanto, la ayuda de 0,75% que genera la inflación en el cumplimiento de las cuentas fiscales, se debe a que el Gobierno en el Presupuesto previó que un aumento de 1% de inflación por encima de la inflación proyectada (23%) representaría una mejora fiscal de 0,05% del PBI. Si la inflación termina en 38%, como prevé Elypsis, el resultado fiscal mejoraría en 0,75% del PBI.

Se debe a que una mayor inflación arroja un excedente de recaudación de los impuestos nacionales (0,1%), pero elevaría el gasto en prestaciones sociales 0,03% por la fórmula de movilidad e incrementaría 0,001% el gasto en compras del Estado para las políticas de vacunación y alimentarias y una presión al alza en el gasto en subsidios (0,009%).

 El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró en conferencia de prensa del miércoles pasado, en el anuncio, que el costo fiscal del plan asciende a $9.000 millones

Con todo, el FMI advirtió sobre la caída de la recaudación debido a la recesión (aunque recortó la caída del PBI para este año) y reprogramó las metas fiscales para el segundo y tercer trimestre. Es que los otros dos desvíos adversos en el Presupuesto son la caída en el nivel de actividad (el Presupuesto fue optimista) y un tipo de cambio superior (las retenciones se fijaron en pesos) a los previstos, lo que se está verificando en la realidad.

Para Zelpo, es necesario esperar a los próximos meses, cuando ingresa el monto fuerte de derechos de exportación, antes de afirmar que la recaudación crece menos de lo previsto. En tanto, la ayuda que genera la inflación en el presupuesto también le da al gobierno margen para impulsar el gasto discrecional. “Que no sorprenda con decretos incrementando el gasto”, señaló.

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La volatilidad de los mercados globales suma más interrogantes a la economía argentina

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Los mercados internacionales son de vital importancia para la Argentina,  para lograr que las empresas y el Estado consigan financiamiento –una opción que por ahora permanece cerrada y que, además, el Gobierno asegura que no necesita luego de auxilio del FMI–, como para sostener el intercambio comercial. Por eso conviene conocer y estar atentos la volatilidad de esas plazas, con mucho movimiento en los últimos tiempos.

Cuando se habla de volatilidad se mide la frecuencia e intensidad de los cambios del precio de un activo y se usa para cuantificar el riesgo de los instrumentos financieros. Desde el plano más psicológico, ayuda a conocer el estado de ánimo de los inversores; es decir, la confianza o el miedo que, finalmente, es lo que prima al momento de tomar decisiones.

Por eso una de las principales variables a tener en cuenta es la volatilidad financiera. Para eso hay un índice: el VIX (Chicago Board Options Exchange Market Volatility Index) que mide las expectativas del mercado de opciones de Chicago.

En momentos en los que hay alta volatilidad, el VIX alcanza una cifra elevada y eso se correlaciona con las caídas de sus índices. Es señal de que en el mercado hay miedo y pesimismo. Cuando el VIX está en los mínimos, es sinónimo de confianza.

Hoy, el indicador está en 12 puntos, pero hay que tener en cuenta que en marzo tuvo picos de 17 y en diciembre pasado tocó los 32. Pero los bajos niveles de volatilidad son el resultado de inversionistas que no están protegiendo sus carteras contra riesgos. Cuando el índice alcanzó niveles bajos en el pasado, poco después llegó la volatilidad.

 Cuando el índice VIX alcanzó niveles bajos en el pasado, poco después llegó la volatilidad

Además, en la economía de Estados Unidos hay un dato a tener en cuenta: la curva de rentabilidad de los bonos (el diferencial en las tasas de retorno de los bonos a tres meses y a diez años) se invirtió por primera vez desde diciembre de 2007. Es un indicador de posible recesión.

En general se espera que la curva tenga una pendiente positiva; es decir, cuánto más largo es el periodo de tiempo, más hay que pagar por la incertidumbre. Pero cuando los inversores piensan que existen riesgos presentes se exigen mayores retornos por los títulos de corto que de largo plazo y por eso la curva se invierte.

Según el FMI, la economía estadounidense crecerá un 2,3% este año y un 1,8% en 2020. Pero eso se contrarresta con los datos y rendimientos en el mercado financiero ya que podría haber una relación entre los rendimientos de bonos y la actividad de la economía real. Como ocurrió antes de las recesiones de 1981, 1991 y 2001, donde la curva de bonos se invirtió. También sucedió en el 2006, pero con dos años de anticipación a la crisis del 2008.

Cómo se relaciona esto con la Argentina y por qué importa 

Econviews, la consultora de Miguel Kiguel, elabora un índice de condiciones financieras (ICF) que tiene como objetivo resumir el estado de las finanzas y ver su impacto en los niveles de actividad financiera y económica.

El ICF es la suma de dos subíndices. Por un lado, el que toma las condiciones financieras que enfrenta la economía argentina en el plano local, mediante diez variables. Por el otro, el subíndice de condiciones externas, con el peso financiero del plano internacional, también con diez ítems.

 La economía argentina siempre creció de forma sostenida cuando las condiciones financieras mejoraron y permanecieron en zona de confort por un lapso prolongado

Valores más bajos o negativos del ICF reflejan que el conjunto de variables seleccionadas indican un deterioro en las condiciones financieras prevalecientes. Por lo tanto, a menores valores del índice, mayor es el nivel de estrés financiero.

En marzo las condiciones financieras locales volvieron a caer y marcaron el peor registro en la era Macri. Exhiben el mayor nivel de estrés desde que Cambiemos está en el poder y sufrieron ese mes la segunda mayor caída mensual, algo menor que la de septiembre pasado cuando el tipo de cambio saltó en forma abrupta. El deterioro mensual se explicó sobre todo por una suba del riesgo político, una mayor depreciación esperada y un nuevo aumento del riesgo país.

Las Condiciones Externas tuvieron su tercera mejora mensual consecutiva. El principal hito del mes fue la confirmación de la Fed de no mover las tasas este año frente a síntomas de debilidad económica de EEUU. Esto favoreció a la liquidez global y en especial a los mercados emergentes.

 La economía argentina se encuentra frente a un futuro poco claro, con un riesgo país que tocó un nuevo máximo desde 2014 (854 puntos básicos) y un frente electoral polarizado que genera incertidumbre y riesgo en los mercados

Una conclusión importante de este indicador es que la economía argentina siempre creció de forma sostenida cuando las condiciones financieras mejoraron y permanecieron en zona de confort por un lapso prolongado.

Desde el punto de vista económico, Argentina se encuentra frente a un futuro poco claro, con un riesgo país que tocó un nuevo máximo desde 2014 (854 puntos básicos) y un frente electoral polarizado que genera incertidumbre y riesgo en los mercados.

Mientras EEUU enfrenta datos contradictorios entre estimaciones del crecimiento y los ánimos del mercado que no son optimistas, el país parece estar a la deriva con falta de confianza en sus ciudadanos y una importante recesión económica.

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