Hay más de mil millones de pesos que se perdieron y todavía nadie explicó qué pasó ni quién se va a hacer responsable. No estamos ante una pelea política, estamos hablando de recursos públicos, de la plata de los vecinos y vecinas de Sáenz Peña.
Durante meses se enviaron fondos municipales a la Bolsa, inversiones de riesgo que no estaban en el presupuesto.
Hoy el intendente dice que no sabía exactamente en qué se invertía y eso no puede ser así.
Un municipio no puede mover millones sin autorizaciones, registros y control. No pueden lavarse las manos diciendo que no sabían.
Porque si no sabían, es gravísimo. Y si sabían, también es gravísimo.
En cualquiera de los dos casos hay responsabilidad directa. Esto no es un error menor, es un desfalco.
Y hay que decirlo con honestidad: esa plata difícilmente vuelva.
Eso significa menos obras, menos servicios y menos oportunidades para Sáenz Peña.
No es abstracto, impacta en la vida cotidiana.
La sociedad merece saber qué pasó y quiénes fueron responsables.
Porque cuando se pierde plata pública, no pierde un gobierno, pierde la gente.








































