Ante la falta de personal municipal suficiente, el presidente del cuerpo legislativo, Alejandro Aradas, propone dotar de un marco institucional a los ciudadanos que denuncian infracciones ambientales en sus barrios.
En un intento por frenar la proliferación de basurales a cielo abierto, el presidente del Concejo Municipal, Alejandro Aradas, presentó un proyecto de ordenanza para institucionalizar la figura del “Vecino Supervisor”. La iniciativa busca formalizar el rol de aquellos ciudadanos que ya colaboran activamente denunciando a quienes arrojan residuos de manera clandestina.
El diagnóstico: Recursos limitados y falta de conciencia
Según el autor del proyecto, la estructura de control actual del municipio es insuficiente para la extensión territorial de la capital chaqueña. “El Municipio no cuenta con la capacidad de personal suficiente para controlar todos los barrios como se quisiera”, admitió Aradas, señalando que gran parte de los operativos actuales se activan gracias a quejas en redes sociales o mensajes directos de los residentes.
El objetivo central es combatir a los “vecinos desaprensivos” que, por comodidad, optan por descartar sus residuos en las esquinas o terrenos baldíos en lugar de respetar los horarios de recolección.
¿Cómo funcionaría la figura del Supervisor?
El proyecto propone un sistema de colaboración ciudadana directa basado en los siguientes ejes:
Evidencia digital: Los vecinos podrán registrar infracciones mediante fotos o videos en tiempo real.
Identificación de infractores: Se busca utilizar este material para sancionar a quienes generen basurales permanentes.
Marco Institucional: El proyecto reconoce y pone en valor el trabajo que muchos referentes barriales ya realizan de forma desinteresada por el bienestar de su zona.
“Es necesario que nos involucremos todos para mantener la ciudad limpia. No podemos permitir que el accionar de unos pocos perjudique la salud y la estética de todo un barrio”, manifestó el titular del Concejo.
Hacia una participación activa
La propuesta no solo apunta a la sanción, sino a fortalecer el tejido comunitario. Al involucrar al vecino como un “ojo oficial” del municipio, se pretende generar un efecto disuasorio en quienes incumplen las normas de convivencia urbana.
El proyecto pasará ahora a comisión para ser debatido por el resto de los ediles, quienes evaluarán la implementación técnica de las denuncias y el alcance de esta nueva figura en el Código de Faltas local.







































