En Chaco, mientras se firman convenios en los despachos, hay familias que esperan medicamentos y cirugías que nunca llegan. La vida de niños con discapacidades complejas está en jaque por deudas impagas. El silencio oficial sobre el Hospital Italiano es la nota más alta de una gestión que prefiere la foto a la respuesta urgente.
El gran ausente: el Hospital Italiano y la alta complejidad
Lo que más resuena del anuncio oficial de este lunes no es lo que se firmó, sino lo que se omitió deliberadamente. En ningún párrafo de la gacetilla del INSSSEP y el Ministerio de Salud se hizo mención a la crisis que mantiene en vilo a decenas de familias: la interrupción de servicios en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
Mientras en los despachos oficiales se habla de “optimizar recursos”, en la explanada del organismo las madres denuncian que la respuesta es un rotundo “no” a la continuidad de tratamientos vitales. La deuda con los prestadores nacionales ha provocado la suspensión de cirugías y derivaciones críticas.
¿Cómo se garantiza la “continuidad de las prestaciones” si no hay soluciones financieras para la alta complejidad que la provincia no puede resolver por sí misma?
Un acuerdo de “formas” ante una crisis de “fondo”
El Convenio Marco suscrito por el ministro Sergio Rodríguez y el presidente del INSSSEP, Rafael Meneses, establece la asistencia recíproca y el intercambio de capacidades operativas. Es, en esencia, un compromiso burocrático para trabajar “bajo una misma visión”.
Sin embargo, en el contexto de una crisis económica y sanitaria que golpea con fuerza, este acuerdo parece más un refugio de formas que una solución de fondo. Para el afiliado que hoy no tiene su medicamento o cuya cirugía fue reprogramada sin fecha, las “actas complementarias” y los “instrumentos operativos” quedan demasiado lejos de la urgencia del mostrador. El papel aguanta todo, pero el cuerpo de los pacientes, no.
Silencio oficial ante el reclamo social
Pese a que la manifestación de los afiliados fue pública y notoria, los funcionarios evitaron dar precisiones sobre el plan de contingencia para normalizar las derivaciones al centro de salud porteño. El documento firmado hoy se centra en la coordinación técnica interna, pero deja un vacío peligroso respecto a las deudas con centros de salud de fuera de la provincia, que hoy tienen “en jaque” la vida de los pacientes más vulnerables.
Conclusión
La firma de convenios es una herramienta de gestión, pero no puede ser el único recurso ante una crisis sanitaria que se palpa en la calle. El sistema de salud provincial necesita articulación, es cierto, pero los afiliados necesitan, por sobre todo, hechos.
La salud no puede esperar. Los convenios sin respaldo financiero para los prestadores en conflicto corren el riesgo de ser solo una cáscara vacía. Los afiliados tienen derecho a exigir que las promesas se conviertan en hechos y que las deudas se paguen para salvar vidas.













































