La crisis no da tregua. Desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, 20.134 empresas cerraron en todo el país y se perdieron 154.382 puestos de trabajo privados registrados, según el Instituto Argentina Grande. La construcción y la industria lideran la caída de empleo formal. El transporte y almacenamiento, el rubro más golpeado, perdió 4.851 unidades productivas.
En Chaco, la crisis es tangible. En Roque Sáenz Peña, supermercados, concesionarias y locales comerciales bajaron sus persianas por falta de ventas y morosidad. En Posadas, Misiones, cuatro empresas iniciaron Procedimientos Preventivos de Crisis, afectando a 300 trabajadores. El consumo sigue deprimido y la precarización laboral avanza: contratos por cooperativa y reducción de aportes son la nueva normalidad.
Y en medio de este desastre, Zdero celebra una baja del 2,90% en Ingresos Brutos. El gobierno provincial presenta la medida como un alivio fiscal y un impulso a la inversión. La realidad muestra otra cosa: comercios cerrados, desempleo en aumento y un mercado interno que no despega. El gesto parece más político que económico, un guiño estratégico hacia Milei, mientras la economía chaqueña se hunde.
A nivel nacional, la situación es aún más grave. La tasa de desempleo oficial bajó al 6,6%, pero el 84,5% de los nuevos puestos son informales, sin derechos ni estabilidad. El “crecimiento” de Milei se sostiene sobre trabajos precarios, mientras miles de familias pierden ingresos formales.
La baja de Ingresos Brutos en Chaco es un gesto simbólico frente a la realidad económica: la provincia necesita inversión real, consumo fortalecido y políticas de empleo, no cifras políticas para festejar. Celebrar un 2% de alivio fiscal mientras cierran empresas y se pierden puestos de trabajo es un reflejo de la desconexión entre la política provincial y la economía real.
Chaco sufre. Zdero sonríe. La crisis sigue.









































