La Ruta Nacional 16 no es una vía más. Es la columna vertebral del corredor bioceánico, la arteria por donde circula el comercio entre Brasil, Paraguay y el norte de Chile. Sin embargo, recorrer hoy el tramo que une el Puente General Belgrano con el acceso a Puerto Tirol es chocar de frente con una realidad alarmante: baches profundos, deformaciones de calzada y abandono sostenido.
Mientras desde Nación se habla de integración regional y competitividad, el supuesto Corredor del Mercosur en el Chaco se desarma kilómetro a kilómetro. La contradicción es evidente. Por un lado, se promociona a la provincia como polo logístico estratégico, con inversiones privadas que apuestan a su ubicación. Por el otro, la infraestructura básica que sostiene ese modelo se cae a pedazos.
El nodo logístico más importante del Chaco hoy funciona a pesar del Estado y no gracias a él.

El tránsito constante de camiones de gran porte acelera el desgaste de una ruta que no recibe obras de fondo desde hace años, sin mantenimiento preventivo ni soluciones estructurales.
📉 Relegados en la agenda nacional
El cronograma de la Red Federal de Concesiones lo deja claro. Mientras Corrientes y Entre Ríos ya tienen tramos licitados y fechas en marcha, el llamado “paquete Chaco”, que incluye las rutas nacionales 11 y 16, quedó al final de la lista. Sin plazos, sin anuncios y sin certezas.
Ese limbo administrativo tiene consecuencias concretas: se suspenden tareas básicas, se agravan los daños y se multiplica el riesgo. No es solo una demora burocrática; es una decisión política que impacta en la seguridad vial, en los costos logísticos y en la competitividad de la producción chaqueña.

🌎 Un corredor internacional sin mantenimiento
Explicar esta situación a los socios del Mercosur resulta casi absurdo. Desde el kilómetro cero hasta Avia Terai, la Ruta 16 soporta una carga de tránsito que sus actuales condiciones ya no pueden sostener. Cada día que pasa sin intervención, aumentan los accidentes, se encarecen los fletes y se deterioran los vehículos.
La Ruta 16 sobrevive apenas por la robustez de su traza original. Pero ese margen se agota. Sin una intervención inmediata de Nación o una gestión provincial firme que exija acelerar las concesiones, el deterioro continuará y las consecuencias serán cada vez más graves.
La pregunta es inevitable: ¿puede haber desarrollo, inversiones y corredor bioceánico con rutas destruidas?
📰 Diario Colonia Elisa















































