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Daniel Casim, médico del Garrahan: “Estoy triste, ofendido, desanimado; el Presidente no conoce la realidad”

Con más de 25 años de ejercicio como cirujano maxilofacial infantil, no puede creer que Alberto Fernández los haya acusado de “relajarse”. “Tuvimos apenas 7 % de aumento en más de un año; no se llega a fin de mes…y culpan al sistema de salud, no lo puedo creer”

“Acá en el Garrahan nunca dejamos de atender pacientes críticos, ni en el Clínicas, ni en el Rivadavia, en ningún lado. A los pacientes que son agudos o crónicos se los tiene que atender igual, un chico con cáncer, un trasplantado o el que viene con traumatismos. Pero no se estuvieron haciendo cirugías programadas salvo en los casos en que el tiempo corre en contra, como por ejemplo el cierre de un paladar de un chico fisurado: hay que hacerlo antes de que empiece a hablar porque la fisura se abre mucho más a medida que crece y le deja secuelas”, explicó el doctor Daniel Casim (MN:21.602), médico de planta del Hospital Garrahan desde hace 25 años.

“No estamos hablando de cirugías estéticas -sigue diciendo-. Acá hablamos de chiquitos que tienen pie equino, de un quemado.. a ver… ¿de qué cirugías programadas habla?”: Casim, que pertenece a la unidad de “Quemados, cirugía plástica y maxilofacial” del hospital, no encuentra palabras para expresar la desazón e indignación que le causó ese tramo del discurso en el cual el Presidente de la Nación, al anunciar las nuevas restricciones, acusó al sistema de salud de haberse “relajado” y haber contribuido así a la difusión del coronavirus y a la falta de camas.

“El sistema sanitario también se ha relajado y en un tiempo en que los contagios estaban disminuyendo, abrieron puertas a atender otro tipo de necesidades quirúrgicas que podían esperar pero creyeron que era oportuno tratar ahora”, dijo Alberto Fernández, agregando que, como consecuencia de ello se ocuparon camas “que hoy en día pueden ser muy necesarias para atender el Covid”.

VIDEO: El tramo del discurso que indignó a los médicos

“Nos sentimos no sólo ofendidos, sino que vemos que realmente desconoce la problemática, y que un primer mandatario la desconozca es realmente preocupante. Si desconoce algo que está tan en discusión como la pandemia, porque hoy todo el mundo está hablando del sistema de salud, que un presidente diga semejante cosa indica que desconoce la realidad, el terreno”, dijo Casim. Y agregó: “No puedo sentirme más que ofendido, y triste, desanimado… es la sensación que hoy todos tenemos en el hospital. No se me va de la cabeza la cara de mis colegas acá cuando escucharon al Presidente”.

Varias veces, en el transcurso de la charla telefónica con Infobae, Casim repite “estoy triste”, ”estoy triste…”

El cirujano compara esto con Malvinas: hace un paralelo con jefes que daban órdenes a distancia del terreno de operaciones: “Es muy fácil hablar desde un escritorio, establecer responsabilidades, cuando hay gente que está realmente con el agua hasta la cintura, con los pies congelados y sin municiones. Porque realmente estamos agotados”.

Expresa un deseo que no carece de lógica: “Yo quisiera que el Presidente tenga reuniones con gente que realmente está en la trinchera, no con personas que están en el escritorio. Me da tristeza escucharlo; esa es mi indignación, perdón”.

El cirujano maxilofacial infantil Daniel CasimEl cirujano maxilofacial infantil Daniel Casim

Y, hablando con el sentido común que a veces parece faltar por completo a quienes toman decisiones de gobierno, dice: “Hablemos con criterio práctico: cerraron las fronteras en marzo del año pasado pero a fin de año se abrió todo para el turismo; entiendo que da plata el turismo pero habilitaron viajes de egresados, vacaciones por todos lados, dejaron que la gente se moviera sin problemas y permitieron todo tipo de manifestaciones y protestas. Y ahora están culpando al sistema de salud…. que nos relajamos… yo no lo puedo creer, la palabra relax hace más de un año que no sabemos lo que es”.

Cuenta a modo de ejemplo que hace unos días lo llamaron de la clínica La Trinidad de Palermo para cancelar dos cirugías programadas por falta de camas. “Doctor,. discúlpeme, estamos con un problema de camas… Listo, yo suspendo la cirugía, la puedo hacer en otro momento. Son tumores benignos; tengo que hacerla en el transcurso de los próximos meses. Pero si no tengo cama no voy a llevar a un paciente por una cirugía de bajo riesgo y ocupar una cama complicando a otro paciente que tenga una contingencia grave. ¿Y me están diciendo irresponsable? Esto es inaceptable. Y no basta con que se retracte. Porque esto fue un discurso programado. Pensado”.

Además de sentirse injustamente acusados, los profesionales del sector se sienten relegados o directamente abandonados por la crítica situación salarial en la cual se encuentran.

“Nosotros tuvimos apenas un 7 por ciento de aumento desde diciembre del año 2019. Todo el largo año de la pandemia casi con los mismos sueldos. Ahora nos dieron un 10 por ciento a cuenta de aumentos futuros. Si nos comparamos con otros países del mundo, y lo sé porque soy presidente de la Asociación de Odontólogos de la República Argentina, estamos a nivel del África subsahariana. Tanto en los privados como en los públicos. Las prepagas y las obras sociales están pagando en un nivel que ya impide brindar las prestaciones como corresponde. Algo siempre queda sin cumplir. Porque no se puede financiar”.

Menciona los insumos que deben usar, en especial los odontólogos, una especialidad “en la que muchos están fundidos”. Él mismo, como cirujano, tiene capital invertido en instrumental y maquinaria que lleva al quirófano. “La caja de 50 barbijos quirúrgicos costaba 450$ al comienzo de la pandemia, llegó a costar más de 5.000 cuando hubo escasez y ahora está a 1500-1700 -cuenta-. Y hay que desechar el barbijo entre paciente y paciente”.

Con 25 años de ejercicio, a Casim le cuesta llegar a fin de mes. Como muchos profesionales en este país, su realidad es la del pluriempleo. Es también docente universitario. Y recuerda con ironía que esa fue una importante fuente de transmisión del virus, aquí y en el mundo: “El enfermero o el residente que iba del hospital a la ambulancia y luego al asilo de ancianos… “, dice.

“Un encargado de edificio tuvo tres aumentos de sueldo en el año -señala- y me parece perfecto. Pero nosotros somos los grandes abandonados del sistema. El atraso que tenemos los profesionales de la salud a nivel salarial es terrible. ¡Y encima nos dicen relajados! Estamos muy mal y no somos escuchados”.

Un problema que enfrentan ahora es la deserción de los residentes, por los bajos sueldos.

“Ya se fueron dos residentes en mi sector -dice Daniel Casim- Yo los llamo chicos pero son profesionales de entre 30 y 35 años. Ellos me dicen ‘no entendemos cómo podés seguir en el hospital teniendo tres hijos…’ Bueno, sí, somos una generación movilizada por la utopía. Pero estos chicos me dicen ‘yo no puedo pagar el alquiler; me voy’. Otra chica me dijo: ‘Postergué mi maternidad, prioricé mi formación profesional, tengo tres especialidades, cirugía general, cirugía plástica y maxilofacial infantil, ¿qué más puedo hacer? y todo para que me paguen 200 pesos, menos que un BigMac, una consulta…’ O para cobrar 55 y 65 mil pesos en una residencia”.

A modo de ejemplo, Casim cuenta que recientemente, por una cirugía por un quiste y una pieza dental acostada en el maxilar con riesgo de fractura una prepaga de prestigio le pagó 3250 pesos.

Finalmente, como también es especialista en Administración y Gestión hospitalaria y Sistemas de Salud Pública, Casim critica el manejo de esta crisis: “Esto que está pasando se podía haber evitado porque tuvimos el diario del lunes, vimos lo que estaba pasando en Europa. fue advertido. Eso es lo peor. Pero parece que la Secretaría de Turismo tiene prevalencia por encima de todo lo demás”.

Y concluye: “Realmente no tengo palabras para expresar el desánimo que causa todo esto”.

EL ENOJO ES NACIONAL

Los sentimientos que expresa Casim son los de la inmensa mayoría de los médicos de todo el país. Desde Chaco, el otorrinolaringólogo Rafael Knopoff (7925126) envió un mensaje a través de las redes: “Sr. Presidente: pronto cumpliré 50 años de médico, cada vez más orgulloso de la profesión que elegí. (…) Hoy lo escuché diciendo que nos relajamos durante la pandemia”…

Y replica: “Dejamos en la trinchera nombre, profesionalidad, coraje, corazón y hasta la vida. ¿Algo de esto pusieron Uds? Sin importar los magros ingresos que nos asignan. No me arrepiento de haber dado contención a pacientes que intervine por distintas patologías y haber restaurado la audición a varios niños para restituirlos a la socialización . Sr Presidente: NO ESTAMOS RELAJADOS, ESTAMOS AGOTADOS Y DOLIDOS POR SUS DICHOS. No merecemos semejante agravio!!!”

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